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Deguerra

La guerra civil espa√Īola



Estás ante el artículo sobre la Guerra Civil más completo que existe en la web. Aquí encontrarás una visión de conjunto sobre todos los sucesos que acontecieron en este conflicto fratricida. Información de calidad complementada con imágenes y vídeos que te ayudarán a entender más este apasionante periodo de la historia. Bucea por esta web porque encontrarás interesantísimos artículos sobre las diversas guerras y batallas. ¡A disfrutar!

Índice del artículo

OTROS ART√ćCULOS SOBRE LA GUERRA CIVIL



FECHAS DE LA GUERRA CIVIL

La guerra civil espa√Īola comenz√≥ el 17 de julio de 1936 y finaliz√≥ el 1 de abril de 1939. Oficialmente, la guerra dur√≥ 2 a√Īos, 8 meses y 15 d√≠as.

BANDOS QUE COMBATIERON

Los combatientes que se enfrentaron en la Guerra Civil fueron: el bando republicano, apoyado por la Unión Soviética de Stalin y México; por otro el bando sublevado, que recibió la ayuda de la Alemania de Hitler, la Italia de Mussolini y la Portugal de Salazar.

Bando republicano

Bando sublevado

Bandera republicana
Bandera del bando sublevado en la Guerra Civil

Aliados

Bandera de la URSS guerra civil espa√Īola
Unión Soviética
Bandera de M√©xico, pa√≠s aliado de la Rep√ļblica en la guerra civil espa√Īola
México

Aliados

Bandera de la Alemania nazi
Alemania
Bandera de la Italia fascista
Italia
Bandera de Portugal, aliado de la Espa√Īa franquista en la guerra civil
Portugal

Potencias neutrales

Bandera de Gran Breta√Īa en la Segunda Guerra Mundial
Gran Breta√Īa
Bandera de Francia en la Segunda Guerra Mundial
Francia
Bandera de EEUU en la Segunda Guerra Mundial
Estados Unidos

¬ŅC√ďMO SE INICI√ď LA GUERRA CIVIL ESPA√ĎOLA?



La guerra civil espa√Īola se inici√≥ tras un alzamiento militar que fracas√≥ en muchas regiones, y sobre todo en las dos ciudades m√°s importantes del pa√≠s: Madrid y Barcelona. A partir de aqu√≠, se configurar√≠an dos bandos que luchar√≠an para aniquilarse durante casi tres a√Īos de larga guerra. Este conflicto fratricida nunca se hab√≠a visto en Espa√Īa, por muchos motivos. Fueron novedosos aspectos como el nivel de destrucci√≥n de las nuevas armas militares, la sangrienta represi√≥n contra el contrario, la internacionalizaci√≥n de la Guerra Civil, los bombardeos, y muchas m√°s historias que descubrir√°s en este complet√≠simo art√≠culo.

EL ALZAMIENTO MILITAR DEL 18 DE JULIO DE 1936



El deterioro de la convivencia dio como resultado que, un d√≠a caluroso de julio de 1936, las guarniciones repartidas por toda la Pen√≠nsula salieran de sus cuarteles para tomar las ciudades. Daba comienzo un tiempo ca√≥tico y sangriento nunca antes visto en Espa√Īa.

El alzamiento en Marruecos

El alzamiento comenz√≥ en Melilla el 17 de julio. Lo dirig√≠a el coronel Juan Segu√≠, jefe de Falange en esta ciudad. Todo estaba preparado para el 18, pero el d√≠a de antes se filtr√≥ la noticia, llegando a los o√≠dos del general Romerales, quien envi√≥ una patrulla para detener a los conspiradores. Estos, al verse rodeados, llamaron a una unidad cercana de la Legi√≥n. Los legionarios liberaron a Segu√≠ y a todos los conspiradores. Se dirigieron r√°pidamente al cuartel de Romerales y lo detuvieron. Despu√©s salieron a la calle y el ej√©rcito tom√≥ todos los edificios p√ļblicos de Melilla. Las noticias comenzaron a llegar al Gobierno de Casares Quiroga. Desde Madrid se orden√≥ a Romerales que detuviese a los conspiradores y parara el golpe, pero el general estaba ya detenido y no pod√≠a hacer nada.

Debido a los acontecimientos en Melilla, los conspiradores hab√≠an tenido que improvisar y sublevarse antes de lo previsto. En Tetu√°n se levantaron en armas los coroneles Asensio, Beigb√©der y S√°ez de Buruaga. Declararon el estado de guerra y ocuparon la ciudad. El jefe del Gobierno llamaba desesperadamente a los oficiales leales inst√°ndoles a resistir hasta que llegaran refuerzos. Pero los esfuerzos eran in√ļtiles.

El general Yag√ľe, al mando de la segunda bandera de la Legi√≥n, se apoder√≥ de la ciudad de Ceuta sin mayores complicaciones. El d√≠a 18, de madrugada, cae Larache, la √ļnica ciudad importante del protectorado marroqu√≠ que a√ļn quedaba leal a la Rep√ļblica.

Franco en las Canarias

Los generales Franco y Orgaz, simult√°neamente a los acontecimientos que se est√°n produciendo en Marruecos, declaran la ley marcial en las Islas Canarias y sacan a la tropa para que ocupe los edificios p√ļblicos de las ciudades isle√Īas. Casares Quiroga llama a Franco para instarle a parar el golpe, pero no se pone al tel√©fono. Canarias cae en manos de los rebeldes muy f√°cilmente. Franco se dispone a coger el avi√≥n Dragon Rapide para trasladarse a Marruecos y liderar el alzamiento militar.

Mapa del vuelo del Dragon Rapide donde viajó Franco
Mapa del vuelo del Dragon Rapide donde viajó Franco. Licencia

La represión en Marruecos

En Marruecos la determinación de los sublevados por eliminar toda oposición se dejó notar con crudeza desde el primer momento. El modelo de insurrección que se siguió en todas las ciudades del protectorado fue el siguiente: los detenidos que se habían resistido a la rebelión fueron ejecutados (sin importar la graduación militar). También fusilaron a los alcaldes y los delegados del Gobierno. Toda persona sospechosa de ser de izquierdas, o que hubiera votado al Frente Popular, era detenida. Los que osaron resistir a los militares, como ocurrió en algunos barrios de Melilla, fueron también pasados por las armas. En todo el territorio de la colonia se impone la ley marcial.

El alzamiento en la Península

El Gobierno se vio atenazado en los primeros momentos de una gran confusión. Las constantes llamadas telefónicas a Marruecos no habían logrado nada. Se temía que la rebelión se extendiera a la Península.

Mientras, en las calles de todo el pa√≠s, las izquierdas comenzaban a ponerse nerviosas ante las noticias que llegaban del protectorado. Inmediatamente exigieron a Casares Quiroga armas para poder frenar el golpe. El jefe del Gobierno se las neg√≥. No estaba en sus planes. Pensaba que si lo hac√≠a, perder√≠a el control de la situaci√≥n, y no le faltaba raz√≥n. Peor esta decisi√≥n entra√Īaba una contradicci√≥n: ¬Ņsi los militares se levantan en armas contra la Rep√ļblica qui√©n se opondr√≠a a ellos?

Todav√≠a est√° en cuesti√≥n la decisi√≥n de Casares Quiroga de no repartir armas en los primeros momentos. ¬ŅSe habr√≠a podido parar el golpe militar? Es muy probable que s√≠, como los hechos lo corroborar√≠an m√°s adelante. Lo cierto es que muchas ciudades de Espa√Īa comienzan a sublevarse y las izquierdas no tienen forma de oponerse. Comunistas, socialistas y anarquistas declararon una huelga general, luchando como pod√≠an en todas las ciudades donde se produce el golpe.

Queipo de Llano en Andalucía

La guarnici√≥n de Sevilla se sublev√≥ el d√≠a 18 al mando del general Queipo de Llano. Dio un audaz golpe de mano en la capital andaluza sin apenas fuerzas. √Čl, junto a varios leales, arrest√≥ al general Jos√© Fern√°ndez para despu√©s acudir a los cuarteles de infanter√≠a y sublevarlos. Acudieron falangistas y carlistas sevillanos para prestar su ayuda y la guardia civil decidi√≥ unirse tambi√©n junto a otros oficiales. Sin perder ni un minuto, Queipo mand√≥ a la tropa a ocupar los edificios p√ļblicos de la ciudad.

Fotografía de Queipo de Llano en la radio de Sevilla
Fotografía de Queipo de Llano (1875-1951). Sus alocuciones por la radio de Sevilla, cargadas de violencia, se harán muy famosas durante la guerra. Serán escuchadas en los territorios de ambos bandos.

Con artillería se bombardeó el edificio donde se encontraba el gobernador civil. Se ocupó la emisora de radio desde donde Queipo comenzaría a retransmitir sus famosos discursos durante toda la guerra. Las izquierdas llamaron a la movilización y los obreros de los suburbios y del barrio de Triana construyeron barricadas, pero no pudieron detener a los militares. La capital de Andalucía caería en manos nacionalistas.

En Cádiz se sublevó el general Varela, que terminó tomando la ciudad, aunque no fue sencillo. En Córdoba también triunfó el golpe, gracias al coronel Ciriaco Cascajo, gobernador militar; también cayeron del bando rebelde Algeciras y Jerez.

En Granada, el golpe se inició un día después ante la indecisión de los conspiradores. Finalmente salieron a las calles y tomaron los puntos más importantes de la ciudad de la Alhambra. La resistencia obrera se concentró en el Albaicín donde hubo duros enfrentamientos. Los militares, con ayuda de la artillera, penetraron en el barrio y lo tomaron.

Ja√©n qued√≥ leal a la Rep√ļblica, gracias a que el jefe de la guardia civil de la provincia, el coronel Pablo Iglesias, no se sum√≥ a la rebeli√≥n. Huelva tambi√©n qued√≥ en manos del Frente Popular, aunque aislada del resto del territorio republicano. En M√°laga la rebeli√≥n militar, comandada por el general Patxot, fue aplastada por una compa√Ī√≠a de guardias de asalto y por los obreros. Andaluc√≠a qued√≥ dolorosamente dividida en dos.

Crisis del Gobierno

Casares Quiroga segu√≠a actuando como si todav√≠a tuviese el control de la situaci√≥n. Los partidos y sindicatos de izquierdas buscaban desesperadamente una forma de armar a sus milicias ante la negativa de proporcionarles armas. El grito de todos era siempre el mismo: ‚Äúarmas, armas, armas‚ÄĚ.

Casares Quiroga. Gobierno del Frente Popular. 1936
Santiago Casares Quiroga (1884-1950). Sin quererlo, su Gobierno hará frente a las horas más críticas del país, el alzamiento militar del 18 de julio de 1936.

El Ejecutivo decret√≥ el cese del mando de los generales Franco, Cabanellas, Queipo de Llano y otros m√°s. En la radio, los comunicados oficiales retransmit√≠an el fracaso del golpe. No era cierto. Pese a la presi√≥n que se ejerc√≠a sobre √©l, Quiroga segu√≠a neg√°ndose a repartir armas, y en esto le apoyaba Aza√Īa. Algunos militares simpatizantes socialistas desobedecieron y repartieron fusiles en contra del criterio oficial.

El Gobierno no quer√≠a reconocer algo muy duro: los levantamientos militares segu√≠an sucedi√©ndose por todo el pa√≠s, y la √ļnica forma de pararlos era armando al pueblo. Sobrepasado y exhausto por los acontecimientos, Casares Quiroga present√≥ su dimisi√≥n a Aza√Īa.

El general Miaja llam√≥ a Mola para sondearle. Este le dijo claramente que se iba a levantar en armas contra la Rep√ļblica. Mientras, Aza√Īa segu√≠a telefoneando a figuras del centro pol√≠tico para armar un Gabinete centrista que disuadiera a los golpistas. Pero a estas alturas ya no se pod√≠a hacer nada.

El Gobierno de Giral

En la noche del 18 al 19 de julio se sucedieron varios gobiernos. Aza√Īa, junto a Mart√≠nez Barrios y los socialistas Largo Caballero e Indalecio Prieto, discut√≠an fren√©ticamente sobre qu√© hacer. No todo estaba perdido. Los conspiradores a√ļn no se hab√≠an alzado en muchas ciudades; tampoco en las m√°s importantes como Madrid y Barcelona. Esto les daba un poco de margen.

Fotografía de José Giral en 1936
José Giral (1879-1962)

Se termin√≥ eligiendo a Jos√© Giral jefe del Gobierno, apoyado por republicanos, socialistas y comunistas. Tom√≥ la decisi√≥n crucial de armar al pueblo, a pesar de las dudas que todav√≠a segu√≠an teniendo Aza√Īa y Mart√≠nez Barrios. De hecho, a estas alturas no hab√≠a otra forma de afrontar los acontecimientos. Las milicias de los partidos y sindicatos, y el pueblo en general, armados, eran las √ļnicas fuerzas de choque que se pod√≠an oponer al ej√©rcito rebelde. Aunque eso significase que el Gobierno pudiera perder el control de la situaci√≥n.

Se arma al pueblo

El 19 por la ma√Īana, camiones cargados con fusiles se dirigen hacia las centrales sindicales de la UGT y CNT en Madrid. Se llamaron a todos los gobernadores civiles del pa√≠s con la orden de repartir armas al pueblo, aunque en muchas ciudades la orden lleg√≥ tarde.

Mientras todo esto ocurría, Franco llegaba a bordo del Dragon Rapide a Marruecos para liderar el alzamiento. Algunas tropas de regulares habían llegado a Cádiz a través del estrecho de Gibraltar. Era crucial pasar las tropas lo antes posible para consolidar el golpe en el resto del país.

En Madrid se reparten m√°s de 60 000 fusiles, pero exist√≠a un grave problema: la mayor√≠a no ten√≠an cerrojo. Los miles de cerrojos restantes se encontraban en el cuartel de la Monta√Īa. El ministro de la Guerra orden√≥ al coronel Serra, que estaba al mando del cuartel, que los entregara. Serra se neg√≥, dando comienzo el sangriento alzamiento militar en la capital de Espa√Īa.

El alzamiento en Madrid

En Madrid el golpe lo coordinaba el general Fanjul. Los conspiradores se movían en una tremenda confusión. Mola no les había proporcionado unas instrucciones claras, y no sabían a ciencia cierta si el general Miaja estaba con ellos o no.

Fanjul lleg√≥ el 19 de julio por la tarde al cuartel de la Monta√Īa. Habl√≥ con el coronel Serra, al mando del cuartel. Los all√≠ reunidos decidieron lanzarse a las calles para tomar la ciudad, pero fue demasiado tarde. Cuando fueron a salir, una multitud de milicianos armados rodeaban el edificio reclamando los cerrojos de los fusiles que estaban en su poder. Los defensores dispararon desde el cuartel para dispersarlos, pero estaban asediados.

Los sitiados se quedaron durante toda la noche esperando un ataque. Fanjul contaba con unos 2500 hombres, pero la moral era baja. Suplicó ayuda al general García de la Herrán, pero nunca llegó. Al día siguiente se trasladaron al cuartel piezas de artillería y se bombardeó el edificio; algunos aviones republicanos soltaron una par de bombas. Cayó una de ellas, con mucho acierto, en el patio central del cuartel, matando e hiriendo a muchos de los sitiados.

El bombardeo estaba diezmando a sus hombres; de hecho el mismo Fanjul estaba herido. Hacia el mediod√≠a, la puerta principal del cuartel cedi√≥ a los asaltantes que entraron con furia. Lo que sigui√≥ despu√©s fue una sangrienta lucha que deriv√≥ en una aut√©ntica carnicer√≠a. El odio en Espa√Īa, cocinado a fuego lento durante muchos a√Īos, hab√≠a explotado. El coronel Serra, as√≠ como muchos de los defensores, murieron. Los que se salvaron, incluyendo el general Fanjul, fueron apresados.

Dolores Ib√°rruri La pasionaria. Miembro del Partido Comunista de Espa√Īa. Guerra Civil Espa√Īola
Dol√≥res Ib√°rruri, ¬ęLa Pasionaria¬Ľ (1985-1989). Una de las figuras hist√≥ricas del PCE

En el resto de la ciudad, el golpe no triunf√≥. Los intentos de las diferentes guarniciones fueron aplastadas, como ocurri√≥ en Carabanchel o en el aer√≥dromo de Getafe. Mientras, la Pasionaria arengaba a trav√©s de la radio a los milicianos para que lucharan contra la reacci√≥n. As√≠ es como la capital de Espa√Īa fue perdida para los rebeldes.

La batalla de Barcelona

En Barcelona la idea de los conspiradores pasa por sacar de los cuarteles a los aproximadamente 5000 soldados de las diferentes guarniciones de la periferia para que confluyeran en el centro de la ciudad. El plan, a priori sencillo, contaba con un gran inconveniente: la guardia civil, guardias de asalto,  mossos de escuadra, as√≠ como los milicianos anarquistas, eran fuerzas muy a tener en cuenta que pod√≠an hacer fracasar el alzamiento.

El 19 por la ma√Īana, las tropas de las diferentes guarniciones salieron rumbo al centro de la ciudad. Durante el trayecto se toparon con las fuerzas leales a la Rep√ļblica, que los estaban esperando. Comenz√≥ un duro enfrentamiento en Barcelona. Mientras muchos hombres mor√≠an en las calles, el general Goded vino en avi√≥n desde Mallorca para hacerse cargo del golpe militar en la ciudad condal. Goded intent√≥ convencer al general Aranguren, jefe de la guardia civil, para que se pasase a su bando. Aranguren se neg√≥, afirmando que se mantendr√≠a leal al Gobierno de Catalu√Īa.

Al atardecer el golpe había fracasado. Goded fue arrestado y se le obligó a hacer un llamamiento por radio a sus soldados para que depusieran las armas. La sangrienta batalla de Barcelona ha dejado muchos muertos, y la ciudad industrial más importante del país en manos del bando republicano.

Ocurrió un hecho importante. Tras el fracaso del golpe, Barcelona había quedado en manos anarquistas. García Olivier y Durruti, las figuras más destacadas del anarquismo, visitaron al presidente Companys:

‚ÄúHoy sois los due√Īos de la ciudad. Si no me necesit√°is, o no me quer√©is como presidente de Catalu√Īa, dec√≠dmelo ahora, que yo pasar√© a ser un soldado m√°s en la lucha contra el fascismo‚ÄĚ


Palabras de Companys a García Olivier y Durruti

Los anarquistas se encontraron de frente con sus propias contradicciones: ¬Ņqu√© era lo mejor que se pod√≠a hacer en estas circunstancias? ¬ŅColaborar con el Estado y dejar a Companys como presidente hasta ganar la guerra? ¬ŅImponer el comunismo libertario? Con dudas y vacilaciones, los l√≠deres anarquistas decidieron colaborar con el Gobierno catal√°n, dejando a Companys en su puesto de presidente de Catalu√Īa. De esta manera se estableci√≥ un Comit√© de Milicias Antifascistas compuesto por las diferentes fuerzas pol√≠ticas e ideol√≥gicas para coordinar las acciones futuras a seguir.

País Vasco

En las provincias de Vizcaya y Gip√ļzcoa el alzamiento no triunf√≥. El PNV (Partido Nacionalista Vasco) era un partido conservador y cat√≥lico, muy pr√≥ximo ideol√≥gicamente a los militares que se se estaban alzando contra la Rep√ļblica. Pero les separaba un abismo insalvable: el marcado centralismo de los sublevados, que exclu√≠an cualquier otro nacionalismo que no fuera el espa√Īol. Por la fuerza de las circunstancias (m√°s que por convicci√≥n) se vieron en el mismo bando que los republicanos.

Imagen del general Goded
General Manuel Goded (1882-1936)

En Bilbao no hubo alzamiento, y en San Sebasti√°n el seguimiento al golpe fue muy t√≠mido. Los nacionalistas vascos, dirigidos por Manuel de Irujo, controlaron la situaci√≥n casi sin violencia. Pero hubo una excepci√≥n: en √Ālava los rebeldes se hicieron con la ciudad dirigidos por el general Angel Camilo Ben√≠tez y Alonso Vega.

Asturias

En Gij√≥n se hab√≠a levantado en armas el coronel Antonio Pinilla que, junto a un pu√Īado de hombres, resist√≠a en el cuartel de Simancas. En Oviedo, el n√ļcleo de la revoluci√≥n del 34, se produjo un hecho sorprendente. El coronel Antonio Aranda llev√≥ a cabo una jugada magistral. Fingi√≥ ponerse del lado de la legalidad y convenci√≥ al gobernador civil para que no armase al pueblo.

Coronel Antonio Aranda
Coronel Antonio Aranda (1888-1979). En una jugada maestra se hizo con la ciudad de Oviedo, el corazón de la revolución del 34.

Los dirigentes de los partidos y sindicatos de izquierdas de Asturias, convencidos de que en Oviedo se había frenado el golpe, mandaron a sus milicias hacia Madrid para luchar. Cuando salieron, Aranda habló con Mola y declaró la ley marcial. Con la ayuda de la guardia civil, los guardias de asalto y algunos falangistas, tomaron la ciudad. A partir de aquí, Oviedo quedó rodeada y aislada por una Asturias que no se había sumado al golpe.

Aragón

En Zaragoza el alzamiento triunfó de manera eficaz y rápida dirigido por el general Cabanellas. Las fuerzas salieron de sus cuarteles y tomaron los principales puntos de la ciudad, sin que los sindicatos y partidos de izquierda tuvieran tiempo para reaccionar.

General Cabanellas en un desfile militar
El general Miguel Cabanellas (izquierda) en un desfile militar en San Sebastián. Fue el primer presidente de la Junta de Defensa Militar que se creó tras el golpe por ser el general de división más antiguo. Como presidente de la Junta, firmó el decreto por el que se sustituía la bandera tricolor por la bicolor roja y amarilla

En Huesca y Jaca la situación fue la misma. Los rebeldes conquistaron el poder con facilidad, comenzando una persecución de todos aquellos contrarios al alzamiento. En Teruel también triunfaron los rebeldes con la ayuda de la guardia civil, pero su éxito solo vino tras una lucha muy sangrienta con los partidarios del Frente Popular.

Navarra

Pamplona era asunto del conspirador más importante de los rebeldes: el general Mola. La ciudad se conquistó de forma rápida, gracias a la ayuda inestimable de miles de requetés carlistas. Después cayó toda la provincia. Mola se aprestó rápidamente a enviar fuerzas para ayudar a que el golpe triunfase en otras regiones.

General Emilio Mola. Alzamiento militar como causa directa de la guerra civil espa√Īola
Emilio Mola (1887-1937) fue el verdadero artífice de la sublevación militar de 1936. Aunque Franco lideraría más tarde el bando nacional, fue Mola el que lo organizó todo, poniendo de acuerdo a las distintas fuerzas políticas e ideológicas antirrepublicanas. Moriría misteriosamente en un accidente de avión, Aunque esto ya da para otro artículo

Castilla la Vieja

Nadie dudaba que en las provincias castellanas no fuera a triunfar el golpe. En Valladolid, el general Saliquet lideró la sublevación. Se inició una lucha entre militares y obreros que duró todo el día. Saliquet se hizo finalmente con la ciudad.

Segovia, Salamanca, √Āvila, Zamora, Palencia y Le√≥n quedaron en el bando rebelde. La conquista de la mayor√≠a de estas ciudades fue f√°cil, aunque hubo algunas resistencias. Los mineros que salieron de Asturias, y que se dirig√≠an hacia Le√≥n, tuvieron que volver cuando se enteraron de la jugada enga√Īosa del coronel Aranda. Gracias a esto, toda Castilla la vieja (la actual Castilla y Le√≥n) cay√≥ en manos de los rebeldes.

Extremadura y Castilla-La Mancha

C√°ceres fue conquistada para los alzados y en Badajoz el general Luis Castello se mantuvo leal a la Rep√ļblica.

En las provincias manchegas, Albacete qued√≥ en manos de la Rep√ļblica gracias a la intervenci√≥n de la guardia civil. Menci√≥n especial tiene Toledo. Tras la victoria en Madrid, milicianos, guardias civiles y guardias de asalto se trasladaron en autom√≥viles requisados hacia Toledo, donde el alzamiento hab√≠a tenido √©xito.

José Moscardó, héroe del Alcázar de Toledo
El coronel José Moscardó (1878-1956) se convirtió en héroe del bando nacional tras su gesta en el Alcázar de Toledo

El gobernador militar de Toledo, el coronel Jos√© Moscard√≥, tom√≥ una decisi√≥n que m√°s tarde cambiar√≠a el curso de la guerra: orden√≥ un repliegue hacia el Alc√°zar de Toledo. Se encerr√≥ con 1300 hombres dispuestos a resistir hasta el √ļltimo aliento. Se encontraban con ellos m√°s de 500 mujeres y decenas de ni√Īos. Aunque estaban escasos de alimentos, no les faltaban armas y municiones. El edificio, grande y robusto, se aprestaba a ser defendido, y las fuerzas republicanas ve√≠an que su conquista no ser√≠a f√°cil.

Valencia y Mallorca

Cuando todo estaba dispuesto por los rebeldes, llegaron las malas noticias del fracaso en Barcelona. El general Carrasco, encargado del golpe en Valencia, vaciló, así como el gobernador militar. Los obreros valencianos, conocidas ya las noticias que venían del todo el país, tomaron las calles dispuestos a luchar. Rodearon los cuarteles. Los conspiradores seguían sin decidirse, hasta que las autoridades republicanas lograron convencer al general Martínez Monje para que se mantuviera leal. Al final, el alzamiento no se produjo. Esta misma situación también ocurrió en Alicante.

En Mallorca, Goded aseguró la isla antes de marcharse a Barcelona para dirigir la sublevación allí, con el resultado que ya sabemos. Sin embargo, el general José Bosch fracasó en Menorca. Se lo impidieron otros destacamentos leales al Gobierno allí establecidos.

Galicia

En Galicia, el alzamiento tiene lugar muy tarde, el d√≠a 20 de julio. En La Coru√Īa, el comandante Mart√≠n Alonso era el coordinador de la conspiraci√≥n. Fue detenido por las autoridades republicanas. A pesar de esto, el coronel C√°novas Lacruz declar√≥ el estado de guerra y sac√≥ a sus hombres de los cuarteles para tomar la ciudad. Tras una dura batalla con los obreros, C√°novas se apoder√≥ de casi toda la ciudad y fusil√≥ a todas las autoridades republicanas.

Vigo y Pontevedra también cayeron en manos rebeldes tras sendas luchas callejeras. Igual ocurrió en El Ferrol, donde se encontraba la base naval más importante del país. Para los sublevados hacerse con El Ferrol sería muy importante en la futura lucha naval contra la Marina republicana.

El bloqueo del estrecho de Gibraltar

Para el Gobierno se hacía prioritario bloquear el Estrecho e impedir que los rebeldes enviaran soldados de Marruecos hacia la Península. Se ordenó a los cruceros Miguel de Cervantes y Libertad que se dirigiesen a la zona. En mitad del trayecto, sus oficiales quisieron pasarse al bando rebelde, pero la tropa los redujo y mató. Esto ocurrió también en el destructor Churraca y en el Jaime I.

De esta forma, una fuerza imponente se concentr√≥ en el Estrecho dispuesta a impedir el paso de las tropas de Franco. Pero parte de ellas ya estaba en Andaluc√≠a. El ca√Īonero Dato llev√≥ a un grupo de regulares a C√°diz delante de toda la flota republicana sin ser vistos. Tambi√©n se traslad√≥ a la quinta bandera de la Legi√≥n en tres aviones que, por casualidad, ten√≠an en Marruecos. A√ļn as√≠, Franco pidi√≥ ayuda a Alemania para pasar m√°s soldados.

La muerte del general Sanjurjo

Siguiendo el plan establecido, Mola envi√≥ un avi√≥n a Lisboa para trasladar a Espa√Īa al general Sanjurjo. A√ļn no est√° muy claro el incidente que ocurri√≥ despu√©s. Lo cierto es que Sanjurjo se empe√Ī√≥ en llevarse consigo una pesada maleta, a pesar de las advertencias del piloto.

Foto del general Sanjurjo en 1932. Causas de la guerra civil
José Sanjurjo (1872-1936)

El avi√≥n se puso en marcha y al despegar, debido al peso, no subi√≥ lo suficiente. Una de las h√©lices choc√≥ con un √°rbol y el aparato cay√≥ incendiado. Sanjurjo muri√≥ calcinado, y el ‚ÄúMovimiento‚ÄĚ se qued√≥ sin el que ser√≠a su jefe. Sin Sarjurjo, con Goded apresado en Barcelona, Calvo Sotelo asesinado y Jos√© Antonio en la c√°rcel de Alicante, los sublevados se iban quedando sin l√≠deres. Franco, Mola y Queipo de Llano eran ahora los cabecillas, aunque los tres se encontraban aislados con sus ej√©rcitos.

Mapa de la Espa√Īa partida en dos

Mapa del alzamiento militar en julio de 1936 en la guerra civil espa√Īola
As√≠ qued√≥ dividida Espa√Īa en los primeros momentos tras el golpe militar de julio de 1936. La zona de color rosa representa el territorio que ha quedado leal a la Rep√ļblica. La zona de color marr√≥n claro, el territorio sublevado. Hay algunas ciudades, como Sevilla, C√≥rdoba, Toledo u Oviedo, que quedan aisladas dentro del territorio enemigo. Los sublevados conseguir√°n ampliar sus conquistas y conectar algunas ciudades m√°s tarde, gracias al ej√©rcito de Marruecos.

LAS PRIMERAS CAMPA√ĎAS MILITARES DE 1936

Era ya evidente que la situación estaba derivando en conflicto civil. Los dos bandos han fracasado en su intento de imponerse, ahora fijan posiciones y, de manera caótica y desorganizada, se aprestan a aniquilarse.

La Rep√ļblica estaba muy tocada. El Ej√©rcito se le hab√≠a rebelado, y ahora pose√≠a a una masa heterog√©nea de milicianos sin experiencia militar como fuerza de choque. No obstante, parte del ej√©rcito hab√≠a quedado leal, as√≠ como la guardia civil y la guardia de asalto.

El bando, que se autodenomina ‚Äúnacionalista‚ÄĚ, tiene de su parte a los militares y una masa de civiles de carlistas y falangistas que les apoyan. Pero hay una diferencia sustancial: el ej√©rcito m√°s profesional, regulares y legionarios, lucha con ellos. El problema era pasarlos a la pen√≠nsula.

Ambos organizan sus fuerzas en columnas. Mola envía una de esas columnas a tomar Guadalajara, donde persisten los combates. En mitad del camino les llega la noticia de la derrota de los alzados. El oficial al mando, García Escámez, se replegó a Somosierra, en la sierra de Guadarrama, al norte de Madrid. Es en la sierra de Madrid donde se sucederían las primeras batallas serias de la contienda.

Guerra de columnas

Mola envía columnas de requetés desde Pamplona hacia Zaragoza para reforzarla; mientras, desde Barcelona, partían otras columnas hacia la misma ciudad. Muchos eran anarquistas liderados por Durruti. Salieron con mucha voluntad y excitación, pero con escasa disciplina y nula preparación militar. También partieron columnas compuestas por comunistas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y miembros de Esquerra Republicana; también existían soldados regulares que se han mantenido leales al Gobierno.

Llegaron a las puertas de Zaragoza, pero por temor a verse aislados (habían avanzado a un ritmo mayor que las demás columnas), Durruti no ordenó tomar la ciudad. Se perdió una gran oportunidad. Aunque a los líderes anarquistas les costase reconocerlo, era necesaria una disciplina efectiva y un mando jerárquico para conducir la guerra. En el bando nacional existía el mismo caos y descoordinación. Sin embargo, los oficiales conseguían establecer una mínima disciplina militar.

milicianos de la guerra civil espa√Īola
En esta curiosa imagen se observa c√≥mo unos milicianos republicanos est√°n fusilando la estatua del Sagrado Coraz√≥n situada en el Cerro de los √Āngeles, Getafe (Madrid).

En las sierras de Madrid ning√ļn de los contricantes consegu√≠an victorias claras. Probablemente, la mitad de los generales que dirig√≠an las heterog√©neas tropas republicanas en Madrid eran leales a la Rep√ļblica m√°s por las circunstancias que por convicci√≥n. Entre ellos estaba el general Miaja, que a pesar de todo, tendr√° un protagonismo importante en el transcurso del conflicto. A√ļn a pesar de los problemas, los republicanos aguantaban las embestidas de Mola.

Las batallas en Somosierra y en el Alto del León eran muy duras. En estas primeros enfrentamientos, los dos bandos se mostraron implacables con los prisioneros, que eran fusilados nada más ser capturados. Entre las milicias que destacaron en este frente se encontraba el Quinto Regimiento, organizado por el PCE.

Entre Barcelona y Madrid se establecieron frentes que no tenían una línea clara. Las columnas de ambos bandos no tenía la capacidad de avanzar mucho, pero sí la de resistir. Desde Valencia se intentó conquistar Teruel, pero la empresa fracasó.

El Quinto Regimiento

La m√°s famosa de las columnas republicanas que marcharon a la sierra a combatir fue el Quinto Regimiento. Gracias a la campa√Īa de reclutamiento llevada a cabo por la Pasionaria, se form√≥ este regimiento que ten√≠a como base originaria la milicia comunista.

El Quinto Regimiento fue el primer ej√©rcito que adopt√≥ el uso de los comisarios pol√≠ticos, que m√°s adelante explicaremos. El primer comandante en jefe fue Enrique Castro Delgado y lo formaban otros comunistas como Daniel Ortega o el italiano Vittorio Vidali (uno de los inspiradores). De las filas de esta fuerza saldr√°n figuras comunistas tan relevantes como Enrique L√≠ster, Valent√≠n Gonz√°lez ‚Äúel Campesino‚ÄĚ o Juan Modesto.

Ambos bandos piden ayuda al exterior

Desde el primer momento que sonaron las armas, los dos contendientes buscan ayuda del exterior. El 19 de julio, Jos√© Giral pide apoyo a Francia para parar el golpe militar. El socialista L√©on Blum, el jefe del Gobierno franc√©s, estaba dispuesto a prestarla. Sin embargo, Gran Breta√Īa, que era reacia a cualquier intervenci√≥n, comenz√≥ a presionar a los franceses para que se mantuvieran neutrales en el conflicto.

Tras el estallido del enfrentamiento civil, Stalin decide tambi√©n apoyar a la Rep√ļblica. La ayuda de Mosc√ļ durante toda la guerra ser√° tan necesaria como interesada, y siempre se canalizar√° a trav√©s del Partido Comunista de Espa√Īa. Los suministros militares ser√°n esenciales para el bando republicano, sobre todo en las siguientes etapas del conflicto.

Imagen de Mussolini, el Duce de Italia
Benito Amilcare Andrea Mussolini, el Duce de Italia desde 1922 hasta su caída en 1943. Fue de los primeros en ayudar a Franco. Además del material de guerra, proporcionó soldados que se encuadraron en el llamado CTV, Cuerpo de Voluntarios Italianos.

Por su parte, Franco, a trav√©s del periodista Luis Bol√≠n, solicita cazas y bombarderos a Mussolini. El Duce hab√≠a llegado a un acuerdo anterior con los mon√°rquicos, y desconoc√≠a cu√°les eran las intenciones de Franco. Mola tambi√©n envi√≥ a sus propios emisarios a Roma, y esto desconcert√≥ a√ļn m√°s al Gobierno italiano. Finalmente, Mussolini accedi√≥ a enviar bombarderos Savoias. Pensaba que un gobierno fascista en Espa√Īa ser√≠a muy bueno para los intereses de Italia.

Pero Franco tambi√©n pidi√≥ material militar a la Alemania de Hitler; sobre todo aviones de transporte para trasladar sus tropas a la Pen√≠nsula. Goering, jefe de la Luftwaffe, convenci√≥ al F√ľher:

‚ÄúCuando estall√≥ la guerra civil en Espa√Īa, Franco envi√≥ una llamada de auxilio a Alemania y pidi√≥ apoyo, sobre todo a√©reo. Franco estaba detenido con sus tropas en √Āfrica y no pod√≠a trasportarlas, porque la flota estaba en manos de los comunistas; el factor decisivo era, en primer lugar, transportar sus tropas a Espa√Īa; el F√ľher medit√≥ sobre la cuesti√≥n. Yo le inst√© a que diera sus apoyo en cualquier caso: en primer lugar, para impedir una mayor extensi√≥n del comunismo; en segundo lugar, para poner a prueba a mi joven Luftwaffe en algunos aspectos t√©cnicos‚ÄĚ


Declaraciones de Göerin en los juicios de Nuremberg en 1946

Hitler accedi√≥ y envi√≥ el material militar bajo la condici√≥n de que fuera solo Franco el que lo recibiese. No era una ayuda menor; los aviones de trasporte Junker 52 y Heinkel 51 alemanes fueron fundamentales para poder pasar el ej√©rcito de √Āfrica. A cambio, los nazis llegaron a un acuerdo para que las minas de hierro espa√Īolas abastecieran la producci√≥n militar de su pa√≠s. Tambi√©n entend√≠an que un Gobierno fascista ser√≠a m√°s proclive a sus intereses.

Hitler y Franco en Hendaya
Hitler y Franco en Hendaya. Alemania terminaría autorizando el envío de ayuda a Franco que se materializó en aviones de transporte en los primeros momentos. Después se envió la Legión Cóndor, que tantas lecciones tácticas sacó para luego utilizarlas en la Segunda Guerra Mundial.

El avance desde el sur

Legionarios y regulares, a pesar de las dificultades, continuaban cruzando el Estrecho, gracias a lo cual Queipo de Llano seguía ampliando el territorio que controlaba. Cada vez que el ejército de Marruecos conquistaba un pueblo, llevaba a cabo una sangrienta represión.

Desde Sevilla, Franco se aprestó a organizar un avance hacia el norte que cambiaría el curso de la guerra. En solo una semana, los aviones alemanes habían dejado en Andalucía a más de 1500 soldados provenientes de Marruecos; y la cifra seguía aumentando, a razón de medio millar de hombres cada día. Se considera el primer puente aéreo de tropas de la historia.

El Ej√©rcito de √Āfrica

Franco ya pose√≠a un ej√©rcito suficiente para comenzar a avanzar hacia el norte. La columna que se organiz√≥ estaba comandada por el general Yag√ľe, bajo la suprema direcci√≥n de Franco. El ej√©rcito de √Āfrica, tal y como se denomin√≥, estaba compuesto por unos 8000 soldados, con oficiales que resultar√°n ser muy competentes. Por aire, aviones Savoia y Junker pilotados por italianos y alemanes, los escoltar√≠an.

Este primer avance no resultó demasiado difícil. La profesionalidad de legionarios y regulares se topaba con la inexperiencia y desorganización de los milicianos. Realmente no se entablaban batallas serias. Los milicianos, por ahora, no ofrecían mucha resistencia.

El ej√©rcito de Yag√Ľe avanzaba hacia el norte. En tan solo una semana hab√≠an recorrido m√°s de 300 kil√≥metros. El 10 de agosto, las tropas de Yag√ľe llegaron a M√©rida, que fue tomada sin muchos problemas. Los defensores de la ciudad fueron ejecutados. Se lleva a cabo una represi√≥n sistem√°tica en todos los pueblos conquistados. Los moros que compon√≠an las fuerzas nacionalistas, comenzaron a hacerse famosos por la brutalidad de sus acciones.

La matanza de Badajoz

El ej√©rcito de √Āfrica tom√≥ contacto con la zona norte del bando rebelde, juntando el territorio en la mitad oeste del pa√≠s. Se dispuso a tomar la ciudad de Badajoz, que hab√≠a quedado casi aislada. Yag√ľe mand√≥ a los oficiales Asensio y Castej√≥n con unos 3000 hombres.

Badajoz estaba defendida por el coronel Ildefonso Puigdendolas al mando de 8000 milicianos. Tras un intenso bombardeo de artillería, se ordenó que avanzara la 4ª bandera de la Legión. El primer intento fue rechazado a golpe de ametralladora; el segundo intento triunfó. Los legionarios entraron a golpe de bayonetazos. Lo que le siguió fue una matanza en toda regla.

Los milicianos siguieron resistiendo en las calles, pero una segunda fuerza de asalto entr√≥ por la puerta del Pilar, haciendo pinza a los defensores. La lucha prosigui√≥ toda la noche. A la ma√Īana siguiente, Badajoz estaba sembrada de cad√°veres. Los legionarios mataban a todo el que se pon√≠a por delante. La plaza de toros de Badajoz se constituy√≥ en improvisado campo de concentraci√≥n, y las ejecuciones continuaron durante dos d√≠as seguidos. Para el 15 de agosto la ciudad estaba conquistada.

El avance por el valle del Tajo

Con Badajoz en su poder, Yag√ľe ordena de nuevo el avance por el valle del r√≠o Tajo hacia el este, direcci√≥n Madrid. Se conquistan Trujillo y Navalmoral de la Mata, eliminando todas las colectividades anarquistas formadas en muchos pueblos de Extremadura tras el alzamiento militar.

El ej√©rcito republicano, al mando del general Riquelme, les hace frente. Una escuadrilla de bombarderos (comandados por el famoso escritor franc√©s Andr√© Malraux) casi destruye por completo una columna dirigida por Asensio. Pero no consiguen parar el avance del ej√©rcito de √Āfrica. Las tropas legionarias y marroqu√≠es, expertas en combate y muy disciplinadas, hacen retroceder constantemente a las milicias.

Mapa del avance del ej√©rcito de Franco durante 1936. Guerra Civil Espa√Īola
Avance de las tropas de Franco durante los meses de agosto y septiembre de 1936. Licencia

El 28 de agosto se reanudó el avance a lo largo del valle del Tajo en medio de las constantes retiradas de las milicias republicanas. El 2 de septiembre alcanzan Talavera de la Reina. En la ciudad hay 10 000 milicianos dispuestos a defenderla, apoyados con artillería.

Las columnas de Asensio y Castej√≥n rodean la ciudad y lanzan un asalto con todas sus fuerzas. Hacia la tarde, las tropas nacionalistas hab√≠an penetrado en la ciudad y luchaban en las calles. Talavera de la Reina es conquistada. Esta victoria es crucial: ya no queda ninguna poblaci√≥n importante entre el ej√©rcito de √Āfrica y la capital del pa√≠s. El camino a Madrid est√° despejado, y los rebeldes est√°n euf√≥ricos.

Durante un mes, el ej√©rcito de Franco avanz√≥ 500 kil√≥metros. Se ha unido las dos partes de la Espa√Īa rebelde, y Madrid est√° a tiro. Este √©xito consolid√≥ a Franco como la figura principal de los rebeldes.

CAMPA√ĎA DE GUIP√öZCOA

Paralelamente al avance de Franco por el sur, Mola llevaba a cabo una campa√Īa en el norte. La estrategia de su ofensiva se basaba en la conquista de San Sebasti√°n e Ir√ļn para aislar a los vascos de la frontera francesa.

Columnas navarras al mando del coronel José Solchaga se encargarían de la ofensiva. Al mando de las fuerzas republicanas estaba el comandante Pérez Garmendia. Desde luego, no había ninguna coordinación entre las fuerzas vascas y las restantes del resto del territorio republicano. Por ello, los triunfos de las tropas de Mola llegaron pronto: el 11 de agosto se conquistó la ciudad vasca de Tolosa.

La conquista de Ir√ļn

Los rebeldes enviaron los pocos barcos de guerra que no se hab√≠an quedado leales a la Rep√ļblica. El Almirante Cervera, el Espa√Īa y el Velasco se situaron frente a las costas de San Sebasti√°n e Ir√ļn, y el 17 de agosto atacaron las ciudades. El bombardeo continu√≥ los siguientes d√≠as.

El 26 de agosto, Solchaga manda a sus tropas para conquistar Ir√ļn. Al mando de Beorlegui, los navarros se lanzan contra m√°s de 3000 defensores. Al bombardeo artillero le sigue un asalto de infanter√≠a. La batalla se produce rozando los l√≠mites de la frontera francesa. Los republicanos intentan resistir las embestidas del enemigo. Las posiciones eran tomadas por los nacionalistas, para luego ser reconquistadas por los republicanos. As√≠ una y otra vez.

Imagen de un coontrataque republicano durante la batalla de Ir√ļn
Imagen de un coontrataque republicano durante la batalla de Ir√ļn

En medio de cualquier batalla, son los civiles los que de verdad sufren las consecuencias. La poblaci√≥n de Ir√ļn comenz√≥ a huir a Hendaya, camino del exilio, a trav√©s del puente internacional.

El 3 de septiembre, Beorlegui lanz√≥ la ofensiva final. El frente se fue derrumbando y el comit√© responsable de la defensa huy√≥ tambi√©n a Francia. Ir√ļn cay√≥ en manos de Mola, que se apoder√≥ de una ciudad industrial importante, dejando aislado a asturianos, c√°ntabros y al resto del territorio vasco.

La caída de San Sebastían

El 13 de septiembre, Mola toma la ciudad de San Sebasti√°n sin pegar un solo tiro. Los vascos prefirieron abandonarla sin luchar para no destrozarla. La ciudad era el destino veraniego de la clase media y alta espa√Īola. Muchas personas de derechas se encontraban veraneando en ella cuando estall√≥ el golpe, quedando inmediatamente prisioneros de vascos y milicianos. Algunos fueron fusilados en venganza del bombardeo naval de los barcos nacionalistas.

Cuando las fuerzas de Mola entraron en la ciudad, comenz√≥ una implacable persecuci√≥n. Se hicieron listas de sospechosos en las que todos los nacionalistas vascos estaban en peligro de muerte. Como en muchas otras ciudades espa√Īolas conquistadas por los rebeldes, los fusilamientos no tardaron en ejecutarse. Con la conquista de San Sebasti√°n, Mola ten√≠a en su poder casi toda la provincia de Guip√ļzcoa.

La expedición a Mallorca

El 9 de agosto, una fuerza expedicionaria compuesta por soldados valencianos y catalanes, al mando del capitán Alberto Bayo y del capitán de la guardia civil, Manuel Uribarri, desembarcó en Ibiza y conquistaron la isla para el bando republicano.

Imagen del desembarco de tropas republicanas en Mallorca durante la guerra civil espa√Īola
Desembarco de tropas republicanas en Mallorca

Tras este √©xito, el capit√°n Bayo desembarc√≥ 8000 hombres, ca√Īones de artiller√≠a e hidroaviones en la costa oriental de la isla de Mallorca. Establecieron una cabeza de puente de unos 12 kil√≥metros hacia el interior. Pero sus acciones se realizan de forma muy lenta. Esto ayud√≥ a que el enemigo le diera tiempo a preparar un contraataque.

El 3 de septiembre, los nacionalistas lanzaron la ofensiva ayudados de una escuadrilla aérea italiana enviada por Mussolini. Soldados y tropas falangistas, dirigidos por el coronel García Ruíz, empujaron a la fuerza expedicionaria hasta sus propios barcos. El acorazado Jaime I, desde el mar, cubría la desastrosa retirada republicana. Muchos cadáveres de milicianos quedaron en las playas; los que capturaron, terminaron todos fusilados. Mallorca quedó en el bando nacional definitivamente. De inmediato, se generalizó una sangrienta represión, asesinando a muchos obreros mallorquines.

La resistencia en Oviedo

En Asturias había fracasado el golpe, excepto en Oviedo y Gijón, donde los rebeldes resistían. Durante el mes de agosto, los mineros lanzan furiosos ataques contra el cuartel de Simancas en Gijón. Era necesario tomarlo antes de ir a liberar Oviedo.

Desde el mar, el crucero Almirante Cervera bombardea el cuartel. Los defensores rehusaron rendirse, ante las peticiones de las autoridades republicanas. El 16 agosto la defensa del cuartel se torn√≥ imposible. Hab√≠a sido bombardeado, y ahora estaba en llamas. Los milicianos lograron entrar y mataron a todos los que a√ļn sobreviv√≠an. Una matanza m√°s de las muchas que vendr√°n durante toda la guerra.

En Oviedo, el coronel Aranda sigue resistiendo con m√°s de 2500 hombres en una ciudad completamente rodeada. Estaba bien aprovisionado de armas, y la moral era alta. Tras el triunfo de milicianos y mineros en Gij√≥n, comenz√≥ a continuaci√≥n el cerco a la ciudad.

EL COMIT√Č DE NO INTERVENCI√ďN

El origen del Comit√© de No Intervenci√≥n est√° en la intenci√≥n del embajador franc√©s en Roma, el conde Charles de Chambrun, de crear un organismo para que las potencias europeas no se involucrasen en la contienda civil de Espa√Īa. Franceses e ingleses tem√≠an la internacionalizaci√≥n del conflicto, y que generase una guerra europea.

Francia present√≥ el plan a los ministros de Asuntos Exteriores de Italia y Alemania, con el consentimiento de Gran Breta√Īa. Sobre este aspecto tambi√©n fue sondeada la Uni√≥n Sovi√©tica. Italia y la URSS aceptaron el plan franc√©s, pero pidieron garant√≠as. Esto implicaba la prohibici√≥n de exportar material de guerra a Espa√Īa.

Imagen de Joseph Stalin
El primer ministro de la URSS, Joseph Stalin, fue uno de los primeros dirigentes que ayud√≥ con material de guerra a la Rep√ļblica. Pero esta ayuda no fue desinteresada. Se hizo en base a sus propios intereses y el pago se realizaba siempre por anticipado. A√ļn sigue existiendo pol√©mica con el oro de Mosc√ļ. Stalin, a trav√©s del Partido Comunista de Espa√Īa, se inmiscuy√≥ en los asuntos espa√Īoles. Dio claras instrucciones para acabar con el POUM, as√≠ como con su l√≠der, Andr√©s Nin, que desapareci√≥ sin dejar rastro.

El √©xito de su iniciativa, sumado a la presi√≥n de los ingleses para que cesaran en la exportaci√≥n de material de guerra a Espa√Īa, provoc√≥ que Francia dejara de proveer a la Rep√ļblica. Esto se hizo en contra de Le√≥n Blum, que pens√≥ incluso en dimitir. Pero por encima de los deseos del Gobierno franc√©s en ayudar a la Rep√ļblica estaba el miedo a ofender a Inglaterra. Los franceses no se pod√≠an permitir el lujo de perder a su mejor aliado y verse completamente solos en una guerra europea contra Alemania.

Para mediados de agosto, Francia, Inglaterra, B√©lgica, Holanda, Polonia, Checoslovaquia, la Uni√≥n Sovi√©tica y Portugal aceptan la no intervenci√≥n. Tambi√©n Estados Unidos muestra sus simpat√≠as por esta iniciativa de neutralidad. Solo M√©xico apoya abiertamente a Espa√Īa, envi√°ndole armas.

La farsa de la no intervención

El comité se reunió por primera vez el 9 de septiembre en Londres. Asistieron todos los embajadores de los países intervinientes. Se creó un grupo permanente que se encargaría de la supervisión del pacto de no intervención.

El comit√© result√≥ ser una farsa desde el principio. Francia y Gran Breta√Īa sab√≠an de primera mano que la URSS, Alemania e Italia no estaban cumpliendo; de hecho se conformaban con que la guerra en Espa√Īa no derivase en una guerra general. Es por esto que no impidieron la afluencia de material a ambos bandos.

Fotograf√≠a de Le√≥n Blum (Primer ministro franc√©s) y Anthony Eden (ministro de Asuntos Exteriores de Gran Breta√Īa) en 1936
Fotograf√≠a de Le√≥n Blum (jefe del Gobierno franc√©s) y Anthony Eden (ministro de Asuntos Exteriores de Gran Breta√Īa) en una reuni√≥n en Ginebra en 1936. Estos fueron los dos pa√≠ses que impulsaron el Comit√© de No Intervenci√≥n. Gran Breta√Īa no quer√≠a que los asuntos de Espa√Īa terminaran derivando en una guerra europea. Le√≥n Blum, sin embargo, quiso siempre ayudar a la Rep√ļblica en su condici√≥n de socialista. Se vio arrastrado por la postura inglesa ante el temor de quedarse sola en una futura guerra con Alemania. En la pr√°ctica, el Pacto de No Intervenci√≥n benefici√≥ m√°s a Franco, puesto que Alemania e Italia nunca lo respetaron, al igual que la URSS.

Alemania se sent√≠a c√≥moda en su doble juego. Mientras promet√≠a a franceses y brit√°nicos no intervenir en Espa√Īa, Hitler continuaba suministrando material a Franco. La misma actitud adopt√≥ Mussolini. Ambos dictadores no tardaron en hacer llegar a Espa√Īa aviones de transporte, cazas, bombarderos, tanques y artiller√≠a; adem√°s de asesores en la utilizaci√≥n de dicho material.

Stalin nadaba a dos aguas: por un lado no quer√≠a ofender a franceses e ingleses enviando armas a Espa√Īa y quedarse solo ante una futura guerra contra Alemania; por otro, no quer√≠a ser visto como el l√≠der que no apoyaba la revoluci√≥n en Espa√Īa. As√≠ que el dictador sovi√©tico hizo lo mismo que Hitler y Mussolini; mientras su pa√≠s firmaba el pacto de no intervenci√≥n, envi√≥ a la Rep√ļblica asesores y material militar.

EL GOBIERNO DE LARGO CABALLERO

Giral, sobrepasado por los acontecimientos, present√≥ su dimisi√≥n a Aza√Īa, que no tuvo m√°s remedio que aceptarla. Al igual que tambi√©n no tuvo m√°s remedio que pedir a Largo Caballero, el ¬ęLenin espa√Īol¬Ľ que formara Gobierno.

Francisco Largo Caballero. L√≠der del PSOE en la guerra civil espa√Īola
Francisco Largo Caballero (1869-1946)

En las circunstancias en las que estaba la Rep√ļblica, Francisco Largo Caballero era la √ļnica figura capaz de aglutinar a casi todas las fuerzas para vencer a los rebeldes. El nuevo jefe del Gobierno puso como condici√≥n que los comunistas entrasen en el nuevo Ejecutivo; tambi√©n le propuso entrar a los anarquistas, petici√≥n que rechazaron. En un primer momento, el PCE fue contrario a entrar en el Gobierno. Cambiaron de idea cuando recibieron √≥rdenes de Stalin para que entrasen.

Se constituy√≥ un gabinete con dos ministros comunistas (Hern√°ndez y Uribe); seis socialistas (entre los que estaban Indalecio Prieto y √Ālvarez del Vayo). Adem√°s del puesto de jefe del Gobierno, Largo Caballero se reserv√≥ el important√≠simo ministerio de la Guerra. Tambi√©n entr√≥ como ministro de Hacienda Juan Negr√≠n. Este socialista tendr√° una importancia especial en el devenir de los acontecimientos. Ya lo iremos contando; por √ļltimo, entraron dos ministros de Izquierda Republicana (entre los que estaba el exjefe del Gobierno Giral como ministro sin cartera), un miembro de Uni√≥n Republicana y otro de Esquerra Republicana.

En este nuevo Gabinete la influencia comunista se dej√≥ notar. Disciplinados, con una propaganda muy perfeccionada, el PCE ten√≠a cada vez m√°s peso pol√≠tico. Sus milicias eran las m√°s profesionales y disciplinadas, y todo el apoyo de material militar ruso se canalizaba a trav√©s de ellos. Muchos militares profesionales que se hab√≠an quedado leales a la Rep√ļblica, se estaban afiliando al Partido Comunista. Lo admiraban por su eficacia y jerarqu√¨a, alejada de la indisciplina y desorganizaci√≥n que mostraban las milicias anarquistas.

La nueva postura de Largo Caballero

Largo Caballero pasó de priorizar la revolución a ganar la guerra. Ahora se comienza a hablar de aglutinar a todas las fuerzas (incluida la clase media) para derrotar al enemigo. Después ya se vería.

Las tropas de Franco avanzaban por Extremadura como un cuchillo corta la mantequilla. El Gobierno republicano manda al coronel Asensio para frenar a legionarios y regulares en el frente del Tajo. No pudo evitarse que Talavera cayese en manos enemigas. La ofensiva desde Sevilla hab√≠a sido muy r√°pida y agotadora. Yag√ľe se estaba dando cuenta que la resistencia republicana era cada vez mayor conforme se acercaban a Madrid. Franco le orden√≥ parar y reorganizar las fuerzas para el avance definitivo hacia la capital.

La nueva ofensiva del ej√©rcito de √Āfrica

El 7 de octubre, se inici√≥ de nuevo el avance, esta vez hacia Madrid. Varela sustituye a Yag√ľe (que es apartado por las discrepancias con Mola) en el mando supremo del ej√©rcito. 20 000 hombres, divididos en columnas mandadas por Asensio, Tella, Delgado Serrano, Castej√≥n y Barr√≥n, se lanzan a la ofensiva.

La Rep√ļblica sufri√≥ una derrota tras otra durante la primera mitad de octubre. Las constantes retiradas es un problema que desde el Gobierno se intentaba solucionar. Apresuradas reorganizaciones se aprestaban a darle mayor eficacia al ej√©rcito republicano. Se decret√≥ que las milicias obedeciesen las √≥rdenes del estado mayor central, y no fueran por su cuenta. Se organiz√≥ al ej√©rcito en base a brigadas mixtas, compuestas por tres batallones autosuficientes.

La figura del comisario político

En un intento por poner orden y disciplina, se instaura el sistema de comisarios pol√≠ticos, utilizado por primera vez en el Ej√©rcito Rojo durante la guerra civil rusa. El Partido Comunista de Espa√Īa los introdujo por primera vez en el Quinto Regimiento. El comisario pol√≠tico no ten√≠a una misi√≥n muy definida, pero manten√≠a la fe pol√≠tica de los milicianos. En muchos aspectos actuaban como jefes, aunque te√≥ricamente su labor no era dirigir las batallas.

Iban por el frente ofreciendo discursos políticos a la tropa, mantenían la moral alta de los soldados, y en ocasiones les hacían recordar por qué luchaban. Pero la precariedad diaria del ejército republicano los relegaba casi siempre a tareas más prosaicas como enlaces entre el cuartel general y el frente, o a abastecer de alimento a la tropa.

LA AYUDA RUSA A LA REP√öBLICA

Desde el primer momento del alzamiento militar, el Gobierno hab√≠a solicitado armas a la Uni√≥n Sovi√©tica. Pero la ayuda apareci√≥ a cuentagotas. En agosto se enviaron unos cuantos tanques y aviones. Todav√≠a no est√° muy claro cu√°ndo Stalin decidi√≥ dar el visto bueno para enviar armamento a la Rep√ļblica. Debi√≥ ser a finales de agosto o principios de septiembre. Pero a partir de esta fecha, el Gobierno ruso se implic√≥ seriamente para un mayor compromiso militar. Stalin dio una orden a sus agentes en Europa para que organizaran todos los medios posibles para trasladar el material militar rumbo a Espa√Īa.

Tanque T-26 sovi√©tico. Guerra Civil Espa√Īola
Tanque ligero T-26, conocido en Espa√Īa como ¬ęVickers¬Ľ. Fabricado en la URSS y utilizado por los republicanos en la Guerra Civil. Tambi√©n particip√≥ en las operaciones de la batalla del Ebro.

El operativo de ayuda se mantuvo en secreto. A finales de septiembre, el material comenz√≥ a salir de Rusia. Se carg√≥ en una flota de barcos para su transporte, y se organiz√≥ una ruta hacia Espa√Īa. Mientras tanto, Rusia denunciaba ante el comit√© de no intervenci√≥n las constantes violaciones del pacto de neutralidad por parte de Italia y Alemania. De seguir as√≠, Mosc√ļ se ver√≠a liberado de su compromiso. Lo cierto es que a los diplom√°ticos rusos no le faltaban razones. Hitler y Mussolini, al igual que Stalin a la Rep√ļblica, estaban proporcionando a Franco una ayuda fundamental. Gracias al material alem√°n, Franco hab√≠a podido transporta la ej√©rcito de √Āfrica a la Pen√≠nsula, y ahora se encontraba a las puertas de Madrid.

Los rusos hicieron los mismo que alemanes e italianos, solo que un poco m√°s tarde. El tan ansiado material comenz√≥ a llegar al puerto de Cartagena: tanques, aviones, armas antia√©reas y de fuego. Todo material moderno, como el caza I-15 llamado coloquialmente ‚ÄúChato‚ÄĚ, o el caza ‚ÄúMosca‚ÄĚ; tambi√©n llegaron m√°s de 100 tanques modelo T-26, que se har√°n tan famosos durante la guerra. Rusia tambi√©n envi√≥ pilotos, mec√°nicos e instructores de vuelo.

Las Brigadas Internacionales

Desde el Komintern se empez√≥ a esbozar la idea de reclutar a un grupo de voluntarios internacionales de los diferentes pa√≠ses para luchar en Espa√Īa contra el fascismo. Los partidos comunistas franc√©s e italiano comenzaron a dar forma a esta idea. Ya se hab√≠a dado este caso durante la guerra civil rusa, donde un grupo de voluntarios acudi√≥ al luchar bajo el nombre de Ej√©rcito Rojo Internacional.

Las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Espa√Īola, diciembre de 1936 - enero de 1937
Miembros de la Brigadas Internacionales en la cocina brit√°nica de Albacete levantan los pu√Īos en el saludo comunista

Algunos representantes del comunismo italiano y franc√©s se reunieron con Largo Caballero y Aza√Īa a finales de octubre. Tras el visto bueno del Gobierno republicano, el Komintern comenz√≥ a organizar las fuerzas de voluntarios internacionales. Se dio instrucciones a todos los partidos comunistas de los diferentes pa√≠ses para que reclutaran a voluntarios. La llamada fue un aut√©ntico √©xito. El n√ļmero de voluntarios que se alistaron para luchar en Espa√Īa super√≥ todos los pron√≥sticos.

Muchos de ellos ten√≠an una ideolog√≠a comunista, pero tambi√©n socialista. Hab√≠a un n√ļmero considerable de alemanes e italianos exiliados de sus pa√≠ses a causa de los reg√≠menes dictatoriales; otros, eran simples aventureros en busca de emociones fuertes, y en Espa√Īa las encontrar√≠an. Para estos voluntarios, Espa√Īa era la vanguardia de la lucha antifascista. Era el primer paso para eliminar, posteriormente, la dictadura en sus pa√≠ses.

La oficina m√°s importante de reclutamiento se instal√≥ en Par√≠s. Los voluntarios acud√≠an a ella y firmaban un compromiso  ‚Äúindefinido‚ÄĚ. Se les entregaba un pasaporte, y los montaban en barco o en tren para ser enviados a Espa√Īa. Cuando llegaban se dirig√≠an a la nueva base de las Brigadas Internacionales ubicada en Albacete. El primer grupo que se form√≥ estaba compuesto por franceses, alemanes y polacos.

Al mando de la jefatura de las Brigadas Internacionales estaba el comunista Andr√© Marty. Su figura a√ļn sigue siendo pol√©mica. Ten√≠a el apoyo de Stalin, pero se mostraba muy cruel y desconfiado. Marty nombr√≥ como comandante de la primera Brigada Internacional a otra figura pol√©mica conocida como Emilio Kleber, aunque no era su nombre real. De esta manera, las brigadas iban tomando forma y se preparaban para entrar en batalla.

LA AYUDA ALEMANA A FRANCO



Los nazis tambi√©n estaban preparando toda una infraestructura log√≠stica para el traslado de material de guerra al bando rebelde. Bajo las √≥rdenes de Goering, el ministerio de Asuntos Exteriores alem√°n dio impulso a las empresas Rowak y Hisma, que se hab√≠an creado con este prop√≥sito. Franco pagaba la ayuda alemana con ingentes cantidades de cobre y hierro de las minas espa√Īolas.

Italia tambi√©n se hab√≠a comprometido mucho. Ya ha mandado aviones y tanques, y seguir√°n haci√©ndolo durante toda la guerra. Lo cierto es que el compromiso con Espa√Īa estaba afianzando las relaciones diplom√°ticas entre Alemania e Italia. Los dictadores ten√≠an claro que la guerra de Espa√Īa era m√°s que una contienda civil. Las potencias parlamentarias occidentales no lo vieron, o no quisieron verlo. Gran Breta√Īa prosegu√≠a con su in√ļtil pol√≠tica de apaciguamiento que, como no ense√Īar√° la historia, no dar√° resultado. Francia, muy a su pesar, segu√≠a los pasos de su aliada por temor a verse sola en un previsible contexto b√©lico.

A partir de ahora, los cielos espa√Īoles se acostumbrar√≠an a ver los aviones alemanes Heinkel 51 y Junkers 52, as√≠ como los cazas italianos Fiat CR-32. Los alemanes no tardar√≠an mucho en proveer a Franco de cazas a√ļn m√°s modernos, como el Messerschmitt 109 y el Heinkel 111. Tambi√©n se enviaron los tanques Panzer, la eficaz ametralladora alemana MG34 y la pieza artillera antia√©rea alemana de 88 mil√≠metros.

Casi de un d√≠a para otro, los nacionalistas pasan de no tener apenas armamento para enfrentarse a la Rep√ļblica, a emplear el m√°s eficaz y moderno de la √©poca. Esto era una ventaja sustancial con respecto a los republicanos. Aunque los golpistas no pudieron triunfar en las regiones del pa√≠s m√°s industrializadas, esto no supuso un problema. Alemanes e italianos les suministrar√≠an todo el material que necesitaran.

Avi√≥n Messerschmitt Bf 109 en la guerra civil espa√Īola
Messerschmitt Bf 109, el modelo de caza alem√°n m√°s avanzado de la √©poca que luch√≥ en los cielos de Espa√Īa durante la Guerra Civil Espa√Īola

La Legión Cóndor

El ministro de Asuntos Exteriores alemán se comunicó con Franco. Le propuso el envío de una poderosa fuerza alemana, pero bajo la condición de que el mando recayese en un comandante alemán. Franco lo aceptó.

A principios de noviembre se envi√≥ a Espa√Īa la denominada Legi√≥n C√≥ndor, al mando del general Sperrle. Se compon√≠a de m√°s de 3000 hombres, junto a 100 aviones (cazas, bombarderos e hidroaviones), ca√Īones antia√©reos y antitanque y dos unidades de blindados.

Artiller√≠a franquista de la Legi√≥n C√≥ndor en la batalla del Ebro. Guerra Civil Espa√Īola
Artiller√≠a de la Legi√≥n C√≥ndor disparando contra la resistencia republicana, probablemente cerca de Amposta (Catalu√Īa) durante los √ļltimos pasos de la batalla del Ebro. Licencia

Con esta fuerza, los alemanes no solo querían ayudar a Franco, también probar su material de guerra. Era importante sacar conclusiones de su armamento en una guerra real. El apoyo alemán estaba siendo decisivo para el bando nacionalistas, sobre todo en los momentos tan precarios en los que ahora se encontraba.

EL ALC√ĀZAR DE TOLEDO



En Toledo se produjo uno de los episodios militares m√°s famosos de la contienda civil espa√Īola. Como ya hemos comentado con anterioridad, Moscard√≥ decidi√≥ encerrarse en el Alc√°zar con todas las fuerzas que le apoyaron y resistir all√≠.

El general Riquelme estuvo todo el d√≠a llamando a Moscard√≥ desde Madrid para intentar convencerle de que se rindiera. Lo presionaron de todas las formas posibles: una de ellas fue cuando a Moscard√≥ le comunicaron que si no depon√≠a su actitud fusilar√≠an a su hijo, que hab√≠a sido capturado. Seg√ļn las conversaciones telef√≥nicas, Moscard√≥ sigui√≥ neg√°ndose.

El asedio al Alc√°zar

Comenzó el asedio del Alcázar que duraría muchos días. Al mando de la defensa, además de Moscardó, estaba el guardia civil Pedro Romero Bassart. Los republicanos estaban desesperados por la resistencia que estaban ofreciendo los defensores. Los milicianos no estaban siendo muy competentes a la hora de aplastar la defensa en el Alcázar, y de esto se estaban beneficiando los sitiados.

Guardias de asalto republicanos asaltando el Alc√°zar de Toledo en la guerra civil espa√Īola
Guardias de asalto republicanos atacando el Alc√°zar de Toledo. Licencia

Desde el robusto edificio se hac√≠a un fuego muy preciso que desalentaba cualquier intento de asalto. Los defensores ten√≠an provisiones para aguantar, pero apenas albergaban esperanzas de poder salir de all√≠ con vida. Estaban completamente aislados, y las tropas de Franco a√ļn segu√≠an lejos.

Su √°nimo aument√≥ cuando se enteraron de la conquista de Talavera de la Reina por el ej√©rcito de Franco, a unos 70 kil√≥metros de Toledo. Recibieron entonces mensajes de √°nimo desde Burgos, e incluso un avi√≥n alem√°n se acerc√≥ al Alc√°zar y lanz√≥ comida y m√°s mensajes de esperanza. Los sitiados se juraron seguir resistiendo hasta las √ļltimas consecuencias.

La decisión de Franco

Con Madrid a tiro, Franco ten√≠a que tomar una de las decisiones m√°s importantes de la guerra: ¬Ņmarchar directamente hacia Madrid y conquistarla o liberar Toledo? En el Alc√°zar la resistencia estaba llegando al l√≠mite. Se estaban quedando pr√°cticamente sin agua y comida (ya hab√≠an sacrificado a todos los caballos).

Los republicanos lo intentaron todo: incendiaron el edificio y lo bombardearon, pero los defensores segu√≠an resistiendo. Incluso acudi√≥ en persona Largo Caballero para agilizar la conquista del Alc√°zar; tambi√©n se envi√≥ a una columna comunista al mando de Barcel√≥. Pero todo fue in√ļtil. Franco decidi√≥ desvirarse del camino a Madrid y liberar el Alc√°zar. Orden√≥ a Varela que las columnas de Asensio y Barr√≥n avanzaran a la ciudad.

Mientras el ejército de Franco marchaba hacia Toledo, los republicanos colocaron una mina en una de las torres del edifico. Al explotar, la torre se desplomó sobre el río Tajo. Es entonces cuando los defensores comenzaron a luchar entre las ruinas. Los sólidos cimientos evitaron que el edificio en su totalidad se viniera abajo.

El 26 de septiembre las tropas franquistas cortaron las comunicaciones de Toledo con Madrid por carretera. Desde el Alc√°zar los defensores vieron como las tropas de Franco se desplegaban por las colinas del norte de la ciudad. El 27 de septiembre se lanzan a conquistar Toledo. Los milicianos, por miedo a verse rodeados, huyeron.

El 28 de septiembre los soldados de Varela ya caminaban por la calles de la ciudad. Varela acudió al Alcázar donde los sitiados habían salido del edificio (por primera vez en dos meses) y lo esperaban en formación. Al acercase, Moscardó dijo una de las frases más famosas de la guerra:

¬ęSin novedad en el Alc√°zar¬Ľ

As√≠ termin√≥ uno de los episodios m√°s conocidos de la guerra. Moscard√≥ se convirti√≥ en el ‚Äúh√©roe del Alc√°zar‚ÄĚ, mitific√°ndose su figura por el r√©gimen franquista.

Las consecuencias de liberar Toledo

El general Kindelán, jefe de las fuerzas aéreas nacionalistas, le preguntó a Franco si era consciente de las implicaciones que tenía la decisión de ir a Toledo. Franco le contestó que el valor propagandístico de liberar el asedio del Alcázar era mucho más importante.

Es muy probable que la liberaci√≥n de Toledo tuviera grandes consecuencias para el devenir de la guerra civil. Dio tiempo a los republicanos para reorganizarse y defender Madrid; pero sobre todo fue el tiempo imprescindible para que el material militar ruso llegara a Espa√Īa. ¬ŅHabr√≠a conquistado Franco la capital del pa√≠s si no hubiera auxiliado a Moscard√≥? Nunca lo sabremos con certeza, pero es muy probable que la liberaci√≥n del Alc√°zar terminara prolongando el conflicto civil.

LA BATALLA DE MADRID

Las fuerzas de Franco se acercaban a la capital. La situaci√≥n se agravaba para los republicanos. En este momento, ocurri√≥ algo in√©dito en toda Europa y en el mundo: por primera vez los anarquistas entran a formar parte de un gobierno. Garc√≠a Olivier es nombrado ministro de Justicia, Juan Peir√≥ ministro de Industria, L√≥pez S√°nchez ministro de Comercio y la activista Federica Montseny ocup√≥ la cartera de Sanidad (la primera ministra de la historia de Espa√Īa). El resto de ministerios siguieron ocupados por socialistas, comunistas y republicanos. Largo Caballero, con la integraci√≥n de los anarquistas, buscaba una mayor unidad para ante el inminente a taque a la capital.

Cartel de No pasar√°n en la batalla de Madrid
Cartel con el famoso lema ¬ęNo pasar√°n¬Ľ colgado en una calle de Madrid. Fue el general franc√©s Robert Nivelle quien acu√Ī√≥ esta frase durante la Primera Guerra Mundial, en la batalla de Verd√ļn. 20 a√Īos despu√©s fue rescatada por Dolores Ib√°rruri ¬ęLa Pasionaria¬Ľ en uno de sus discursos. Desde ese momento se convirti√≥ en el lema de la resistencia contra el fascismo.

El plan de ataque

Mola, Yag√ľe y Valera discutieron la forma de tomar la capital. Se lleg√≥ a un acuerdo.  Se lanzar√≠a un ataque a trav√©s del valle del Manzanares en direcci√≥n a la ciudad universitaria y la plaza de Espa√Īa. En el trayecto tendr√≠an que atravesar el r√≠o Manzanares y la Casa de Campo. El sector fue dividido en cuatro: a Asensio le tocar√≠a cruzar el r√≠o y conquistar la c√°rcel Modelo y el cuartel de Don Juan; la columna de Castej√≥n ocupar√≠a la parte de la Ciudad Universitaria m√°s pr√≥xima a Madrid ; Delgado Serrano atacar√≠a el cuartel de la Monta√Īa; Barr√≥n y Tella el barrio de Carabanchel.

Estas columnas estaban bajo el mando de Yag√ľe, y se compon√≠an principalmente de legionarios y marroqu√≠es. Todo estaba preparado, y la batalla decisiva estaba a punto de comenzar.

El Gobierno abandona Madrid

Largo Caballero tomó la decisión de marcharse de Madrid. Se alegaba que el Gobierno no podría llevar a cabo sus funciones en zona de guerra. Para sorpresa de muchos, decidió que la ciudad de Valencia sería la nueva sede, y no Barcelona, como se esperaba. En cierto sentido, la marcha del Gobierno dio una sensación de huida y derrotismo que no se pudo disimular. Hay muy pocos que confíen en la victoria.

Largo Caballero delegó todas sus funciones en el jefe de la división de Madrid, el general Miaja, que encajó la noticia con resignación. Ahora él era la máxima autoridad política y militar. Se le ordenó crear una Junta de Defensa como organismo de gobierno de la capital, en la que estuvieran todos los representantes del Frente Popular.

Se organiz√≥ tambi√©n un estado mayor que estaba dirigido por Vicente Rojo, un militar que demostrar√≠a su competencia y eficacia durante toda la guerra. Terminar√≠a siendo considerado el mejor estratega de la Rep√ļblica. Ya tendremos m√°s tiempo para hablar de √©l.

Un golpe de suerte vino a ayudar a los republicanos. En el bolsillo de la chaqueta de un oficial espa√Īol muerto en el frente, se encontr√≥ el plan de batalla de Varela para el primer d√≠a de ataque. Esto les ayud√≥ a posicionar a sus tropas. Por lo menos, no abandonar√≠an la capital sin luchar.

Comienza la batalla

Para muchos republicanos, Madrid estaba perdida. Era una sensación de derrota que no ayudaba a la tarea ingente que les esperaba. Pero los acontecimientos cambiaron el curso de la historia en cuestión de días.

Varela lanza el primer ataque desde la Casa de Campo en direcci√≥n al Manzanares. Se encuentra una resistencia inesperada encabezada por las brigadas de L√≠ster y Gal√°n. Lo planeado era llegar hasta el cuartel de la Monta√Īa, pero no se pas√≥ del cerro de las Garabitas, una excelente posici√≥n de tiro sobre la ciudad. Mientras, el ej√©rcito republicano est√° desorganizado y muy mal coordinado. Miaja, de forma fren√©tica, intenta resolver todos los problemas que surgen en el frente, pero es muy dif√≠cil.

La llegada de las Brigadas Internacionales

El 6 de noviembre, justo en el momento m√°s cr√≠tico para la Rep√ļblica, las primeras tropas internacionales llegan al frente. Antes de ir al campo de batalla, hab√≠an pasado por Madrid, siendo aclamados por la multitud al grito de ¬°No pasar√°n! La visi√≥n de estos hombres extranjeros reaviv√≥ las esperanzas, y dej√≥ claro para muchos que Rusia no iba a abandonarlos.

Las primeras unidades que entraron en la lucha eran el batallón Comuna de París (compuesto por franceses y belgas), el batallón Dombrowsky (integrado por polacos) y un batallón de alemanes, en el que estaba el famoso poeta inglés John Cornford. Todos ellos estaban integrados en la 11ª Brigada, al mando del Kleber.

El 8 de noviembre ya estaban luchando en la Casa de Campo. ¬ŅLa llegada de las Brigadas Internacionales salv√≥ Madrid? Es muy probable que no. Estos batallones de voluntarios extranjeros eran muy poco numerosos para haber podido decantar la balanza de las fuerzas; adem√°s, los republicanos estaban consiguiendo detener el ataque de los nacionales antes de que las tropas internacionales entraran en acci√≥n. Pero significaron una ayuda importante para el posterior desarrollo de la batalla.

Una nueva ofensiva

Varela, viendo a sus tropas detenidas en la Casa de Campo, decide armar un nuevo ataque en el sector de Carabanchel. Se está produciendo algo inesperado: por primera vez las fuerzas republicanas están parando a las tropas profesionales de legionarios y marroquíes. En campo abiertos eran excelentes soldados, pero en la lucha urbana estaban siendo incapaces de avanzar. A los milicianos les ocurría lo contrario, parapetados en los innumerables edificios se sentían más cómodos.

Una ofensiva republicana, en la que intervinieron las Brigada Internacionales, empujó fuera de la Casa de Campo a las tropas nacionalistas. Varela decidió abandonar el ataque directo a la capital por la Casa de Campo, pero continuó su ofensiva en Carabanchel, donde el enfrentamiento era muy duro y sangriento. En algunos edificios, ambos comenzaron a luchar cuerpo a cuerpo.

Madrile√Īos huyendo en un bombardeo en Madrid
Madrile√Īos tratando de llegar al refugio m√°s cercano durante un bombardeo en Madrid

Mientras abajo, en las calles y edificios de la ciudad, multitud de hombres luchan y mueren, arriba, en los cielos, los aviones sueltan su carga mortífera constantemente. Los nacionales emplearon bombas incendiarias, en un intento por colapsar la capital. Los cazas republicanos se apuntaron algunas victorias derribando aviones enemigos.

Miaja reforz√≥ el frente de Carabanchel enviando a la 12¬™ Brigada Internacional compuesta de los batallones Thaelmann (alemanes), Garibaldi (italianos) y Andr√© Marty (belgas y franceses). Esta brigada, al mando de Luk√°cs, tuvo menos √©xito que su antecesora (la 11¬™ Brigada Internacional) a la hora de entrar en combate. A√ļn as√≠, mantuvieron las posiciones y rechazaron al enemigo. Tambi√©n entraron a luchar en este sector Durruti y su columna de 4000 milicianos. La coordinaci√≥n con Miaja fue p√©sima, y los anarquistas lanzaron un ataque que se diluy√≥ en seguida tras el fuego enemigo, y los hizo retroceder desordenadamente.

La lucha en la Ciudad Universitaria

Otra nueva ofensiva en direcci√≥n al Manzanares es ordenada por Valera. Esta vez tendr√≠a el apoyo de la Legi√≥n C√≥ndor. Tras un buen inicio, las tropas de Asensio cruzan el r√≠o. Los anarquistas se retiran desorganizadamente y el hueco que dejan no se tapona. Los legionarios encuentran el camino libre hacia la Ciudad Universitaria. Este grave error intenta ser subsanado por Miaja, que traslada a la 11¬™ Brigada Internacional de la Casa de Campo a la ciudad Universitaria.

Comienza una sangrienta y desesperada lucha entre los edificios y los escombros de la Ciudad Universitaria, entre el bombardeo constante artillero y aéreo. Los republicanos no cedían ni un metro de terreno, mientras las tropas rebeldes atacan una y otra vez para romper el frente. Miaja se traslada al frente y en primera línea de fuego arenga a sus tropas para que resistan.

El 19 de noviembre, en una lucha sangrienta en la c√°rcel Modelo, el anarquista Durruti es herido gravemente, y muere al d√≠a siguiente. Desaparece as√≠ una de las figuras m√°s ic√≥nicas del anarquismo espa√Īol.

Imagen del anarquista Buenaventura Durruti durante el conflicto civil
José Buenaventura Durruti (1896-1936)

El 23 de noviembre la batalla de Madrid se estanca. Aunque el ejército de Franco ha conseguido ocupar casi toda la Ciudad Universitaria, sus tropas están exhaustas. Ambos empezaron a cavar trincheras. Los nacionalistas se dieron cuenta que lanzar una nueva ofensiva les costaría muchas vidas; los republicanos entendieron que tenían la capacidad de resistir, pero no de contraatacar. El ataque frontal a Madrid había llegado a un punto muerto.

Los bombardeos aéreos

Madrid sería el inicio de lo que, más adelante y con mayor intensidad, ocurriría en Guernica y en las restantes capitales europeas: los bombardeos masivos a la población. Franco estaba decidido a destruir la ciudad hasta los cimiento si con ello se ganaba la batalla. Los alemanes estaban muy interesados en comenzar a experimentar la reacción que tendría la población ante un bombardeo masivo.

Los bombardeos, llevados principalmente por Savoia 80 y Junkers 52, castigaron la ciudad durante 4 días. Se realizaban por la noche, para evitar una réplica más enérgica de las defensas republicanas. No obstante, los ataques causaron en la población una reacción inesperada: lejos de atemorizarla y hundirla psicológicamente, las bombas inspiraron más odio que miedo, y el objetivo de hundir la moral de la población no se consiguió.

La reunión de Leganés

El 23 de noviembre se produjo la reunión de Leganés. En ella, el alto mando nacionalista, bajo la presidencia de Franco, y en el que asistieron Mola, Varela y Saliquet, entre otros oficiales, acordó suspender el ataque frontal a Madrid. Por primera vez en la guerra, habían perdido una batalla. Estaban reconociendo implícitamente que la guerra civil se iba a alargar.

Imagen del Puente de los Franceses en Madrid
El puente de los Franceses, denominado así por la intervención de obreros franceses en su construcción, atraviesa el Manzanares. Se encuentra situado en las cercanías de las Estación Norte, en la frontera con la Casa de Campo. En la batalla de Madrid, el comandante Romero organizó su defensa. Los nacionalistas no pudieron cruzarlo, convirtiéndose en un mito que dio lugar a un copla republicana muy famosa.

Les esperaba una guerra de desgaste. La nueva estrategia pasaba por fijar el frente actual, reconocer que un ataque frontal a Madrid es imposible y realizar nuevas ofensivas envolventes para aislar completamente la ciudad. La primera de ellas ser√≠a la ofensiva para cortar y tomar la carretera de Madrid-La Coru√Īa.

EL INCIDENTE CON UNAMUNO



Miguel de Unamuno es uno de los fil√≥sofos m√°s reconocidos de la generaci√≥n del 98. Vivi√≥ con amargura todos los problemas que acontecieron durante la Rep√ļblica, hasta tal punto de secundar el golpe militar de 1936. Pero su apoyo no durar√≠a mucho al ver el cariz que estaba tomando la Espa√Īa nacionalistas.

Fotografía de Miguel de Unamuno
Miguel de Unamuno (1864-1936), uno de los escritores y filósofos más importantes de la generación del 98. Licencia

El 12 de octubre de 1936 se celebr√≥ en el paraninfo de la Universidad de Salamanca una ceremonia para conmemorar la ‚ÄúFiesta de la Raza‚ÄĚ, el aniversario del descubrimiento de Am√©rica por Crist√≥bal Col√≥n. Al acto acudieron, entre otros, el general Mill√°n Astray (fundador de la legi√≥n extranjera) y el obispo de Salamanca. Como rector de la Universidad, Unamuno presid√≠a el acto, y le toc√≥ hacer un discurso.

El enfrentamiento entre Unamuno y Mill√°n Astray

Jos√© Mar√≠a Pem√°n, escritor mon√°rquico, dio un discurso junto a otras personalidades. Mill√°n Astray y sus seguidores falangistas dieron varios gritos de vivas a Espa√Īa, as√≠ como el lema de la legi√≥n extranjera: ¬°Viva la muerte! La antipat√≠a que Unamuno sent√≠a por el fundador de la Legi√≥n Extranjera era p√ļblica y notoria. Tras estos gritos, Unamuno se levant√≥ para dar el discurso que le tocaba:

‚ÄúAcabo de o√≠r el necr√≥filo e insensato grito: ¬°Viva la muerte! Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprend√≠an, he de deciros, como experto en la materia, que esta rid√≠cula paradoja me parece repelente. El general Mill√°n Astray es un inv√°lido ‚ÄēAstray hab√≠a perdido en la guerra de Marruecos un brazo, ten√≠a varios dedos mutilados y portaba un parche negro en un ojo‚Äē. No es preciso que digamos esto con un tono m√°s bajo. Es un inv√°lido de guerra. Tambi√©n lo fue Cervantes. Pero, desgraciadamente, en Espa√Īa hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habr√° much√≠simos m√°s. Me atormenta el pensar que el general Mill√°n Astray pudiera dictar las normas de la psicolog√≠a de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo c√≥mo se multiplican los mutilados a su alrededor‚ÄĚ.

¬ęVencer√©is pero no convencer√©is¬Ľ

En este mismo instante, ciego por la ira, Millán Astray no pudo contenerse y gritó ¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte! Seguido del grito de los falangista. José María Pemán intentó aplacar los ánimos de este tenso momento. Unamuno continuó:

‚ÄúEste es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Est√°is profanando su sagrado recinto. Vencer√©is, porque ten√©is sobrada fuerza bruta. Pero no convencer√©is. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitar√©is algo que os falta: raz√≥n y derecho a la lucha¬Ľ.

Empez√≥ un momento tenso donde Unamuno se estaba jugando la vida. Los falangistas que acompa√Īaban a Mill√°n Astray iniciaron un movimiento de acercamiento al estrado donde se encontraba el fil√≥sofo; uno de los escoltas de Astray lo apunt√≥ con su arma. En ese momento, la mujer de Franco, Carmen Polo, se acerc√≥ a Unamuno y le pidi√≥ que la cogiera del brazo para salir. As√≠ se evitaron males mayores.

Esta es su √ļltima intervenci√≥n p√ļblica. Fue destituido del cargo de rector de la Universidad de Salamanca y se√Īalado por la calle. El √ļltimo d√≠a del a√Īo 1936 muri√≥ repentinamente en su casa, de la que ya no sal√≠a.

LA OFENSIVA DE LA CARRETERA MADRID-LA CORU√ĎA

El 13 de diciembre comenz√≥ una batalla que ten√≠a como objetivo aislar Madrid por el norte. Para ello era necesario tomar la carretera de Madrid-La Coru√Īa, a pocos kil√≥metros de El Escorial. El general Orgaz, nombrado jefe supremo del frente de Madrid, se encargar√≠a de dirigir las operaciones.

El ataque dio comienzo con un fuerte bombardeo artillero. Se continuó con un avance hasta Boadilla del Monte, ocupándola el 14 de diciembre. Los republicanos reaccionaron: enviaron a las Brigadas Internacionales y un destacamento de tanques rusos que lograron expulsar a los nacionalistas del pueblo.

Franco y sus generales en la Guerra Civil Espa√Īola
En la imagen est√°n los generales que se alzaron en armas contra la Rep√ļblica en 1936. En primera plana los dos cabecillas principales: los generales Francisco Franco y Emilio Mola. Este √ļltimo morir√≠a en una accidente de avi√≥n en 1937, dejando llano el camino a Franco para liderar la sublevaci√≥n y la guerra.

Los nacionalistas volvieron al ataque en Boadilla, entabl√°ndose una dura batalla cuerpo a cuerpo. Consiguieron tomar el pueblo de nuevo, pero no fue ninguna victoria. Decidieron suspender la ofensiva ante la imposibilidad de seguir avanzando.

A principios de enero se decidió reanudar la ofensiva, una vez reforzadas las tropas con falangistas y regulares. Pero el enemigo que tenían delante ya no era el de los primeros meses de guerra. El ejército republicano de Madrid había reorganizado sus fuerzas, con Miaja como jefe supremo, y 5 divisiones a las órdenes de Modesto, Cuevas, Perea, Prada y José María Galán (el hermano del republicano que dio un golpe de estado en 1930).

El ataque los llev√≥ hasta Las Rozas, mientras las tropas de Buruaga alcanzaban Pozuelo. En estos combates destacaron figuras como el comunista  Valent√≠n Gonz√°lez apodado ‚ÄúEl Campesino‚ÄĚ y el anarquista Cipriano Mera, que de la noche a la ma√Īana se vieron convertidos en oficiales.

El frente se estanca

El 5 de enero los nacionalistas, tras un ataque masivo de artillería y un avance de infantería y tanques (del que los alemanes tomarán nota para sus futuras ofensivas tipo Blitzkrieg), logran romper el frente. Ante el desastre, Miaja envía a la Brigada de Líster y a la 14ª Brigada Internacional, trasladada desde Córdoba.

El 6 de enero las nuevas tropas republicanas son enviadas con la orden expresa de no retroceder bajo ning√ļn concepto. Cabe destacar la heroica resistencia del batall√≥n alem√°n Thaelmann en Las Rozas. Dos d√≠as m√°s tarde, las tropas de Orgaz ten√≠an en su poder 10 kil√≥metros de la carretera Madrid-La Coru√Īa, pero a costa de enormes bajas.

La Rep√ļblica env√≠a a la 14¬™ y la 12¬™ Brigadas Internacionales y contraatac√≥, apoyadas por una unidad de blindados rusos dirigidos por el ruso Pavlov. Fueron incapaces de ganar terreno, y la batalla qued√≥ en tablas. Se hab√≠an producido m√°s de 15 000 bajas en ambos bandos en 10 d√≠as. Los nacionalistas hab√≠an conquistado un buen trozo de carretera, pero han sido incapaces de aislar la capital por el norte.

LA REPRESI√ďN FRANQUISTA

Desde el primer momento del alzamiento, los dirigentes militares buscaban ‚Äúextirpar‚ÄĚ de Espa√Īa las ideolog√≠as provenientes del extranjero. Quer√≠an limpiar el pa√≠s de cualquier elemento revolucionario o marxista.

Cuando se tomaba una ciudad, daba comienzo una persecución sistemática de toda persona de izquierdas, independientemente de que hubiese participado o no en política. Cualquier votante del Frente Popular corría peligro en territorio nacionalista. Cuando los capturados eran ejecutados, las mujeres, hermanas o hijas a veces corrían la misma suerte.

Represi√≥n franquista en un pueblo de Sevilla durante la guerra de Espa√Īa
Esta imagen se repetir√° una y mil veces por toda la geograf√≠a de Espa√Īa durante la Guerra Civil. Los nacionales entran en el pueblo mientras las mujeres ruegan por la vida de sus maridos que est√°n escondidos en las casas.

Hay que tener en cuenta que en ciudades como, por ejemplo, Sevilla y Granada (como muchas otras de Espa√Īa), los militares estaban en minor√≠a frente a la clase obrera. Por eso era prioritario infundir el terror para imponer el nuevo orden.

La represión en el bando sublevado fue decidida y organizada desde las altas instancias militares. Incluso en aquellas ciudades como Navarra, donde el golpe había triunfado apenas sin lucha, también se llevó a cabo una represión cruel y sistemática.

‚ÄúCada d√≠a en los pueblos perdidos, en el momento en que volv√≠an del campo. Sal√≠an para su √ļltimo viaje, con los brazos todav√≠a rendidos por el trabajo del d√≠a, dejando intacta la sopa sobre la mesa, y una mujer sin aliento, junto a la puerta del jard√≠n, tendiendo demasiado tarde ya un hatillo con las cosas m√°s necesarias envueltas apresuradamente en una servilleta inmaculada : Adi√≥s, recuerdos‚ÄĚ


Relato del escritor francés Georges Bernanos sobre las detenciones nacionalistas

En la mayor√≠a de ocasiones los fusilamientos se ejecutaban por la noche. Despu√©s se abr√≠an miles de fosas para enterrar los cuerpos que nadie se atrev√≠a a identificar. Muchos de los cad√°veres eran antes expuestos al p√ļblico para infundir terror y dar ejemplo.

Los consejos de guerra

Franco era la personalidad m√°s fr√≠a de Espa√Īa. No era genial, pero s√≠ competente y met√≥dico. Para √©l los fusilamientos eran un elemento m√°s de la guerra, que deb√≠an de hacerse. Mola ya hab√≠a dejado escrito en las instrucciones del golpe militar que se tendr√≠a que actuar con gran violencia, para no dar respiro al enemigo. Franco estaba de acuerdo.

Federico García Lorca en la Huerta de San Vicente
Federico Garc√≠a Lorca (1898-1936) es uno de los poetas espa√Īoles m√°s internacionales. No habr√° otro como √©l. Su vida se apag√≥ pronto, pero su obra es inmortal. En la imagen sale posando junto al cartel que representa La Barraca, un teatro ambulante que llev√≥ la cultura a toda Espa√Īa.

La represi√≥n nacionalista se pude dividir en dos etapas diferenciadas: una al principio, donde las ejecuciones se llevaban a cabo en el momento, sin procedimiento judicial; y una segunda etapa en que se instauraron consejos de guerra, aunque en ambos m√©todos el ritmo de fusilamientos no baj√≥. Estos consejos de guerra no ten√≠an ninguna garant√≠a, pero se crearon para dar una m√≠nima imagen de formalidad para la justicia nacionalista. El odio aflor√≥ en todos estos juicios sumarios. Las v√≠ctimas mor√≠an solo por ser republicanas, sin distinci√≥n. Eran asesinados oficiales republicanos y civiles, muchos de estos √ļltimos denunciados por envidias o enemistades anteriores a la guerra.

Las c√°rceles franquistas se llenaron de republicanos, revolucionarios de todas las tendencias e independentistas vascos y catalanes. Entre torturas esperaban su destino, que en el mejor de los casos era evitar la muerte.

El asesinato de Federico García Lorca

De todas estas ejecuciones, la m√°s triste fue sin duda la del poeta granadino Federico Garc√≠a Lorca. Constituy√≥ una p√©rdida inolvidable, de la que la cultura espa√Īola no se recuper√≥. ¬ŅPor que fue asesinado? Lorca ten√≠a una tendencia ideol√≥gica de izquierdas, y su t√≠o era el alcalde socialista de Granada justo en el momento del alzamiento militar, pero no hab√≠a militado nunca en ning√ļn partido pol√≠tico.

Tras el triunfo del golpe militar en Granada, Lorca se refugi√≥ en la casa de la familia Rosales, simpatizantes falangistas. Un d√≠a acudieron a la casa y se lo llevaron. A partir de aqu√≠ se abren multitud de preguntas que a√ļn no se han resuelto de forma convincente.

Parece ser que la responsabilidad de su muerte recae en Ram√≥n Ruiz Alonso, diputado de la CEDA por Granada, que quiso matarlo solo para da√Īar a la familia Rosales. La decisi√≥n √ļltima de su asesinato la decidi√≥ el sangriento gobernador civil de Granada, Jos√© Vald√©s Guzm√°n. Hoy en d√≠a, todav√≠a no se sabe d√≥nde est√° su cuerpo enterrado.

LA REPRESI√ďN EN EL BANDO REPUBLICANO

En las ciudades donde el golpe no triunf√≥, los milicianos se hicieron due√Īos de la situaci√≥n. Ante la decisi√≥n del Gobierno de armarlos, se convirtieron en grupos incontrolados que ejecutaron a personas de derechas y religiosos, quemando adem√°s muchas iglesias.

Los primeros fusilados fueron los militares que fracasaron en el golpe miltar. Por ejemplo, en Madrid son ejecutados el general Fanjul y el coronel Fern√°ndez Quintana, oficiales que hab√≠an podido sobrevivir a la toma del cuartel de la Monta√Īa.

Los 3000 presos que se encontraban en la cárcel Modelo de Madrid corrieron la misma suerte. La prisión terminó ardiendo, y sus moradores murieron de forma espantosa. Los que sobrevivieron, fueron fusilados por una multitud que se agolpó en la puerta pidiendo justicia por la matanza que los nacionales habían hecho en Badajoz.

Aza√Īa contemplaba impotente el desastroso espect√°culo. El Gobierno no ten√≠a forma de parar estas ejecuciones. Al armar a las milicias, hab√≠a perdido el control. El ministro de la Gobernaci√≥n, el general Pozas, hizo lo que pudo para detener estos desmanes, pero no fue suficiente.

A raíz de estos sucesos, se crearon los tribunales populares que se componían de anarquistas y miembros de las diferentes ideologías del Frente Popular. Estos tribunales, al igual que los nacionalistas, no tenían ninguna garantía. Eran más bien una forma que tenía el Gobierno de instaurar un orden que era más aparente que real. Aunque los juzgados tenían derecho a una defensa, normalmente todos los falangistas eran condenados a muerte.

La matanza de Paracuellos del Jarama

Con el ej√©rcito de Franco asediando Madrid, el Gobierno republicano, como ya hemos comentado, decide marcharse a Valencia. Pero exist√≠a la duda sobre qu√© hacer con los presos de la c√°rcel Modelo. Se pensaba que la capital caer√≠a m√°s tarde o m√°s temprano, y el Gobierno no estaba dispuesto a dejarlos en manos nacionalistas. Se decide enviarlos a c√°rceles alejadas del frente. Estos traslados se hicieron por orden de Santiago Carrillo, en aqu√©l momento consejero de Orden P√ļblico de la Junta de Defensa de Madrid.

Ante la inminente ca√≠da de la capital, a principios de noviembre comenzaron las sacas de presos de las c√°rceles madrile√Īas. Eran montados a toda prisa en veh√≠culos o autobuses para su traslado. Reina la confusi√≥n, y los milicianos pertenecientes a la Milicias de Vigilancia de la Retaguardia son los encargados de custodiarlos.

Los convoyes con los presos salen de madrugada con la orden de evacuarlos a Valencia. Sin embargo, en el trayecto son desviados a la vega del Jarama, perteneciente al municipio de Paracuellos del Jarama. Allí son sacados de los vehículos y fusilados.

Estos hechos se volverían a repetir en los siguientes días, solo que en diferentes lugares. En sus memorias, Santiago Carrillo reconoce los sucesos, pero defiende que él nunca los ordenó porque los desconocía. Las autoridades republicanas, en cuanto se enteraron, censuraron los hechos, pero no pudieron hacer mucho más.

Las sacas de presos terminaron el 10 de noviembre, gracias a la acci√≥n determinante del anarquista Melchor Rodr√≠guez Garc√≠a, el llamado ‚Äú√Āngel Rojo‚ÄĚ, como director de Prisiones. Se puso √©l solo en este cargo sin que nadie le nombrase, y consigui√≥ parar las ejecuciones, hasta que fue sustituido. Merece la pena contar su historia, por eso os dejo el siguiente video:

La ejecución de José Antonio Primo de Rivera

El jefe de Falange llevaba desde el d√≠a 6 de julio de 1936 recluido en la c√°rcel de Alicante. Jos√© Antonio era el preso m√°s importante que ten√≠a la Rep√ļblica. El Gobierno intent√≥ hacer un canje con los nacionalistas, pero fracas√≥ por varios motivos.

Jos√© Antonio Primo de Rivera, l√≠der de Falange Espa√Īola. Causas de la guerra civil espa√Īola
Jos√© Antonio Primo de Rivera (1903-1936), l√≠der y fundador de Falange Espa√Īola de las JONS. Licencia

Uno de ellos era el miedo que los pol√≠ticos republicanos ten√≠an a las masas, que no ver√≠an con agrado como el jefe de Falange (para ellos el m√°ximo enemigo de la revoluci√≥n) era entregado al otro bando; el otro motivo era Franco. A medida que avanzaba la guerra, su figura se iba afianzando en el poder. El √ļnico que pod√≠a hacerle sombra en aquellos momentos estaba en la c√°rcel de Alicante. Hay muchas especulaciones sobre la poca voluntad que mostr√≥ el Caudillo a la hora de permitir un canje de Jos√© Antonio, pese a los ofrecimientos del Gobierno republicano.

Se celebró un juicio donde José Antonio se defendió así mismo. Fue declarado culpable y condenado a muerte. La sentencia llegó al Gabinete de Largo Caballero para ser firmada. Justo en el momento en que la estaban discutiendo, les llegó la noticia de que el líder de Falange había sido fusilado. Esto fue una insubordinación que a Largo Caballero le enfureció.

En realidad, todos los ministros del Gobierno, incluido su presidente, estaban de acuerdo en conmutar su pena de muerte. Y eso es lo que iban a hacer hasta que los jefes locales de Alicante, temiendo que fuera salvado, decidieron adelantarse.

El líder de Falange fue fusilado, junto a su hermano, el 20 de noviembre de 1936 en el patio de la cárcel de Alicante. Casualidades del destino, su vida se apagó el mismo día y casi a la misma hora que moría Durruti tras una herida de bala en el frente. Dos personajes históricos antagónicos, no cabe duda, pero que les unió el mismo destino trágico: una muerte prematura por culpa de una guerra fratricida.

LA GUERRA CIVIL EN 1937

Tras el fiasco nacionalista en Madrid, el nuevo a√Īo de 1937 vio alumbrar muchas batallas importantes que reconfigurar√°n el territorio de ambos bandos. Este a√Īo ser√° decisivo, y republicanos y nacionalistas reorganizar√°n sus fuerzas para crear verdaderos ej√©rcitos que luchar√°n para aniquiliarse.

LA BATALLA DE M√ĀLAGA

M√°laga era una franja costera de unos 30 kil√≥metros que a√ļn conservaba en su poder la Rep√ļblica. Estaba conectada con el resto de territorio republicano por la carretera costera que conduc√≠a a Motril, en la provincia de Granada. Para Queipo de Llano, M√°laga era una anomal√≠a rodeada de territorio nacionalista. Deb√≠a ser conquistada.

En M√°laga las fuerzas republicanas estaban aisladas, mal organizadas y coordinadas. El 17 de enero dio comienzo la ofensiva por las tropas de Queipo de Llano, que ahora dirig√≠a el mando supremo del ej√©rcito del Sur nacionalista. El ataque se realiz√≥ por la zona m√°s occidental del territorio, hasta llegar a Marbella. Por la zona oriental avanzar√≠an las tropas provenientes de Granada, al mando del coronel Mu√Īoz.

Los avances no tuvieron gran resistencia, pero provocaban una afluencia de refugiados que se api√Īaban en la capital malaque√Īa. Largo Caballero no contempl√≥ enviar refuerzos, por lo que la situaci√≥n se agravaba para los defensores.

Al norte de M√°laga comenz√≥ un tercer ataque por tropas italianas, fuerzas mecanizadas de los camisas negras al mando de Roatta. Contaban con la fuerza a√©rea legionaria italiana compuesta por 100 aviones. Mussolini quer√≠a que sus soldados se curtiesen en la guerra de Espa√Īa. Y, a su vez, obtener un triunfo glorioso para la propaganda fascista.

La caída de Málaga

El coronel Villalba era el encargado de dirigir las fuerzas republicanas que ten√≠an que defender M√°laga. Dispon√≠a de 12 000 hombres, pero estaban escasos de fusiles y artiller√≠a. el 3 de febrero las tropas enemigas llegan a la ciudad malague√Īa, y empez√≥ a cundir el p√°nico. Estaban siendo atacados por varios frentes a la vez, y Villalba no pudo mantener alta la moral de sus tropas.

Ante la inminente conquista, Villalba ordena la evacuación general antes de ser plenamente rodeados. Los nacionalistas prefirieron no cortar la carretera de huida de los republicanos para no tener más bajas. Pero no huyeron solos, les siguió una ingente cantidad de población civil que, a pie, escapaba por la carretera de la costa.

El 7 de febrero los italianos llegaron a las afueras de M√°laga; al d√≠a siguiente entraron las tropas de Queipo de Llano a una ciudad devastada como consecuencia del bombardeo del d√≠a anterior por los barcos de guerra nacionalistas. Lo que le sigui√≥ fue una represi√≥n atroz por las fuerzas ocupantes. Los miles de simpatizantes republicanos que hab√≠an decidido no huir, fueron encarcelados, y un gran n√ļmero fusilados.

La Desband√°

Con la ocupaci√≥n se produce un movimiento de p√°nico generalizado que provoca una huida de civiles por la carretera de M√°laga-Almer√≠a. Los tanques y la aviaci√≥n nacionalistas se lanzaron a la caza de los fugitivos. Se produjo una masacre entre las gentes que hu√≠an. Muchos cad√°veres quedaron tendidos a lo largo del trayecto. Posteriormente ser√° conocida como la ‚Äúcarretera de la muerte‚ÄĚ.

Los aviones republicanos (la cuadrilla Espa√Īa dirigida por Andr√© Malraux) intentaron cubrir la retirada de esta ingente cantidad de civiles, pero con poco √©xito. Los buques Canarias, Baleares y Almirante Cervera bombardeaban desde el mar. Esta carnicer√≠a terminar√≠a denomin√°ndose ‚Äúla Desband√°‚ÄĚ.

A√ļn no est√° muy claro el n√ļmero de civiles que huyeron de M√°laga. Entre 15 000 y 100 000 republicanos sufrieron este √©xodo. En 2005 se inaugur√≥ en Torre del Mar un memorial en recuerdo de los que all√≠ perdieron la vida. Un suceso tr√°gico m√°s que nos dejar√≠a este sangriento conflicto civil.

LA BATALLA DEL JARAMA



La conquista de M√°laga hab√≠a creado una crisis (otra m√°s) en el seno del Gabinete de Largo Caballero. Los comunistas exig√≠a responsabilidades y se√Īalaban a aquellos ministros que no les gustaban. Asensio Torrado, subsecretario de la Guerra, y mano derecha de Caballero, fue el chivo expiatorio de la derrota en M√°laga, provocando su ca√≠da en desgracia.

Queipo de Llano estaba enormemente cabreado. Franco le había ordenado parar la ofensiva. Esto es posible que fuera un error. Si el ejército hubiese continuado, posiblemente se habría conquistado Andalucía oriental. Franco seguía con su estrategia de cautela, centrado en una nueva ofensiva para tomar la capital. Esta vez por el valle del Jarama.

La ofensiva

Los nacionalistas reorganizaron su ej√©rcito, convirtiendo las columnas en brigadas. Cada brigada ten√≠a un regimiento de legionarios y marroqu√≠es. Para la ofensiva en el  Jarama, Varela envi√≥ a 5 brigadas al mando de Saenz de Buruaga, Barr√≥n, Asensio y Rada, apoyados por 6 ca√Īones de artiller√≠a y la Legi√≥n C√≥ndor. El objetivo es cortar la carretera de Madrid-Valencia y aislar la capital por esa parte.

Mapa de la batalla del Jarama en 1937
Mapa de las operaciones en la batalla del Jarama en 1937. Licencia

La ofensiva le pill√≥ por sorpresa a la Rep√ļblica. El 6 de febrero, las tropas de Garc√≠a Esc√°mez atacaron Ciempozuelos y arrollaron a la 15¬™ Brigada republicana. Por su parte, Rada avanz√≥ por el norte del campo de operaciones con igual √©xito. Barr√≥n conquist√≥ la uni√≥n de los r√≠os Jarama y Manzanares. La carretera de Madrid-Valencia quedaba a tiro.

Miaja reaccionó pronto. Ante la gravedad de la situación decide enviar la 11ª División comandada por el competente Líster para ayudar al general Pozas, el jefe del ejército del Centro que estaba sucumbiendo a la embestida del enemigo.

Los puentes del Pindoque y San Martín

El 9 de febrero se reorganiza milagrosamente la l√≠nea de defensa republicana a lo largo de la orilla oriental del Jarama. 2 d√≠as m√°s tarde, fuerzas marroqu√≠es cruzan el r√≠o escoltados por la oscuridad de la noche para tomar el puente del Pindoque. Deg√ľellan a los centinelas y y dejan paso a la brigada de Barr√≥n. Son acribillados por el fuego de las ametralladoras italianas del batall√≥n Garibaldi, y los soldados de Barr√≥n se detienen.

La sangrienta batalla en el Jarama también se desarrolla más al sur, donde las tropas de Asensio han llevado la misma táctica para intentar tomar el puente de San Martín, conquistándolo, mientras que Buruaga se une con Asensio para reforzar el frente. Pero hasta aquí llegaron. Durante dos días los republicanos resistieron, impidiendo el avance nacionalista. Se estaba dejando notar que el ejército republicano era una fuerza cada vez más profesional.

B√ļnker de la guerra civil espa√Īola en el r√≠o Jarama, en Madrid
Restos de b√ļnkers de la batalla del Jarama actualmente sumergidos, situados en el Soto de las Juntas, el t√©rmino de R√≠vas-Vaciamadrid. Licencia

Una ayuda importante para los republicanos fue el control aéreo que los Chatos estaban llevando a cabo. Las baterías antiaéreas de la Legión Cóndor intentaban contrarrestar el dominio de los cielos por los pilotos rusos, mientras protegían a sus propias tropas.

Los republicanos concentraron en Arganda, al norte del frente, a la 15¬™ Brigada Internacional, que iba a recibir su bautismo de fuego. Estaba apoyada por una brigada de tanques rusos. Esta brigada estaba mandada por el coronel Janos Galicz y la compon√≠an voluntarios de m√°s de 20 pa√≠ses. En ella estaba integrado el famoso batall√≥n Abraham Lincoln compuesto por norteamericanos. Menci√≥n especial tienen los irlandeses. En la 15¬™ Brigada hab√≠a irlandeses miembros del IRA (Ej√©rcito Republicano Irland√©s), mientras que el bando nacionalista luchaba otro grupo de irlandeses fascistas al mando de O¬īDuffy, tambi√©n miembros del IRA. En el valle del Jarama, los irlandeses se ajustar√≠an cuentas en su particular guerra civil.

Contraataque republicano

Asensio y Buruaga ordenan el ataque, pero los republicanos resisten en la denominada ‚Äúcolina del suicidio‚ÄĚ hasta que las tropas de la brigada de L√≠ster llegaron para reforzar el frente. La batalla continu√≥ hasta el 12 de febrero. Sin duda, los aviones y tanques rusos hab√≠an sido fundamentales para mantener la l√≠nea defensiva republicana. Los nacionalistas, tras conquistar las colinas un poco m√°s all√° del Jarama, adoptaron una postura defensiva ante la imposibilidad de seguir continuando.

El 17 de febrero los republicanos lanzan un contraataque furioso que hizo retroceder a las tropas de Barrón más allá de la carretera de Valencia. Un segundo contraataque cruzó el Manzanares. La ofensiva hubiese sido más exitosa si los republicanos no hubieran perdido el control del aire. El as de la aviación nacionalista, Joaquín García Morato, junto con su escuadrón de cazas Fiat italianos, había terminado con la tiranía de los Chatos rusos.

"Hay un valle en Espa√Īa llamado Jarama,  
Es un lugar que todos conocemos muy bien,  
Porque en él destrozamos nuestra juventud  
Y nuestra edad madura en gran parte" 

El irlandés Alex Mac Dade, 
natural de Glasgow,  puso letra a la canción
tradicional ¬ęRed River Valley¬Ľ

Las Brigadas Internacionales atacan Pingarrón y San Martín, pero fracasan en su intento de romper el frente. Volvió a ocurrir lo mismo que en anteriores combates en torno a Madrid, ninguno de los dos contendientes eran demasiado fuertes para romper las líneas defensivas del otro. Los republicanos habían perdido un trozo de territorio de unos 15 kilómetros, pero conservaban la carretera de Valencia. Se puede decir que nadie ganó la batalla, pero la lucha había producido más de 15 000 bajas en los dos ejércitos.

LA BATALLA DE GUADALAJARA

Mussolini estaba empe√Īado en que sus tropas italianas entraran a luchar en Espa√Īa en un combate serio. Franco, pese a sus dudas, se pleg√≥ a la idea; no le quedaba m√°s remedio puesto que la ayuda italiana era fundamental para proseguir la guerra. Estaba previsto que las tropas italianas entraran en combate para tomar la ciudad de Guadalajara, una nueva ofensiva que se estaba preparando al nordeste de Madrid.

Los italianos estaban compuestos por voluntarios y tropas regulares que habían formado un ejército aparte denominado Comando Truppe Volontarie (CTV). Estaban organizados en 3 divisiones de camisas negras fascistas: la división Dio lo vuole (Dios lo quiere), al mando del general Rossi; los Fiamme Nere (Llamas Negras), a las órdenes del general Coppi; y las Flechas Negras, bajo el mando del general Nuvoloni.

Estos 35 000 italianos, bajo las √≥rdenes de Roatta, estar√≠an apoyados por un tambor de marroqu√≠es y carlistas, adem√°s de por una divisi√≥n entera al mando de Moscard√≥, el h√©roe del Alc√°zar. Contaban con m√°s de 80 tanques, 200 piezas de artiller√≠a, 16 ca√Īones antia√©reos y 50 cazas. El objetivo de los italianos, m√°s que ayudar a Franco, era obtener una victoria para gloria de Italia. Mussolini quer√≠a mostrar a su pa√≠s y al mundo de lo que su ej√©rcito era capaz de hacer.

Inicio de la batalla

El frente a lo largo de Guadalajara estaba defendido por la 12ª División republicana. Fue esta división la que recibió el primer ataque de los Llamas Negras. Utilizando la táctica Blitzkrieg (aunque todavía no se la conocía con este nombre), rompen el frente, al mismo tiempo que Moscardó hace lo mismo en las líneas republicanas que defendían la carretera de Soria.

El primer √©xito italiano y nacionalista qued√≥ empa√Īado por el eficaz despliegue de la aviaci√≥n republicana que obstaculiza el avance del enemigo. Tambi√©n hay que tomar en consideraci√≥n que el ej√©rcito republicano se ha convertido en una m√°quina eficaz, alejada de la desorganizaci√≥n de los primeros tiempos del conflicto civil. Por eso, ante los primeros momentos de sorpresa, reaccionan r√°pidamente y llevan a cabo una concentraci√≥n de fuerzas ordenada hacia el lugar del ataque.

El mal tiempo no ayuda. Es lo que ha impedido que el ejército de Orgaz lanzase una ofensiva simultánea en el Jarama, tal y como se había previsto. De esta forma, los nacionalistas solo atacan por Guadalajara.

El 9 de marzo los italianos de Coppi conquistan las poblaciones de Almadrones y Masegaso; por su parte, Moscardó toma la población de Cogolludo. La situación republicana es crítica. Los comunistas, descontentos, fuerzan la dimisión del jefe del estado mayor republicano, el general Martínez Cabrear. Esta decisión es crucial, puesto que lo sustituye el coronel Vicente Rojo, uno de los artífices de la exitosa defensa de Madrid.

La resistencia republicana

Rojo organiza apresuradamente una respuesta. La 11¬™ Divisi√≥n de L√≠ster se traslada a defender la carretera de Trijueque a Torija, mientras que la 14¬™ Divisi√≥n (donde est√° integrado el batall√≥n italiano Garibaldi) de Cipriano Mera se sit√ļa en la carretera de Brihuega a Torija. En la retaguardia, y a la espera, est√° la 12¬™ Divisi√≥n del coronel Lacalle.

La población de Brihuega está en el centro del dispositivo de defensa republicano. Y es esta población la que terminan tomando los italianos. Moscardó sigue también avanzando y toma Jadraque, a la orilla del río Henares. Roatta estaba eufórico por el éxito de su avance, y Guadalajara estaba ya cerca.

Es enviado el batallón Garibaldi hacia Brihuega, donde estaban los italianos del bando nacionalista. Cuando ambos entran en contacto, se produce una mini guerra civil italiana: fascistas y comunistas arreglarían sus asuntos en las tierras de Guadalajara.

El descalabro italiano

Coppi lanzó sus blindados contra el batallón Garibaldi, que respondió con fuego de ametralladora. Se entabló una lucha que terminó con la rendición de los Llamas Negras. Sin embargo, en la casa de campo conocida como palacio Ibarra, los italianos de ambos bandos continuaron matándose.

El 11 de marzo se reanud√≥ la ofensiva. Los Flechas Negras rompen las defensas de la 11¬™ Divisi√≥n de L√≠ster y conquistan Trijueque. Seguidamente continuaron hasta Torija, la pen√ļltima poblaci√≥n antes de llegar a Guadalajara. Al d√≠a siguiente, la aviaci√≥n republicana consigue bombardear con acierto a las columnas italianas. L√≠ster no se lo piensa, y ordena un contraataque cuya avanzadilla son tanques rusos T-26.

Tanques italianos en la batalla de Guadalajara, 1937
Blindados italianos en la batalla de Guadalajara. Licencia

Las brigadas de ‚ÄúEl Campesino‚ÄĚ y Thaelmann reconquistan Trijueque tras una sangrienta lucha cuerpo a cuerpo. Muchas unidades italianas se rindieron. En el palacio Ibarra, el batall√≥n Garibaldi ataca a sus compatriotas y lo termina tomando. Ante el descalabro que se avecina, Roatta ordena que ataquen las dos divisiones que tiene en reserva, los Camisas Negras de Rossi y la divisi√≥n de Littorio de Bergonzoli. No solo los ataques fueron rechazados, sino que adem√°s los republicanos avanzaron m√°s all√° de Trijueque, hasta casi alcanzar la ciudad de Sig√ľenza.

Tras un parón de varios días, los republicanos vuelven a la ofensiva. Roatta es incapaz de parar el desastre. Le pide a Franco parar el ataque a Guadalajara, pero este le obliga a continuar. Justo en el momento en que está reunido con el Caudillo, le avisan de que más de 100 aviones republicanos están atacando Brihuega. En esta localidad las tropas de Líster y Cipriano Mera, apoyadas por blindados, se lanzan a su conquista. Cuando van a tomar la población, los italianos se retiran desordenadamente. Ante el desastre, Moscardó también se ve obligado a replegarse ante la amenaza de verse rodeado por el flanco. Los republicanos llevan a cabo una persecución a la caza de italianos.

El enfado de Mussolini

La ofensiva que se plane√≥ para gloria del Duce termin√≥ convirti√©ndose en un estrepitoso fracaso militar. Los soldados italianos muertos se contaban por miles. La propaganda republicana hizo un uso h√°bil de esta victoria, a la vez que denunciaba en el comit√© de no intervenci√≥n la presencia de tropas italianas en Espa√Īa, que sin duda constitu√≠a una violaci√≥n del acuerdo.

La ofensiva italiana falló por muchos motivos. No coordinaron los ataques de la infantería con los blindados, además de no apoyarse de la fuerza aérea. Tampoco tenían buenos mapas para haber planificado mejor la batalla. Todos estos errores quizás se debieron al exceso de confianza.

Guadalajara enfureci√≥ tanto a Mussolini, que declar√≥ que ning√ļn italiano volver√≠a vivo de Espa√Īa a menos que lograra una victoria. Su reputaci√≥n internacional se vio tambi√©n comprometida. Franco, por su parte, no acogi√≥ mal el descalabro italiano; todo lo contrario, ante la moral baja de los oficiales italianos consigui√≥ plegarlos hacia su voluntad.

Guadalajara fue el √ļltimo intento de ataque a Madrid por parte de los nacionalistas. Franco lleg√≥ a la conclusi√≥n que el ej√©rcito republicano ya estaba demasiado organizado y fuerte en torno a la capital. Es entonces cuando comenzaron a explorarse otros frentes.

LA CAMPA√ĎA DE VIZCAYA

La imposibilidad de tomar Madrid llev√≥ Franco a replantear su estrategia. En marzo de 1937 redacta nuevos planes: las tropas en torno a Madrid se reorganizar√≠an en plan defensivo, mientras que Mola planificar√≠a un ataque para conquistar el territorio vasco que a√ļn quedaba en manos republicanas. Es una decisi√≥n muy dura por parte del mando nacionalista y que lleva impl√≠cito el hecho de que Madrid no puede ser conquistada y, por lo tanto, la guerra se alargar√≠a.

Franco es consciente de la debilidad de la Rep√ļblica en el territorio vasco. Constituye un trozo separado y aislado del resto del territorio republicano, con un ej√©rcito menos preparado y peor equipado. Adem√°s, la regi√≥n es tentadora por sus industrias qu√≠mica y del acero.

Mola hab√≠a terminado de organizar la divisi√≥n Navarra compuesta por 18 000 hombres, divididos en 4 brigadas al mando de oficiales tan competentes como los coroneles Garc√≠a Vali√Īo, Alonso Vega, Latorre y Cayuela.

El cinturón de hierro

Nido de ametralladoras del Cintur√≥n de Hierro de Bilbao, en las pe√Īas de Santa Marina (1937)
Nido de ametralladoras del Cintur√≥n de Hierro de Bilbao, en las pe√Īas de Santa Marina (1937). Licencia

Bilbao era el objetivo prioritario. En esta ciudad los nacionalistas vascos hab√≠an construido unas defensas alrededor de la ciudad que se terminaron denominando ‚Äúcintur√≥n de hierro‚ÄĚ. Consist√≠an en dos l√≠neas fortificadas separadas por unos 300 metros cada una de ellas. Este sistema defensivo estaba incompleto y mal planificado. Carec√≠a de profundidad y no ten√≠a mucha protecci√≥n en los flancos. En muchas partes de su recorrido no estaba ni siquiera camuflado. Los nacionalistas sab√≠an muy bien de √©l, gracias a las informaciones que les hab√≠a proporcionado un desertor nacionalista vasco.

Las fuerzas de ambos ejércitos

Mola hab√≠a conseguido reunir para el ataque a la Divisi√≥n navarra compuesta por 65 000 soldados, 150 aviones alemanes e italianos, 200 ca√Īones de artiller√≠a y el apoyo por mar del acorazado Espa√Īa, el destructor Velasco y los cruceros Canarias y Almirante Cervera.

El ejército republicano del norte estaba bajo las órdenes supremas de Llano de la Encomienda, que agrupaba a los ejércitos vasco, cántabro y asturiano. Pero entre los tres no había mucha unidad. Los comunistas desconfiaban de los vascos, y viceversa. Hay insuficiente comunicación y coordinación, sobre todo con el ejército de Euzkadi, que está haciendo la guerra por su cuenta.

Cartel de propaganda republicana
Cartel de la propaganda republicana denunciando la intervenci√≥n de tropas italianas a las √≥rdenes de Mussolini en la Guerra Civil Espa√Īola

Los vascos esperaban el ataque enemigo con 30 000  hombres organizados en 75 batallones de los cuales 27 eran gudaris (nacionalistas vascos). Un ej√©rcito muy singular, puesto que pose√≠a un cuerpo de capellanes castrenses de m√°s de 80 sacerdotes. Su misi√≥n era celebrar misas, velar por las almas de los gudaris y mantener la moral cristiana en las tropas. El fuerte sentimiento cat√≥lico de los nacionalistas vascos estaba dejando im√°genes que ser√≠an impensables en otras partes del territorio republicano.

El bombardeo de Durango

El 31 de marzo comenz√≥ oficialmente la campa√Īa del norte con un sangriento bombardeo de Junkers 52 de la Legi√≥n C√≥ndor a la ciudad vasca de Durango. Las bombas mataron alrededor de 200 civiles. Tuvo el triste honor de ser la primera ciudad indefensa bombardeada en Europa.

Las imágenes de Durango fueron la antesala, no solo de Guernica, sino de muchas ciudades europeas durante la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes proseguían con sus experimentos, analizando la reacción psicológica de la población civil ante estos ataques aéreos.

Imagen del bombardeo de Durango en la Guerra Civil
Imagen del bombardeo de la ciudad vasca de Durango. Licencia

Durango fue bombardeado durante varios días mientras que las fuerzas de Alonso Vega seguían avanzando. La División navarra rodeó el pueblo y los republicanos se retiraron. Se hizo entonces una pausa en la ofensiva debido al mal tiempo.

Mientras, los vascos reforzaban su cintur√≥n de hierro a marchas forzadas. El bombardeo de Durango hab√≠a aumentado el temor de los vascos sobre si las fortificaciones servir√≠an de algo. El repliegue obliga a la Rep√ļblica a enviar material de guerra y asesores militares rusos para ayudar al ej√©rcito del norte.

El 20 de abril comenz√≥ desde Vizcaya un nuevo avance que hizo una vez m√°s retirarse a los republicanos. En el pueblo de Elgeta los vascos rechazaron el ataque. Pero una nueva ofensiva de las tropas nacionalistas hundi√≥ el frente. En realidad, las tropas vascas no ve√≠an el momento de retirarse al cintur√≥n de hierro, pensando que era el √ļnico lugar donde podr√≠an defenderse de forma efectiva. Y entonces ocurri√≥ lo de Guernica‚Ķ

El bombardeo de Guernica



Guernica. Pablo Picasso
Guernica. Pablo Picasso. 1937

Guernica, en la provincia de Vizcaya, era una poblaci√≥n que, en aquella √©poca, ten√≠a unos 7000 habitantes. Para los vascos, Guernica era especial desde tiempos inmemoriales como patria de sus libertades. All√≠ est√° el famoso roble de Guernica donde se reun√≠a el parlamento de los senadores vascos; y es all√≠ donde tambi√©n los reyes espa√Īoles juraban los fueros vascos.

En 1937, en plena guerra civil espa√Īola, la imagen de la poblaci√≥n era muy distinta. Sus calles estaban masificadas de refugiados que hu√≠an del avance nacionalista. Hay que se√Īalar que Guernica no dispon√≠a de ninguna defensa a√©rea, y el mando republicano estimaba que no era un punto estrat√©gico importante; adem√°s, se encontraba a unos 15 kil√≥metros del frente.

El 26 de abril, a las 4:30 de la tarde, comienzan el repique de campanas para avisar del avistamiento de aviones. Seguidamente, fuerzas aéreas de la Legión Cóndor, compuestas por bombarderos Heinkel 111 y Junkers 52, escoltados por cazas Messerschmidt BF-109 y Heinkel 51, lanzan sus bombas en el pueblo. A su vez, los cazas ametrallan en vuelo raso a la población que huye del ataque.

Se producen sucesivas oleadas de bombardeos (al menos dos) que provocan una verdadera matanza. Las cifran a√ļn no est√°n muy claras, pero se estima que m√°s de 1000 personas murieron en los ataques, sin contar los heridos y mutilados. El centro de Guernica qued√≥ totalmente destruido. Pero de este suceso surgen todav√≠a muchas dudas ¬ŅQui√©n orden√≥ realizar el bombardeo? ¬ŅPor qu√© en Guernica? ¬ŅEra un objetivo estrat√©gico prioritario? ¬ŅPretend√≠an los alemanes seguir experimentando las consecuencias psicol√≥gicas de los bombardeos en la poblaci√≥n? Vamos a aclarar estas cuestiones.

Consecuencia del bombardeo

El bombardeo no ten√≠a ninguna finalidad militar. Lo atestigua el hecho de que el puente del pueblo, que supuestamente deber√≠a ser el objetivo, qued√≥ intacto; al igual que las f√°bricas y la industria, que no sufrieron ning√ļn da√Īo. Tambi√©n se salvaron la hist√≥rica Casa de Juntas y el sagrado roble de Guernica. Lo que se buscaba con este ataque era causar p√°nico y destrucci√≥n a la poblaci√≥n civil. Y esto lo demuestra el uso de bombas incendiarias que causaron el mayor da√Īo posible. Y si no fuera as√≠, ¬Ņqu√© sentido ten√≠a ametrallar a la gente que hu√≠a de la destrucci√≥n?

¬ŅEstaban los nacionalistas enterados de lo que iban a hacer los alemanes en Guernica? Los diferentes estudios de los historiadores confirman que s√≠ sab√≠an del ataque. Y los alemanes, ¬Ņeran conscientes del significado que para los vascos ten√≠a Guernica? Quiz√°s no, al menos no hay evidencias claras. Tambi√©n es probable que los nacionalistas no supieran que el bombardeo iba a ser tan destructivo.

El ataque saltó a la primera plana internacional. Los nacionalistas se pusieron muy nerviosos al comprobar la repercusión que estaba teniendo. Las primeras reacciones fueron culpar a los propios vascos de incendiar el pueblo. Posteriores informes del estado mayor de Franco reconocían que hubo bombardeo, pero se afirmó que los aviones eran republicanos. Más tarde, los alemanes declararon su autoría, pero argumentaron que se quería eliminar el puente, y que la destrucción del pueblo fue un error causado por la falta de visión. Otros le echaron la culpa al viento, que desvió la trayectoria de los proyectiles.

El cuadro Guernica, de Pablo Picasso

Debido a la gran controversia internacional que hab√≠a provocado el bombardeo, el Gobierno republicano encarga al pintor internacional malague√Īo, Pablo Picasso, pintar un mural del acontecimiento para el pabell√≥n de Espa√Īa en la Exposici√≥n Universal de Par√≠s. De esta manera naci√≥ el Guernica, su obra m√°s famosa, y una de las pinturas m√°s internacionales.

Después de su exposición en París en 1937, la obra fue trasladada a Nueva York para exponerse en el Metropolitan Museum. El Guernica es una representación de los horrores de la guerra, un símbolo para que la humanidad nunca olvide. En la actualidad, el cuadro está expuesto en el museo Reina Sofía de Madrid.

Al poco del bombardeo, Guernica fue tomada por las vanguardias de las tropas nacionalistas, pero la ofensiva se paró. El respiro para los republicanos fue momentáneo, ya que el 1 de mayo la división de Mola volvió a la carga. Para el día 18, los vascos había retrocedido hasta casi el cinturón de hierro.

La muerte de Mola

Mola no ver√≠a a sus tropas conquistar el norte. El 3 de junio, el avi√≥n donde viajaba se estrell√≥ en unas colinas cerca de Burgos, acabando con su vida. ¬ŅFue un accidente? Ha habido mucha especulaciones sobre este asunto. Mola y Franco sol√≠an emplear mucho el avi√≥n como el m√©todo favorito para sus desplazamientos. Los aparatos de aquella √©poca no eran muy fiables, y hasta el momento no hay evidencias de ning√ļn tipo de sabotaje.

Con la muerte de Mola, la figura de Franco adquir√≠a mayor relevancia. Desde el alzamiento militar han ido desapareciendo todas las figuras importantes: Sanjurjo, Goded, Fanjul, Jos√© Antonio y ahora Mola. La campa√Īa del norte pas√≥ al mando del general D√°vila

La batalla de Bilbao

El 11 de junio los republicanos defend√≠an el √ļltimo trozo de terreno anterior al cintur√≥n de hierro. Un bombardeo de artiller√≠a, combinado con ataques a√©reos de la Legi√≥n C√≥ndor y la aviaci√≥n italiana, derrumbaron el frente de nuevo. Al d√≠a siguiente, las tropas navarras ya ten√≠an al alcance de su vista el sistema defensivo de Bilbao.

A la hora de plantear el ataque al cinturón, la táctica nacionalista no varió: bombardeo masivo de artillería y de aviación sobre las fortificaciones, y avance de la infantería. La brigada de Bautista Sánchez fue la primera en atacar y penetrar por el punto más débil del sistema defensivo. Al sentirse copadas, las unidades republicanas se replegaron. La brigada de Bautista había roto el frente a la primera embestida, y el centro de la ciudad de Bilbao estaba solo a unos cuantos kilómetros.

Imagen de Guernica bombardeada
Imagen de Guernica tras el bombardeo. Licencia

Ante la fuerza de los hechos, los defensores abandonaron el cinturón de hierro y se replegaron para defender Bilbao. Psicológicamente, los vascos estaban completamente hundidos al observar lo poco que había servido crear un sistema defensivo fijo. En este sentido, los franceses podrían haber tomado buena nota, pues a ellos les pasará lo mismo en la Segunda Guerra Mundial con su Línea Maginot. La guerra de posiciones ya era una cosa del pasado.

Aguirre, el Lendakari vasco, se reuni√≥ con el alto mando militar para averiguar si a√ļn hab√≠a posibilidad de resistencia. Se acord√≥ proseguir la lucha, aunque ya nadie cre√≠a en la victoria. El Gobierno republicano de Valencia aconsej√≥ destruir toda la industria antes de dejar Bilbao en manos enemigas.

Los ni√Īos de la guerra

Barcos brit√°nicos y franceses arribaron en las costas vascas para evacuar a la poblaci√≥n ante la inminente conquista del territorio. Los primeros refugiados vascos fueron ni√Īos. Su historia fue dram√°tica. Se despidieron de sus padres llorando, en los muelles, rumbo a destinos que no conoc√≠an. Muchos de ellos no volver√≠an a ver a sus padres nunca m√°s.

Los ni√Īos se repartieron por Francia, Gran Breta√Īa y Rusia. Muchos que llegaron a Rusia, jam√°s volver√≠an a Espa√Īa, qued√°ndose a vivir en aquel pa√≠s para el resto de sus vidas. Son los denominados ni√Īos de la guerra.

Por su parte, el gobierno vasco intentó abrir negociaciones de paz con Franco a espaldas del Gobierno republicano, pero el intento no cuajó. Franco tenían en su mano el País Vasco, y pronto tendrían el norte. A estas alturas, cualquier negociación de paz era perder el tiempo.

La caída de la ciudad

El Gobierno vasco abandonó Bilbao mientras que los refugiados se agolpaban en la carretera dirección Santander. En la ciudad quedó una Junta de Defensa que poco podía hacer: algunos oficiales vascos había huido ya en barco.

El 17 de junio la artillería rebelde estaba cayendo sobre la ciudad. Se entabló una lucha callejera para dar tiempo a la evacuación en la retaguardia. Los vascos se opusieron en todo momento a los comunistas y anarquistas que querían destruir las fábricas y diversos edificios de Bilbao. El día 18, con las tropas enemigas controlando gran parte de la ciudad, se recibió la orden de evacuar. Al día siguiente, una avanzadilla nacionalista comprobó que estaba libre de enemigos. La brigada de Bautista fue la primera en entrar, conquistando Euzkadi para Franco. El Gobierno vasco se exilió a Barcelona mientras que las tropas republicanas que escapaban se aprestan a reorganizarse para defender Asturias y Cantabria.

LAS JORNADAS DE MAYO DE 1937 EN BARCELONA

En mayo estall√≥ una crisis en la Espa√Īa republicana que terminar√≠a ocasionando cientos de muertes. Unos hechos que, desde luego, no ayudar√≠an en el objetivo republicano de ganar la guerra. Desde el alzamiento militar, el Partido Comunista de Espa√Īa, gracias a su disciplina y eficaz propaganda, favorecido por la ayuda militar sovi√©tica, estaba teniendo cada vez mayor relevancia. Su influencia en las decisiones pol√≠ticas y militares era enorme.

Frente a la cada vez mayor influencia comunista se opon√≠an el jefe del Gobierno, Largo Caballero, los comunistas del POUM, de tendencia troskista y, sobre todo, los anarquistas. Esta enemistad entre fuerzas de izquierdas termin√≥ estallando en mayo.

Los comunistas eran partidarios de centralizar el poder pol√≠tico y militar, y unificar toda la industria para ganar la guerra. Esto entraba en conflicto con los anarquistas, que controlaban la industria en Barcelona, as√≠ como todo el territorio republicano de Arag√≥n, donde hab√≠an impuesto el comunismo libertario. Adem√°s, el PCE, bajo las √≥rdenes de Stalin, ya hab√≠a puesto su objetivo en eliminar al POUM. El dictador sovi√©tico no quer√≠a que ning√ļn partido en Espa√Īa siguiera las ideas de su m√°ximo rival pol√≠tico: Le√≥n Trotsky.

La tensión entre comunistas y anarquistas en Barcelona

La tensi√≥n entre el POUM y los anarquistas por una parte, y el Gobierno de Company y los comunistas del PSUC (Partido Socialista Unificado de Catalu√Īa, la rama catalana del Partido Comunista) por otro, fue en aumento.

El Gobierno catalán quería unificar la policía catalana y terminar de una vez por todas con las patrullas de control anarquistas, que tanto caos y represión habían ejercido en Barcelona. Evidentemente, la CNT se oponía a esto, y lo consideraba un ataque. Esto provocó una crisis en el Gobierno, y los anarquistas dejaron de apoyar a Companys.

Bandera del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista)
Bandera del POUM (Partido Obrero de Unificaci√≥n Marxista). Este partido marxista era de tendencia troskista. Durante la guerra denunci√≥ la intromisi√≥n constante de Stalin en los asuntos espa√Īoles. En las Jornadas de Mayo de 1937, se aliaron con los anarquistas para combatir al PSUC (la rama catalana del PCE) y a los gobiernos catal√°n y republicano. Tras los enfrentamientos en Barcelona, su l√≠der, Andr√©s Nin, desapareci√≥ en extra√Īas circunstancias y nunca m√°s se supo de √©l. Los historiadores est√°n de acuerdo en afirmar que fueron agentes sovi√©ticos, muy probablemente por orden de Stalin, quienes acabaron con su vida e hicieron desparecer el cuerpo. Licencia

Pero el problema viene de largo. Estas tensiones se habían dejado notar desde meses antes. Los asesinatos en las calles entre anarquistas y comunistas eran constantes. La propaganda de ambos se atacaban duramente, y la situación se hacía insostenible. Los ministros anarquistas del Gobierno de Valencia intentaron apaciguar los ánimos de sus colegas catalanes, pero fue en vano.

Una guerra civil dentro de una guerra civil

Tanto comunistas como anarquistas y militantes del POUM iban acumulando armas en los depósitos de sus edificios en previsión de un estallido de violencia en la capital catalana. Los comunistas se sentían bien respaldados tanto por el Gobierno republicano de Valencia como por el Gobierno catalán de Companys. Los anarquistas, por su parte, estaban cada vez más solos y con menor influencia. Muchos de ellos pensaban que se estaba preparando una conspiración para eliminarlos del panorama político. En cierta forma, tenían razón. Y detrás de todo esto estaba los comunistas.

La chispa que hizo estallar todo se produjo el 2 de mayo de 1937. El comisario general de Orden P√ļblico de Barcelona, Eusebio Rodr√≠guez, se dirigi√≥ a Telef√≥nica, el edifico donde se controlaban las comunicaciones y que estaba en manos de los anarquistas, resuelto a ocuparlo. Los anarquistas abrieron fuego contra √©l y los que lo acompa√Īaban. Rodr√≠guez Salas pidi√≥ ayuda inmediatamente a la guardia de asalto, que se present√≥ en el lugar. El incidente no fue a m√°s, y los √°nimos en el edificio de la Telef√≥nica se calmaron. No as√≠ en la ciudad, donde la muchedumbre se congreg√≥ en la plaza Catalu√Īa ante los rumores que se fueron propagando.

Edificio histórico de la Telefónica en Barcelona donde dio comienzo las Jornada de mayo de 1937
Edificio histórico de la Telefónica en Barcelona donde dio comienzo las Jornada de mayo de 1937. Licencia

Los diferentes rumores llevaron a que las fuerzas anarquistas sacaran las armas de sus escondites y tomaran posiciones en la ciudad, montando barricadas. Le siguieron las dem√°s organizaciones pol√≠ticas, incluyendo los comunistas. Todos los actores estaban preparados para aniquilarse: el PSUC, el POUM, la CNT, la FAI y otros crep√ļsculos anarquistas como ‚ÄúLos amigos de Durruti¬Ľ y la JCI (Juventud Comunista Ib√©rica).

La lucha en Barcelona

La noche del 2 de mayo, la ciudad de Barcelona estaba en guerra. El Gobierno catalán y el PSUC controlaban un sector de la ciudad, mientras que los anarquistas estaban fuertes en el sector oeste de la capital catalana. En el centro de la ciudad, en tejados y azoteas, comenzaron los disparos. Algunos anarquistas lanzaron bombas a los coches de policía que pasaban.

El 4 de mayo, bandas de anarquistas asaltaron algunos edificios gubernamentales y los cuarteles de la guardia de asalto. Esto enfureci√≥ al Gobierno catal√°n y a los comunistas, que contraatacaron. Los mismos camaradas que lucharon juntos para frenar el golpe militar un a√Īo antes, ahora se mataban entre ellos.

Los dirigentes de la CNT del Gobierno de Valencia llamaban constantemente a sus camaradas anarquistas de Barcelona para que depusieran las armas, pero estos ya no les obedecían. Para muchos, los cenetistas de Valencia se habían vendido a los comunistas y al poder. El Gobierno de Largo Caballero quería impedir una guerra en Barcelona que, sin duda, no ayudaba al objetivo de ganar la guerra.

El temor de Largo Caballero se fue plasmando peligrosamente. La 28¬™ Divisi√≥n anarquista, situada en el frente, se re√ļne y decide marchar a Barcelona para ayudar a sus camaradas anarquista, desguarneciendo la l√≠nea de defensa. Para los anarquistas, la revoluci√≥n siempre hab√≠a primado a ganar la guerra.

Ante las presiones anarquistas por destituir a varios miembros comunistas del Gobierno catalán, Companys decidió disolver el Gobierno por un consejo provisional en el que estuvieran representadas las diferentes fuerzas políticas. Pero esto no calmó los ánimos. Todos seguían atrincherados en sus barricadas y edificios.

La Rep√ļblica env√≠a refuerzos

Companys acepta los hechos consumados. Ha perdido el control total de la ciudad (si alguna vez lo tuvo), y en una conversación con el jefe del Gobierno le pide ayuda. Largo Caballero le envía refuerzos para restaurar el orden.

Mientras, la lucha proseguía en las calles. Comunistas y anarquistas se tiroteaban. En muchos casos, los muertos solo tenían la culpa de estar caminando por la calle en ese momento. Las diferentes fuerzas disparaban a toda persona o coche que pasara, sin preguntar, haciendo aumentar el caos.

El 6 de mayo atracó en el puerto de Barcelona el acorazado republicano Jaime I cargado de hombres armados enviados por Largo Caballero. Se les unieron 4000 guardias de asalto provenientes de Valencia, enviados con la misma misión.

Con estos refuerzos, los anarquistas estaban en minor√≠a de fuerzas. El d√≠a 7 de mayo la CNT lanz√≥ un llamamiento para no continuar con la lucha. De esta forma terminaron los combates en Barcelona. En el camino es probable que murieran m√°s de 500 personas, y miles de heridos. Pero el da√Īo est√° ya hecho. Una locura que con gran pesadumbre y tristeza observ√≥ desde el balc√≥n del palacio de Barcelona donde resid√≠a, el presidente de la Rep√ļblica, Manuel Aza√Īa.

LA CA√ćDA DEL GOBIERNO DE LARGO CABALLERO

Aunque los comunistas se hab√≠an negado a ocupar los puestos clave en el poder, su influencia era m√°s que notable. Los continuos choques entre el viejo jefe socialista y los comunistas precipitaron su ca√≠da. A o√≠dos del PCE hab√≠an llegado las iniciativas de paz que estaba llevando a cabo Largo Caballero, en las que, a cambio de que alemanes e italianos se marchasen, promet√≠a la exclusi√≥n total de la influencia rusa en Espa√Īa. Esto no gust√≥ a los comunistas.

El PCE se reuni√≥ y acord√≥ la destituci√≥n de Largo Caballero. El secretario general, Jos√© D√≠az, protest√≥ argumentando que los comunistas espa√Īoles no deb√≠an someterse siempre a los dict√°menes de Mosc√ļ. Pero su opini√≥n no era mayoritaria. As√≠ es como empez√≥ la campa√Īa comunista para destituir a Largo Caballero.

Jos√© D√≠az, secretario general del Partido Comunista de Espa√Īa durante la Guerra Civil
Jos√© D√≠az, secretario general del Partido Comunista de Espa√Īa durante la Guerra Civil

Las jornadas de mayo en Barcelona fueron la excusa. El PCE exigió que se castigara a los miembros del POUM y de la CNT. Largo Caballero se negó. Se inició una crisis en el Gabinete en el que los ministros comunistas, y los socialistas moderados liderados por Prieto, se retiraron. Largo Caballero solo tenía el apoyo de los ministros anarquistas.

Largo Caballero acudi√≥ a visitar a Aza√Īa para presentarle su dimisi√≥n. Entonces los comunistas propusieron como jefe del Gobierno al socialista Juan Negr√≠n. Sin embargo, Aza√Īa no acept√≥ la dimisi√≥n de Largo Caballero y le anim√≥ a seguir en el cargo. Este form√≥ un nuevo Gobierno, pero esta vez sin ministros comunistas. Esa fue su sentencia.

EL GOBIERNO DE JUAN NEGR√ćN

En la Espa√Īa republicana ya no se pod√≠a hacer nada sin el consentimiento de los comunistas. Se hab√≠an convertido en un poder a parte. El PCE ten√≠a el apoyo de los socialistas m√°s moderados (que siempre hab√≠an odiado a Largo Caballero) e incluso de los republicanos de Aza√Īa. Muchos que simpatizaban con ellos no eran comunistas, pero admiraban su organizaci√≥n, disciplina y propaganda, cualidades necesarias para ganar la guerra.

Juan Negr√≠n, Presidente de la Segunda Rep√ļblica
Juan Negrín López (1892-1956)

Juan Negr√≠n era socialista, un intelectual que hab√≠a trabajado con Ram√≥n y Cajal durante sus estudios de medicina. Comenz√≥ a participar en la pol√≠tica en los √ļltimos a√Īos, es por eso que su figura no era muy conocida. Su cargo m√°s relevante hab√≠a sido el de ministro de Hacienda en el Gobierno de Largo Caballero de 1936.

Era sobre todo una persona muy práctica. Entendía que para ganar la guerra era necesario contar con los comunistas, aunque en el fondo no le gustasen muchos. Por el contrario, los comunistas apoyaron su candidatura pensando que sería una persona influenciable, a la que podrían dirigir sin problemas. Los hechos futuros vendrían a demostrar lo contrario.

El nuevo Gabinete de Negrín incluía a dos ministros socialistas (Prieto y Zuagazagoitia), dos comunistas (Uribe y Hernández) dos republicanos (Giral y Giner de los Ríos), un vasco (Irujo) y un catalán (Ayguadé). Negrín se reservó la cartera de Hacienda. Los anarquistas se negaron a entrar en el Gobierno a la vista de todo lo sucedido en Barcelona. También fueron defenestrados todos los afines a Largo Caballero.

LA BATALLA DE BRUNETE

Con las provincias vascas en su poder, Franco decide un receso en el ataque antes de lanzarse a por Santander. La Rep√ļblica decidi√≥ distraer las fuerzas nacionalistas en el frente del norte y lanz√≥ una ofensiva en Brunete.

El ejército que atacó Brunete, cuyo mando supremo detentaba Miaja, estaba formado por el 5ª Cuerpo de ejército al mando de Modesto y el 18ª Cuerpo de ejército a las órdenes del coronel Jurado. Dentro de estos cuerpos de ejército estaban divisiones comandadas por oficiales como Líster o El Campesino. También estaban la 11ª y 12ª Brigadas Internacionales. En total, 85 000 soldados reforzados con 300 aviones, 40 tanques y más de 200 piezas de artillería.

El objetivo de la ofensiva es atacar el frente norte de Madrid, en torno a la carretera de Madrid-El Escorial, avanzar hacia el pueblo de Brunete y aislar por el oeste a los ejércitos de Franco que asedian la capital.

Desarrollo de las operaciones

El 6 de julio avanzaron las tropas de Líster. A los nacionalistas les sorprendió el ataque. Recibieron el primer envite la 71 División, compuesta por falangista y marroquíes. Ese mismo día, las fuerzas republicanas penetraron en las líneas defensivas del enemigo y rodearon el pueblo de Brunete.

Mapa de la batalla de Brunete
Mapa de la batalla de Brunete

Franco puso al mando de la operación al general Varela. Inmediatamente se trasladaron al frente varias divisiones y abundante artillería. La Legión Cóndor, situada en el frente vasco, voló hasta Brunete. También llegaron las 4ª y 5ª Divisiones navarras, tropas muy profesionales al mando Alonso Vega y Juan Bautista. Toda esta reorganización se hizo en tiempo récord, una cualidad que los ejércitos de Franco demostrarían toda la guerra.

Mientras los nacionalistas agrupaban fuerzas, los republicanos toman Brunete. Pero la l√≠nea del frente no se movi√≥ mucho m√°s gracias a la resistencia de guarniciones falangistas en las poblaciones de Quijorna, Villanueva de la Ca√Īada y Villafranca del Castillo. La resistencia estabiliz√≥ el frente, y le dio tiempo a Valera para reorganizarse.

La batalla fue extremadamente sangrienta. La tozudez de los republicanos por tomar las poblaciones dio algunos resultados. La Divisi√≥n de El Campesino conquist√≥ Quijorna, y Villafranca del Castillo al d√≠a siguiente. La Legi√≥n C√≥ndor apareci√≥ en escena para hostigar a las fuerzas republicanas, a pesar de que eran inferiores en n√ļmero a los cazas rusos.

Para el 13 de julio era evidente que el ejército republicano no podía avanzar más, y el frente se estabiliza. Los mandos republicanos ordenan ponerse a la defensiva y cavar trincheras. No obstante, habían conquistado Brunete y una bolsa de territorio de unos 12 kilómetros de profundidad.

La contraofensiva

Franco, fiel a su idea militar de luchar all√≠ donde ataque el enemigo, detuvo la campa√Īa en el norte, y envi√≥ fuerzas a conquistar un pueblo perdido en la √°rida meseta castellana. Quer√≠a reconquistar Brunete.

El 18 de julio las divisiones de Sáenz de Buruaga, Asensio y Barrón se lanzaron contra las líneas republicanas en todo el frente de Brunete. Las líneas fueron rotas por los flancos. Bajo un sol de justicia y a temperaturas extremas, las tropas de Barrón arrollaron a los republicanos por el centro y reconquistaron la población.

Bombardero alem√°n Heinkel 111 en la Guerra Civil
Bombardero alemán Heinkel 111 de la Legión Cóndor en la batalla de Brunete

Comenz√≥ una retirada republicana en todo el frente. Varela quer√≠a continuar la ofensiva hasta Madrid, pero Franco le detuvo. Argument√≥ que m√°s tarde que temprano las fuerzas republicanas, en su hu√≠da, se volver√≠an a reorganizar y se defender√≠an con mayor fuerza cerca de la capital, como hab√≠a pasado en las anteriores campa√Īas. Adem√°s, le dijo a Varela que era prioritario continuar la ofensiva en el norte y conquistar Cantabria y Asturias. As√≠ termin√≥ la batalla de Brunete, una lucha que hab√≠a costado m√°s de 30 000 vidas entre los dos bandos, pero que ha dejado igual el tablero de la guerra.

LA CAMPA√ĎA EN EL NORTE

Tras la conquista de Bilbao, y frenada la ofensiva en Brunete, los nacionalistas continuaron su camino hacia Cantabria y Asturias, dos territorios aislados, pero que seguían en manos republicanas.

Santander

El ej√©rcito del norte segu√≠a al mando de Fidel D√°vil. Las tropas italianas se reagruparon en la Divisi√≥n Littorio y la Divisi√≥n 23 de Marzo; la Divisi√≥n Navarra, dirigida por Solchaga, se agrupaba en 6 brigadas mandadas por los coroneles Garc√≠a Vali√Īo, Mu√Īoz Grandes, Latorre, Abriat, Alonso Vega y S√°nchez Gonz√°lez. En total, unos 90 000 soldados dispuestos a tomar Santander. Les ayudar√≠an 150 aviones (entre alemanes e italianos) y unos 70 aviones espa√Īoles.

Mapa de la campa√Īa del norte en la Guerra Civil
Mapa de la operaciones durante la campa√Īa del norte. Licencia

Santander estaba defendida por los Cuerpos 14ª y 15ª, dirigidos por Prada y García Vayas respectivamente, subordinados al mando supremo del general Gamir. Las fuerzas aéreas republicanas eran muy escasas, solo unos 33 cazas y algunos aviones de reconocimiento que no servían para el combate. 80 000 soldados componían el ejército republicano del norte.

El 14 de agosto, el bando nacionalista lanzó una ofensiva por la cordillera cantábrica, donde se encontraba la línea defensiva republicana, que se derrumbó el primer día de ataque. El 16 de agosto fue conquistada Reinosa. El día 18 los italianos abren otra brecha por el flanco del enemigo, en la zona de la costa. A partir de este momento, los republicanos dejaron de tener un frente defensivo organizado.

El repliegue se concentró en la ciudad de Santander donde ya estaban llegando las tropas de Solchaga. Los vascos integrados en el ejército republicano abandonaron la lucha. Han puesto sus esperanzas en la negociación que su Gobierno en el exilio está llevando a cabo en Roma para conseguir una paz por separado.

Miles de refugiados se agolpan en el puerto de Santander intentando huir en barco. El caos en la ciudad es enorme y ning√ļn oficial republicano es capaz de llevar a cabo una m√≠nima reorganizaci√≥n para la defensa.

El ej√©rcito de D√°vila entr√≥ finalmente en Santander. Luego vino la sangrienta rutina diaria, con juicios sumar√≠simos y ejecuciones. Franco ya ten√≠a casi en su poder el norte de Espa√Īa, pero a√ļn le quedaba Asturias. Fue en estos momentos cuando los republicanos volvieron a lanzar una ofensiva de distracci√≥n, esta vez en Arag√≥n.

La batalla de Belchite

En realidad, la batalla de Belchite se organiz√≥ por el Gobierno central (apoyado por los comunistas) para terminar con el Consejo de Arag√≥n. Este Consejo estaba bajo la presidencia de Joaqu√≠n Ascaso, y agrupaba a todas las colectividades libertarias instauradas por los anarquistas en la mitad oriental de Arag√≥n.

Mapa de la batalla de Belchite en la Guerra Civil
Mapa de la batalla de Belchite. Licencia

Con la excusa de la ofensiva en Belchite, se envi√≥ a la Divisi√≥n de L√≠ster para terminar con aquel experimento anarquista y el Consejo de Arag√≥n fue disuelto. Muchos anarquistas fueron detenidos. Este hecho puso a√ļn m√°s en evidencia la debilidad cada vez mayor de los anarquistas, y la fortaleza e influencia de los comunistas.

El 24 de agosto se lanz√≥ una ofensiva en varios puntos del frente al norte de Zaragoza y entre Belchite y Zaragoza. 80 000 soldados,  100 tanques y 200 aviones compon√≠an las fuerzas republicanas. El avance fue r√°pido en los primeros momentos. Las poblaciones de Quinto, Codo y Medina cayeron el 26 de agosto.

La resistencia nacionalista, casi sin apoyo artillero y aéreo, fue notable. Esta vez Franco no cometió el error de abandonar la ofensiva en el norte para auxiliar a las tropas de Belchite. Lo que se hizo fue mandar un sustancial apoyo aéreo al mando del as de la aviación nacionalista, García Morato. También acudieron las divisiones 13ª y 150ª de Barrón y Buruaga desde Madrid.

Belchite es atacado con fiereza, siendo bombardeada d√≠a y noche. Los defensores resisten de manera muy terca, lo que sorprende a los republicanos. En mitad de las ruinas del pueblo, las guarniciones contin√ļan sin retroceder, lideraras por su alcalde que muere en la defensa. La guarnici√≥n es aniquilada, y Belchite termina siendo conquistada.

La inusitada resistencia nacionalista y los refuerzos que llegaron despu√©s, terminaron parando el avance de las tropas de L√≠ster el 6 de septiembre. El frente se estabiliz√≥, y la Rep√ļblica hab√≠a llevado a cabo un enorme esfuerzo que solo hab√≠a conseguido conquistar un trozo de terreno con poco valor estrat√©gico.

La caída de Asturias

El 1 de Septiembre, Dávila ordena reanudar el avance en el norte, rumbo a Asturias. Frente a ellos estaban los restos del ejército republicano: el 14ª Cuerpo de Francisco Galán y el 17ª Cuerpo de ejército del coronel Linares. La desintegración era más que evidente, y se demostró cuando el Consejo de Asturias declaró a Asturias territorio independiente, destituyendo del mando supremo a Gamir y colocando en su puesto al coronel Adolfo Prada. Berlarmino Tomás, el dirigente socialista minero, asumió el poder político.

El avance nacionalista se top√≥ con la complicada orograf√≠a del terreno de las monta√Īas leonesas. Tampoco contaban con la Legi√≥n C√≥ndor, que se hab√≠a trasladado a Belchite. Es por eso que pas√≥ un mes y medio, y algunas monta√Īas a√ļn estaban en manos republicanas.

El 15 de octubre, la Legi√≥n C√≥ndor regres√≥ al norte. Aranda y Solchaga comenzaron a avanzar m√°s r√°pido, y cundi√≥ el p√°nico en las filas republicanas. Para ellos no hab√≠a muchas opciones: el mar estaba bloqueado por la flota enemiga, y todo el territorio asturiano rodeado por la Espa√Īa nacionalista. No hab√≠a lugar d√≥nde huir.

Tanque en batalla del Ebro en la guerra civil espa√Īola 1938
Una tanqueta lanzallamas L3-Lf en la Guerra Civil Espa√Īola

Negr√≠n envi√≥ una orden al Consejo de Asturias para que resistieran en Gij√≥n hasta las √ļltimas consecuencias. Los comunistas eran los √ļnicos que estaban dispuestos a cumplirlas. El resto no. Todos los l√≠deres pol√≠ticos y militares de Asturias emprendieron la hu√≠da, incluido Berlamino Tom√°s, que milagrosamente escap√≥ en un barco ingl√©s.

El 21 de octubre las tropas de Aranda y Solchagan entraron en Gij√≥n. Un d√≠a antes varios batallones republicanos se rindieron. No obstante, muchos hombres, sabiendo el destino que les esperaba en manos nacionalistas, se organizaron para seguir la resistencia en las monta√Īas leonesas. A pesar de este foco de resistencia, el norte ya estaba en manos de Franco, ampliando a√ļn m√°s el territorio conquistado.

EL PRIMER GOBIERNO DEL CAUDILLO

A finales de 1937 los nacionalistas formaron su primer Gobierno, que daba un aspecto más formal que la Junta Militar que tenían desde el alzamiento de julio del 36. Franco llevaba ya tiempo acumulando poder en su persona. Meses antes decretó la unificación de falangistas y carlistas, creando Falange Tradicionalista de las JONS. Franco encabezó este partido oficial del régimen.

Fracisco Franco Bahamonde Guerra Civil Espa√Īola
Francisco Franco Bahamonde (1892-1975)

Ahora form√≥ un Gobierno. La vicepresidencia fue para G√≥mez Jordana, el ministerio de Defensa para D√°vila y Mart√≠nez Anido ministro de Orden P√ļblico (un nombramiento muy adecuado para llevar a cabo la represi√≥n contra los republicanos). El resto de carteras se reservaron para civiles entre los que se encontraban falangistas y carlistas. Pero el verdadero protagonista de este nuevo Gabinete presidido por Franco era su cu√Īado, Serrano S√ļ√Īer. El ‚Äúcu√Īad√≠simo‚ÄĚ se convirti√≥ en la mano derecha del dictador, acumulando poder e influencia.

El nuevo Gabinete jur√≥ lealtad a Franco y a Espa√Īa. De esta forma, el Caudillo ya se estaba consolidando como figura indiscutible, reservando para s√≠ todos los resortes del poder de la Espa√Īa nacionalista. Ahora lo √ļnico que le quedaba era ganar la guerra.

LA BATALLA DE TERUEL

Con el norte en su poder, el ahora General√≠simo puso de nuevo su atenci√≥n en Madrid. Hab√≠a discutido con su estado mayor un ataque por Guadalajara. Comenzaron los preparativos, pero una semana antes de la ofensiva prevista, la Rep√ļblica se anticip√≥ lanzando un ataque, esta vez en Teruel.

El plan de ataque

El mando republicano decidió atacar Teruel porque estaba débilmente defendida. Su conquista bloquearía las comunicaciones nacionalistas entre Castilla y Aragón, y pondría a tiro la carretera de Zaragoza.

Mapa de la batalla de Teruel
Mapa de la batalla de Teruel. Licencia

Para su cometido se destin√≥ al ej√©rcito de Levante, al mando del general Hern√°ndez Saravia. Estaba compuesto por unos 100 000 soldados integrados en 18¬™ Cuerpo de ej√©rcito del coronel Fern√°ndez Heredia, el 20¬™ Cuerpo de ej√©rcito al mando del coronel Men√©ndez y el 22¬™ Cuerpo de ej√©rcito dirigido por el coronel Juan Ibarrola. En este √ļltimo se encontraba la Divisi√≥n de L√≠ster, a la que se le encarg√≥ el ataque inicial.

La ofensiva republicana

El 15 de diciembre de 1937 hacía un frío de muerte en Teruel, y estaba nevando. No hubo bombardeo artillero ni aéreo previo porque se buscaba la máxima sorpresa. Las tropas de Líster se lanzan al ataque y rodean Teruel. Al oeste toman la cresta de La Muela de Teruel. Al alcanzar la noche, Teruel se encuentra completamente asediada.

El jefe de la guarnici√≥n de Teruel, el coronel Rey d¬īHarcourt, al mando de 4000 defensores, no tiene m√°s remedio que ordenar un repliegue hacia el interior. Las noticias del ataque llegaron inmediatamente al cuartel general de Franco, que decidi√≥ plantar batalla. Ser√≠a un desprestigio para √©l dejar que el enemigo termine ocupando una capital de provincia.

Gobierno republicano en la guerra civil espa√Īola
En la imagen, Aza√Īa y Negr√≠n visitan un frente republicano en las afueras de Barcelona acompa√Īados por dos de las principales autoridades militares de la Rep√ļblica: Vicente Rojo Lluch y Jos√© Miaja, en noviembre de 1937.

Como viene siendo costumbre en esta guerra, el Caudillo decide organizar un contraataque frontal, como se hab√≠a hecho en Brunete y en otras batallas anteriores. Pero mientras llega la  respuesta nacionalista, los republicanos ya han penetrado bastante en la ciudad.

El 20 de diciembre, los defensores se hacinan en la zona sur de la urbe, defendiendo lo poco que les queda de ella. Franco envi√≥ un telegrama a d¬īHarcout apremi√°ndole a que resistiera hasta la llegada inminente de refuerzos. Estos llegaron el 29, y se inici√≥ el contraataque.

Los cuerpos de ejércitos de Galicia y Castilla, al mando de Valera y Aranda, avanzaron hacia la ciudad, cubiertos desde el aire por la Legión Cóndor. El ataque hizo retroceder a los republicanos, pero las líneas no se rompieron. En un supremo esfuerzo, soldados nacionalistas toman La Muela de Teruel, y desde allí bombardean con artillería al ejército enemigo.

La conquista de Teruel

Los primeros días de enero de 1939 inauguraron un tiempo extremo en Teruel. Las temperaturas bajaron a menos 18 grados y una tormenta, con fuertes ventisca heladas, dejó en la ciudad casi un metro de nieve. La retaguardia de ambos ejércitos estaban cortadas por las condiciones tan extremas.

Mientras los soldados luchan en el interior de la ciudad para aniquilarse, el fr√≠o iba haciendo mella en los cuerpos. Todos sufr√≠an sus efectos, sobre todo los nacionalistas, que no ten√≠an un adecuado suministro de ropas de abrigo. La industria textil estaba en Catalu√Īa, en manos republicanas.

Tanque T-26 republicano en la batalla de Teruel
Tanque T-26 republicano en la batalla de Teruel

Comenzaron a morir congelados muchos hombres. Adem√°s del fr√≠o, los defensores ten√≠an que padecer la falta de suministros. El coronel d¬īHarcourt se rindi√≥. Los nacionalistas lo tildaron de traidor, pero hab√≠a resistido m√°s de lo humanamente posible.

Con la ciudad en manos del ejército republicano, se decide evacuar a todos los civiles. Ahora los atacantes se convierten en defensores. Franco no está dispuesto a perder la ciudad.

El contraataque nacionalista

Ahora Aranda y Valera llevan una maniobra para envolver la ciudad tomando las colinas que la rodean. Se entabla una lucha con las fuerzas republicanas que se parapetan en esas colinas. El 19 de enero llegan las Brigadas Internacionales para reforzar el frente.

Poco a poco las l√≠neas defensivas fueron cediendo en todo el frente al norte de Teruel. A principios de febrero, Aranda y Yag√ľe (al mando del ej√©rcito marroqu√≠) rompen la defensa republicana en varios puntos.  Las localidades de Alfambra y Perales de Alfambra son tomadas. Se hab√≠an perdido 800 kil√≥metros cuadrados de territorio y 15 000 bajas antes de que Hern√°ndez Saravia enviara refuerzos. Ahora los nacionalistas se dispon√≠an a tomar Teruel.

La reconquista de Teruel

Destruidas las defensas en torno a la ciudad, el 17 de febrero Aranda y Yag√ľe inician un movimiento envolvente. Varios d√≠as despu√©s la ciudad est√° casi aislada, y algunos regimiento penetran en sus calles.

Ante el peligro de verse completamente rodeados, Hernández Saravia ordena la retirada. No quería que su ejército quedase en una bolsa dentro de la ciudad siendo atacado por todos lados. De esta manera Franco volvió a ganarle la partida al ejército republicano.

Las bajas aproximadas de la batalla a√ļn hoy en d√≠a siguen en cuesti√≥n. Es muy probable que los nacionalistas tuvieran unas 50 000 bajas, entre muertos y heridos. La Rep√ļblica tendr√≠a un n√ļmero similar.

LA GUERRA ESPA√ĎOLA EN 1938

Este a√Īo se presenta con muchas dificultades para la Rep√ļblica. Teruel ha resultado ser un fracaso mayor de lo que se esperaba, y ha dejado v√≠a libre a Franco en Arag√≥n. En cambio los nacionalistas poseen una poderosa maquinaria militar que se va perfeccionando con el paso de los meses. El apoyo incondicional de Alemania e Italia hace que no deban preocuparse por desarrollar una industria de guerra: los suministros de aviones, tanques y artiller√≠a son constantes. Estamos ante el a√Īo decisivo, en el que los dos ej√©rcitos van a sellar su destino.

LA OFENSIVA DE ARAG√ďN

Con el ataque a Teruel, la Rep√ļblica hab√≠a terminado mostrando el camino al ej√©rcito franquista. El Caudillo decide abandonar la idea de otro ataque a Madrid por Guadalajara y se centra ahora en una ofensiva en Arag√≥n. Hay que aprovechar la debilidad del ej√©rcito enemigo en ese frente.

Mapa de la Espa√Īa en guerra civil en 1938
Mapa de Espa√Īa antes de la batalla de Teruel. La zona de color rosa corresponde al territorio conquistado por los nacionalistas; la azul, la zona republicana. Licencia

Las fuerzas que se van a lanzar al ataque en Arag√≥n est√°n bajo el mando de D√°vila. Los diferentes cuerpos de ej√©rcito son comandados por Solchaga, Moscard√≥, Aranda, Yag√ľe y Varela. Les acompa√Īar√≠an la Legi√≥n C√≥ndor, unas 200 unidades de blindados y suficiente artiller√≠a.

El 7 de marzo, una oleada de bombardeos de la artillería y aviación inauguró la ofensiva. Después atacó la infantería. Casi no hubo resistencia. Las tropas republicanas, cansadas y abatidas tras el fiasco de Teruel, no pueden contener al enemigo, que rompe el frente en varios puntos.

La ruptura del frente

El 10 de marzo, avanzando por la orilla derecha del Ebro, la 5¬™ Divisi√≥n navarra reconquista Belchite. A lo largo de todo el frente las tropas republicanas se ven obligadas a retroceder. El 16 de marzo, el ej√©rcito marroqu√≠ de Yag√ľe llega a Caspe y la rodea, mientras Aranda conquista Montalb√°n m√°s al sur.

Las Brigadas Internacionales resisten heroicamente en Caspe, pero se encuentran muy solas. Durante dos d√≠as se baten de forma casi suicida. Finalmente, las tropas de Yag√ľe toman Caspe. En solo 10 d√≠as, las fuerzas franquistas hab√≠an avanzado m√°s de 100 kil√≥metros, alcanzando los r√≠os Ebro y Guadalupe.

Joris Ivens, Ernest Hemingway y Ludwig Renn en la Guerra Civil Espa√Īola
De izquierda a derecha, el director holand√©s Joris Ivens, el escritor estadounidense Ernest Hemingway y Arnold Friedrich Vieth von Golsseneau, tambi√©n conocido como Ludwig Renn, Jefe de Estado Mayor de la XV Brigada, en una foto tomada al principio de 1937. Hemingway fue una de las figuras internacionales m√°s famosas que apoy√≥ a la Rep√ļblica.

El 22 de marzo, tras varios días de descanso, prosigue la ofensiva. Se produce un ataque en la línea del frente de unos 130 kilómetros, que va desde Zaragoza a Huesca. Los republicanos llevaban asentados en ese territorio desde agosto de 1936, y habían construido una serie de fortificaciones para su defensa. Todas cayeron en un solo día.

Solchaga y Moscard√≥ conquistan Huesca, Tardienta y Alcubierre; Yag√ľe, por su parte, cruza el Ebro y toma la poblaci√≥n de Pina. Todo el territorio aragon√©s que ahora est√°n en manos franquistas, no hace mucho que se asentaban las colectividades anarquistas del Consejo de Arag√≥n. Ahora todo aquello es un espejismo. Sus habitantes, como en otras ofensivas, huyen de las poblaciones, acompa√Īados por el ganado y todo los enseres que pueden portar. En su √©xodo hacia el este son constantemente ametrallados por los cazas nacionalistas.

La entrada en Catalu√Īa

El 25 de marzo Yag√ľe conquista Fraga. Por primera vez fuerzas nacionalistas entran en territorio catal√°n. Muy cerca se encontraba L√©rida, donde las tropas de El Campesino llevan a cabo una dolorosa pero eficaz resistencia.

Al norte del frente, Moscard√≥ ocupa Barbastro. Solchaga avanza por los valles de los Pirineos, donde los ataques de la aviaci√≥n republicana consiguen detenerlo. Este es el √ļnico y escaso triunfo republicano, porque el frente ya casi no existe. No hay una l√≠nea defensiva republicana, y las tropas franquistas avanzan como una apisonadora en un ampl√≠simo frente que abarca todo Arag√≥n.

Tropas nacionalistas en la ofensiva de Arag√≥n en la Guerra Civil de Espa√Īa
Tropas nacionalistas durante la ofensiva en Aragón

M√°s al sur, las tropas de Aranda, Garc√≠a Vali√Īo y Garc√≠a Esc√°mez cruzan la altiplanicie del Maestrazgo, dejando abierto el camino hacia el Mediterr√°neo. Entre la devastaci√≥n y la desolaci√≥n del derrumbe, hay algunas unidades republicanas que realizan actos aislados de resistencia en medio del caos. Pero son esfuerzos in√ļtiles si no se coordinan.

El 3 de abril, Lérida y Gandesa son conquistadas por el ejército franquista. Si nadie lo evita, el colapso republicano está muy cerca.

La división del territorio republicano

El Mediterr√°neo estaba al alcance de la mano. Fuerzas italianas habr√≠an llegado ya a la costa por la desembocadura del Ebro si no fuera por la eficaz resistencia de las tropas de Tague√Īa en Tortosa.

M√°s al norte, la ofensiva segu√≠a penetrando en territorio catal√°n. El 8 de abril se conquistan Balaguer, Tremp y Camarasa, tomando las plantas hidroel√©ctricas de los Pirineos, y dando la estocada mortal a la industria de Barcelona.

Franco tom√≥ una decisi√≥n (otra m√°s) que fue muy cuestionada. Como ya ocurri√≥ cuando desvi√≥ a sus fuerzas a liberar el Alc√°zar de Toledo, decide no lanzar un ataque frontal para tomar el resto de Catalu√Īa. Prefiere centrar el esfuerzo militar en alcanzar el Mediterr√°neo. Para muchos de sus oficiales, esta decisi√≥n es un error t√°ctico. Franco argumentaba que era peligroso seguir luchando junto a la frontera francesa. No quer√≠a que los alemanes llegaran a los Pirineos, ya que pod√≠an provocar una intervenci√≥n gala, y esto ocasionar un conflicto general que no ven√≠a bien a los intereses de la Espa√Īa franquista.

A Yag√ľe le supuso un duro golpe dar orden a sus tropas de detener el avance. Sab√≠a que el frente se hab√≠a derrumbado y era solo cuesti√≥n de tiempo que Barcelona fuera conquistada. Se consolaba con el hecho de que la guerra parec√≠a que estaba a punto de finalizar, y que la Rep√ļblica ya no ten√≠a m√°s capacidad de lanzar ofensivas.

Finalmente, la 4¬™ Divisi√≥n navarra de Alonso Vega ocupa Vinaroz y llega al mar. El territorio de la Rep√ļblica estaba partido en dos. Al norte estaba la Catalu√Īa republicana, muy disminuida en territorio tras la ofensiva de Arag√≥n; al sur quedaba el territorio de Valencia, junto a la Andaluc√≠a oriental; en el centro se manten√≠a la capital, Madrid. La Rep√ļblica estaba muy herida, pero no muerta.

EL NUEVO GOBIERNO DE NEGR√ćN

El hundimiento del frente de Aragón llevó a Negrín a trasladarse a París para suplicar al Gobierno francés que abriera la frontera que había cerrado meses antes. Esto era prioritario para conseguir un suministro regular de armamento y evitar la derrota.

La apertura de la frontera francesa

Le√≥n Blum, siempre sensible al destino de la Rep√ļblica, accedi√≥ a las peticiones de Negr√≠n. Gracias a esta acci√≥n, el material de guerra comenz√≥ a pasar por los Pirineos en grandes cantidades. El jefe del Gobierno galo quer√≠a intervenir en la guerra espa√Īola, pero parte de sus ministros, y la oposici√≥n de Gran Breta√Īa, segu√≠an pesando mucho.

La apertura de la frontera con Francia fue fundamental para el posterior desarrollo de la guerra. Permiti√≥ a la Rep√ļblica armase para lanzar una nueva ofensiva que ya estaba planificando. Ser√≠a la √ļltima oportunidad para frenar el avance arrollador de los ej√©rcitos de Franco.

Los bombardeos sobre Barcelona

Ya llevaban tiempo los italianos bombardeando la ciudad condal desde sus bases situadas en Mallorca. Mussolini, en uno de sus innumerables arrebatos, había ordenado a sus fuerzas aéreas que pararan los ataques sobre Barcelona. El motivo de este enfado estaba en la intención de Franco de no involucrar al ejército italiano (CTV) en ninguna batalla seria. El Duce exigía que sus tropas fueran protagonistas en la lucha.

Sin embargo, el 16 de marzo se deshizo la orden, y los aviones italianos volvieron a causar el terror y el sufrimiento en la población barcelonesa. Uno de estos ataques aconteció por la noche, como viene siendo costumbre. Bombarderos Heinkel y Savoia soltaron su carga mortífera para luego regresar en unas horas. En total fueron 17 incursiones a la ciudad que duraron más de un día, dejando miles de muertos y heridos.

Parece ser que los ataques a√©reos italianos hab√≠an sido ordenados por Mussolini, de forma independiente y sin contar con el mando nacionalista. Franco estaba furioso, y no por las v√≠ctimas, sino por las consecuencias internacionales que dichos bombardeos pudieran ocasionar. En el recuerdo sigue Guernica, y el impacto tan negativo que tuvo en la opini√≥n p√ļblica europea. El mayor temor del General√≠simo era que Francia terminara interviniendo en el conflicto espa√Īol de una manera m√°s decidida, lo que supondr√≠a un efecto nefasto sobre sus intereses.

Estos bombardeos contra las ciudades republicanas fueron una constante hasta el final de la guerra. La inmensa mayoría de las veces no tenían ninguna intención estratégica, solo castigar a la población y sembrar el terror. Y no fueron de gran ayuda para el bando nacionalista.

La caída de Prieto

El ministro de Defensa Nacional, Indalecio Prieto, ya no ocultaba su derrotismo. Lo mostraba p√ļblicamente en cuanto ten√≠a ocasi√≥n. No era el √ļnico, en la ciudad de Barcelona reinaba el mismo sentimiento.

Indalecio Prieto. Socialista moderado en la guerra civil espa√Īola
Indalecio Prieto (1883-1962)

Negr√≠n convoc√≥ un consejo de ministros bajo la presidencia de Aza√Īa. Se dio cuenta del derrotismo de algunos ministros (entre ellos Giral y Prieto) que ya eran favorables a iniciar unas negociaciones de paz que terminasen con la guerra. Negr√≠n, el m√°s pragm√°tico y l√ļcido de cuantos estaban reunidos, sab√≠a perfectamente que lo √ļnico que aceptar√≠an los nacionalistas era una rendici√≥n incondicional; de lo contrario les esperaba la aniquilaci√≥n. Por lo tanto, para el jefe del Gobierno continuar la guerra no era una opci√≥n m√°s, sino el √ļnico camino. Y en esto le apoyaban los comunistas.

Los comunistas comenzaron una campa√Īa propagand√≠stica para eliminar pol√≠ticamente a Prieto. Lo acusaban de traidor y derrotista en sus peri√≥dicos. El prestigio de Prieto se hab√≠a esfumado, y Negr√≠n era consciente que ya no pod√≠a tener a su lado a un derrotista, pues no ayudaba en la causa.

Negrín decide destituir a Prieto del Ministerio de Defensa. Pero los sentimientos de derrota son muy contagiosos. Los anarquistas protestaron ante esta destitución. Ellos también estaban convencidos de que debía acordarse la paz con Franco, puesto que la guerra la veían perdida. Solo Negrín y los comunistas seguían decididos a seguir luchando, sabiendo que las alternativas eran el exilio o la aniquilación.

El nuevo Gabinete

Con la ca√≠da de Prieto, Negr√≠n form√≥ un nuevo Gobierno abandonando la cartera de Hacienda y asumiendo personalmente la de Defensa. Puso a los socialistas Gonz√°lez Pe√Īa y Paulino G√≥mez en las carteras de Justicia y Gobernaci√≥n. Se incluy√≥ al vasco Irujo, al catal√°n Jaime Ayguad√© y al anarquista Segundo Blanco. A pesar del derrotismo en sus filas, la CNT decidi√≥ apoyar al Gobierno de Negr√≠n.

ejercito de franco guerra civil espa√Īola
Tropas del bando rebelde (entre las que se ve a moros y regulares) festejando la toma de Rubielos de Mora. julio 1938

Los comunistas quer√≠an luchar hasta las √ļltimas consecuencias. Unas instrucciones de Stalin vinieron complicar la situaci√≥n. Desde Mosc√ļ se orden√≥ que los ministros comunistas abandonaran el Gobierno. La Uni√≥n Sovi√©tica quer√≠a demostrar a Francia y Gran Breta√Īa que a los rusos no les interesaba conquistar el poder en Espa√Īa. Era una t√°ctica encaminada a buscar el apoyo de estos dos pa√≠ses. Stalin, tal y como le suced√≠a a Le√≥n Blum, ten√≠a miedo a quedarse solo contra Alemania en una guerra europea. Sin embargo, los comunistas espa√Īoles hicieron caso a medias y decidieron mantenerse en el Gobierno.

La reorganización republicana

Negr√≠n ordena a Vicente Rojo crear un nuevo ej√©rcito del Este con los restos de lo que ha quedado de Arag√≥n. A pesar de todas las dificultades, la Rep√ļblica se apresta a reorganizarse para seguir dando batalla. En Barcelona, la industria termin√≥ en manos de la planificaci√≥n del Gobierno, eliminando todas las colectividades. Los esfuerzos de guerra se estaban centralizando. Los anarquistas, cada vez m√°s d√≥ciles, aceptaron las nuevas normas y se comprometieron a aumentar la producci√≥n de la industria para un mayor esfuerzo militar.

La partici√≥n del territorio republicano fue un palo muy duro. Catalu√Īa qued√≥ aislada y las comunicaciones con Valencia pasaban por muchas dificultades. Los dirigentes deb√≠an sobrevolar territorio enemigo para trasladarse de un territorio a otro. Pese a todos los problemas y la grave crisis que estaba atravesando la Rep√ļblica, se imprimi√≥ un √ļltimo esfuerzo. Desde luego, las decisiones de Franco de no ir en l√≠nea recta hab√≠an dado un respiro a la Rep√ļblica.

LA CAMPA√ĎA DEL MAESTRAZGO

El curso del r√≠o Ebro era una defensa natural que les estaba viniendo muy bien a los republicanos, por eso se aprestaron r√°pidamente a fortificarla. Los nacionalistas, una vez que han llegado al mar Mediterr√°neo, contin√ļan su ofensiva hacia el sur por la costa.

Imagen del bombardeo sobre Valencia en la Guerra Civil espa√Īola
Imagen de un bombardeo de la aviación legionaria italiana sobre la ciudad de Valencia

Varela lanza a sus tropas hacia el sur, a través del Maestrazgo, desde Teruel. El primer ataque abrió una brecha en las defensas enemigas. Sin embargo, los republicanos se refuerzan con cazas y artillería antiaérea provenientes de una remesa que ha cruzado la frontera francesa. Gracias a esto frenan la ofensiva de Varela. El 27 de abril el frente se estanca.

Los generales Aranda y Vali√Īo lanzan sendas ofensivas al este de las posiciones de las fuerzas de Varela, pero su avance es lento. Los oficiales nacionalistas no esconden su malestar, sobre todo porque semanas atr√°s estaban convencidos del derrumbe republicano. La decisi√≥n de Franco de no atacar directamente Catalu√Īa cuando estaba herida de muerte, hab√≠a levantado ampollas en el seno del ej√©rcito. Muchos sent√≠an que la guerra se pod√≠a eternizar.

Los 13 puntos de Negrín

Mientras que las críticas arrecian contra Franco, amenazando la unidad que siempre había caracterizado al bando nacionalista, Negrín expone sus trece puntos para la paz. Era un declaración cuidadosamente elaborada más para el exterior que para Franco. La declaración era un programa más moderado del que tenía el Frente Popular y constaba de las siguientes intenciones:

  1. Independencia de Espa√Īa.
  2. Retirada de todas las fuerzas extranjeras que est√° participando en la guerra.
  3. Sufragio universal como sistema de elección para el futuro país.
  4. Renuncia a toda represalia.
  5. Respeto a la propiedad privada.
  6. Respeto a las identidades nacionales en las regiones que las tienen.
  7. Continuar con la reforma agraria.
  8. Respetar el derecho de los trabajadores.
  9. La despolitización del ejército.
  10. Una política de desarrollo cultural.
  11. La renuncia a la guerra.
  12. Colaborar con la Sociedad de Naciones.
  13. Amnistía para los presos.

Estos puntos fueron redactados casi con la total unanimidad de las fuerzas de izquierdas, exceptuando una parte del anarquismo (sobre todo la FAI). Era evidente que Franco no iba a aceptar este programa, puesto que la √ļnica condici√≥n que contemplaba era la victoria sin condiciones.

Negrín, partidario siempre de continuar la guerra (más por la postura de Franco que por propio convencimiento) comenzó a pensar cada vez más en la posibilidad del estallido de una guerra europea. La situación en el continente se estaba agravando debido a la actitud expansionista de Hitler, que la patética política de apaciguamiento inglesa no estaba siendo capaz de parar.

Divergencias en el bando nacionalista

Un discurso del general Yag√ľe en un acto falangista el 19 de abril, escenific√≥ con m√°s dureza las divergencias de los nacionalistas. Yag√ļe argumentaba que deb√≠an revisarse los expedientes y perdonar a todos aquellos republicanos que hab√≠an sido condenados solo por el hecho de haber ca√≠do en las garras de una ideolog√≠a equivocada.

Soldado nacionalista de Franco en la Guerra Civil
Un soldado nacionalista, probablemente un voluntario italiano del Corpo Truppe Volontarie (CTV), est√° parado detr√°s de un ca√Ī√≥n destruido. Licencia

En su discurso pidi√≥ el inicio de una reconciliaci√≥n nacional que comenzara a curar las heridas de la guerra. Yag√ľe, como falangista, buscaba atraer de nuevo a la clase obrera tan castigada por los nacionalistas, en sinton√≠a con la pol√≠tica que llevaron a cabo falangistas tan reconocidos como Jos√© Antonio o Hedilla.

Las consecuencias de decir en p√ļblico su opini√≥n fueron inmediatas: Franco lo apart√≥ temporalmente del mando del ej√©rcito marroqu√≠. El Caudillo no hab√≠a sufrido dos a√Īos de guerra ni hab√≠a llegado hasta aqu√≠ para volver a la casilla de salida. En un discurso pronunciado el 6 de junio, Franco asever√≥: ‚Äúcuantos deseen la mediaci√≥n consciente o inconscientemente sirven a los rojos‚ÄĚ, afirmando que ‚Äúuna paz ahora supondr√≠a volver a una nueva guerra m√°s adelante‚ÄĚ.

A√ļn as√≠, el General√≠simo era muy consciente del rechazo que hab√≠an provocado sus decisiones militares. Para muchos eran incomprensibles, solo tendentes a alargar el conflicto. Pero ten√≠a claro que el objetivo no era ganar la guerra, sino exterminar al enemigo.

El avance por el Mediterr√°neo

La ofensiva en el Maestrazgo y el Mediterr√°neo avanzaba con mucha lentitud. El ej√©rcito republicano hab√≠a logrado articular una defensa que, al mando del general Leopoldo Men√©ndez, estaba siendo efectiva. La apertura de la frontera francesa proporcion√≥ un reforzamiento del material b√©lico. La Rep√ļblica recibi√≥ una nueva remesa de cazas ‚ÄúMoscas‚ÄĚ rusos y Grumman norteamericanos.

El 14 de junio, Aranda toma Castellón de la Plana con muchas dificultades, capturando el importante puerto de Castellón. Valencia se encontraba a 80 kilómetros. Estaba cerca y a la vez lejos: la resistencia republicana estaba consiguiendo que los nacionalistas fueran pesimistas sobre las posibilidades de tomar la ciudad. No les faltaba razones: el avance nacionalista se paró a unos kilómetros de Sagunto.

El 5 de julio se organizó un operativo para abrirse paso hasta Valencia. El ejército franquista concentró artillería y aviones para abrir brecha. Los primeros días del ataque consiguieron arrebatar terreno al enemigo. Se conquistan Mora de Rubielos y Sarrión, y la defensa republicana comienza a ofrecer síntomas de derrumbamiento.

La ofensiva se detiene a las puertas de Valencia

En el momento m√°s cr√≠tico, las divisiones navarras e italiana llegan a la localidad de Viver, en la sierra de Espad√°n. Es una zona bien fortificada por los republicanos. Su conquista es clave, pues supone el √ļltimo obst√°culo a salvar antes de alcanzar Valencia.

Los coroneles Romero y G√ľenes, parapetados en las fortificaciones, resisten con gran destreza los ataques. Los continuos asaltos de la infanter√≠a nacionalista eran rechazados por una cortina de fuego de ametralladoras. Los bombardeos artilleros y a√©reos no causaban el derrumbe de las defensas. Los d√≠as de julio fueron aciagos para las tropas de Franco. Las bajas son cuantiosas, y el ataque se termin√≥ suspendiendo. Por ahora, Valencia se hab√≠a salvado.

LA BATALLA DEL EBRO

Tanque en batalla del Ebro en la guerra civil espa√Īola 1938
La batalla del Ebro fue la m√°s larga y sangrienta de toda la guerra civil espa√Īola. Durante m√°s de 100 ...
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Negr√≠n estaba convencido de que Valencia caer√≠a m√°s tarde o m√°s temprano si la Rep√ļblica solo se dedicaba a resistir las ofensivas del enemigo. Se hac√≠a necesario pasar a la acci√≥n y realizar un ataque diversivo para descongestionar el frente de Valencia.

Vicente Rojo elabora el plan

Vicente Rojo, jefe del estado mayor republicano, propuso un ataque desde territorio catal√°n para abrirse paso por el norte de la avanzadilla nacionalista en el Mediterr√°neo. Eso supon√≠a cruzar el r√≠o Ebro por la retaguardia del enemigo, que ahora miraban hacia Valencia. El objetivo era bloquear las comunicaciones nacionalistas entre Catalu√Īa y Levante y, con suerte, volver a unir el territorio republicano.

Vicente Rojo Lluch
General republicano Vicente Rojo Lluch (1894-1966)

Se organiz√≥ a marchas forzada el denominado Ej√©rcito del Ebro bajo el mando de Modesto. Lo integraban el 5¬™ Cuerpo de ej√©rcito a las √≥rdenes de L√≠ster, el 12¬™ Cuerpo mandado por Etelvino Vega y el 15¬™ Cuerpo liderado por Tag√ľe√Īa. El 18¬™ Cuerpo de Jos√© del Barrio se quedar√≠a en la reserva. Era una fuerza de unos 80 000 soldados apoyados por casi un centenar de ca√Īones de artiller√≠a y una fuerza a√©rea compuesta por los nuevos cazas rusos ‚ÄúSuperchatos‚ÄĚ y ‚ÄúSupermoscas‚ÄĚ.

El cruce del río

La noche del 24 al 25 de julio, comienzan a cruzar el r√≠o Ebro. Las tropas de Tag√ľe√Īa pasan entre Mequinenza y Fay√≥n y las de L√≠ster entre Fay√≥n y Cherta,  que comprend√≠a Flix, Mora, Miravet y Amposta. En el centro de todo el arco que se pretend√≠a atacar estaba Gandesa.

Tropas republicanas cruzando el Ebro. Guerra Civil Espa√Īola
Tropas republicanas cruzando el río Ebro. 1938

Las avanzadillas cruzaron nadando, seguidas del grueso de las tropas que esperaban su turno para montar en las barcazas. Los ingenieros construyeron r√°pidamente puentes sobre el Ebro para pasar ca√Īones y blindados.

Al otro lado del r√≠o estaba el ej√©rcito marroqu√≠ al mando de Yag√ľe (que hab√≠a sido restituido en el mando tras las divergencias con Franco). Las primeras defensas franquistas fueron arrolladas. Los republicanos consiguen conquistar una cabeza de puente y contin√ļan tierra adentro. Tag√ľe√Īa se hab√≠a adentrado unos 5 kil√≥metros; L√≠ster, 40 kil√≥metros, y sus soldados llegan a Gandesa, dispuestos a tomar la poblaci√≥n.

El ataque a Gandesa

Toda la cordillera que rodea la localidad de Gandesa fue tomada por las tropas de Líster. Las fuerzas nacionalistas en retirada se agolpan en el pueblo y se organizan para resistir. Franco ordena a los ejércitos de Barrón, Galera, Serrano, Rada, Vega y Castejón que acudan a reforzar el descalabro que se está produciendo.

Mapa de la batalla del Ebro en 1938
Mapa de la batalla del Ebro (1938) Licencia

En la retaguardia republicana, la aviaci√≥n nacionalista bombardea los pontones montados por los ingenieros republicanos. En los √ļltimos d√≠as de julio y primeros de agosto, L√≠ster lanza sucesivos ataques contra Gandesa. Hacia el 2 de agosto se evidencia que los republicanos no pueden seguir avanzando. L√≠ster tampoco es capaz de tomar Gandesa, donde los nacionalistas siguen resistiendo.

El frente se estanca, abarcando un arco de territorio que va desde Fay√≥n a Cherta. Gandesa y Villalba de los Arcos siguen en manos nacionalistas. Los republicanos comienzan a cavar trincheras. El fracaso a la hora de tomar Gandesa es debido a que la infanter√≠a tiene que hacer el recorrido a pie, a falta de veh√≠culos de transporte en los primeros momentos. Esto le dio tiempo a las tropas de Pe√Īarredonda para hacerse fuertes en Gandesa. A partir de este momento dio comienzo una guerra de desgaste impulsada por la obstinaci√≥n de Franco.

Los sucesivos contraataques nacionalistas

Franco recogió el guante y planteó un ataque frontal para volver a recuperar el territorio perdido, pese a las sugerencias de sus oficiales de llevar a cabo una maniobra envolvente. Concentró sus fuerzas en el frente del Ebro, incluyendo la artillería y la aviación.

El primer contraataque nacionalistas se produce el 6 de agosto. Delgado Serrano reconquist√≥ la bolsa del norte, entre Mequinenza y Fay√≥n. El 11 de agosto las fuerzas de Alonso Vega atacan la sierra de P√†ndols; Yag√ľe atac√≥ la ladera del monte Gaeta. Estas ofensivas consiguieron aliviar el cerco a Gandesa. Los republicanos perdieron la localidad de Corbera pero segu√≠an resistiendo las embestidas del enemigo.

Por primera vez en toda la guerra, la ofensiva republicana hab√≠a provocado un agudo pesimismo en los nacionalistas. La palabra derrota se difundi√≥ por muchos oficiales y pol√≠ticos franquistas. Los falangistas hablaban abiertamente de los desaciertos del Caudillo a la hora de tomar decisiones. En el horizonte europeo se abri√≥ la crisis de Checoslovaquia, que intranquilizaba a√ļn m√°s al mando nacionalista. Si estallase una guerra en Europa, la Rep√ļblica se convertir√≠a autom√°ticamente en aliada de Francia, por lo que una invasi√≥n gala en Espa√Īa era una posibilidad muy real.

La conferencia de M√ļnich

En M√ļnich los ingleses vendieron vergonzosamente Checoslovaquia, terminando con la oportunidad que ten√≠a la Rep√ļblica de una intervenci√≥n francesa. Hitler obtuvo v√≠a libre para invadir Checoslovaquia, creyendo Chamberlain (primer ministro ingl√©s) que de esta forma se aliviar√≠an los deseos expansionistas germanos.

Pacto de M√ļnich (1938)
Pacto de M√ļnich (septiembre de 1938). De izquierda a derecha: Benito Mussolini, Adolf Hitler, Paul Otto Schmidt (int√©rprete de Hitler) y Neville Chamberlain

El frente del Ebro se hab√≠a estabilizado y las tropas republicanas aguantaban una y otra vez las embestidas del enemigo. Las noticias provenientes de M√ļnich fueron un jarro de agua fr√≠a. Negr√≠n, que sab√≠a de buena mano la agresividad de los reg√≠menes totalitarios, se alarm√≥ ante la debilidad que mostraron las democracias europeas

La retirada de las Brigadas Internacionales

Las continuas concesiones de Francia y Gran Breta√Īa a la Alemania hitleriana fueron modulando la postura de Stalin. Mosc√ļ estaba desilusionada, y su intenci√≥n de lograr una alianza con galos y brit√°nicos se estaba esfumando. Desde el momento de M√ļnich, Stalin comenz√≥ a cambiar su postura diplom√°tica y busc√≥ la alianza con Hitler para no verse arrastrado a una guerra. Este cambio de actitud tuvo consecuencias en la guerra civil espa√Īola. Los rusos comenzaron a insinuar a las autoridades republicanas que les gustar√≠a retirarse de Espa√Īa. Como primera medida, se acord√≥ la retirada de Espa√Īa de las Brigadas Internacionales.

Brigadas Internacionales Guerra Civil Espa√Īola
Miembros de la 15 Brigada Internacional, posiblemente un batallón inglés, que fueron despedidos durante la batalla del Ebro

El Gobierno republicano acept√≥ la medida. Las Brigadas Internacionales no supon√≠an una p√©rdida especialmente dolorosa. Los voluntarios se hab√≠an batido en Espa√Īa con valor y pundonor, destinados siempre a ser las fuerzas de choque. Pero la mayor√≠a de sus miembros m√°s veteranos hab√≠an muerto. Como resultado, en casi todas las brigadas los espa√Īoles eran ya mayor√≠a.

Negrín, ante la Sociedad de Naciones en Ginebra, anunció al mundo la retirada de las Brigadas Internacionales. Pidió además a este mismo organismo que supervisara la salida. Mientras que en el Ebro la sangrienta batalla continuaba, los brigadistas comenzaron a retirarse del frente el día 22 de septiembre. Fueron despedidos en un desfile celebrado en Barcelona donde La Pasionaria emitió un discurso de agradecimiento. Se marcharon más de 5000 voluntarios de 29 nacionalidades distintas.

La batalla de Cavalls

Agosto, septiembre y octubre de 1938 se habían caracterizado por las innumerables contraofensivas del mando nacionalista, que se chocaban una y otra vez, con una rutina sangrienta, en las defensas republicanas. Pero Vicente Rojo era muy consciente que su ejército no podría aguantar mucho más.

Franco ordenó un ataque (otro más) al norte de la sierra de Cavalls, donde las defensas republicanas eran más débiles. Durante horas los nacionalistas bombardearon la zona con intenso fuego de artillería. Por el aire, los aviones soltaban sus bombas en las trincheras republicanas.

Cuando el fuego paró, avanzó inmediatamente la infantería franquista sin dar tiempo a los republicanos (que estaban escondidos al abrigo de las bombas) a volver a sus posiciones defensivas. Las trincheras fueron tomadas por los soldados de la 1ª División navarra. Durante todo el día la batalla fue extremadamente sangrienta, como ya es costumbre en este conflicto. Los nacionalistas consiguen apoderarse por fin de las fortificaciones de la sierra de Cavalls. Esto supuso un varapalo enorme al sistema defensivo montado por Vicente Rojo.

El 2 de noviembre ocurre lo mismo en la sierra de P√†ndols. Los nacionalistas la conquistan y llegan hasta el r√≠o Ebro, expulsando al otro lado de la orilla a los republicanos en su flanco derecho. Despu√©s se llev√≥ a cabo una ofensiva general  que los llev√≥ casi al Ebro en el resto del frente. El 14 de noviembre cay√≥ Fatarella; el 18 Ribarroja, √ļltima cabeza de puente de los republicanos.

mapa guerra civil espa√Īola 1938
Situaci√≥n de las dos Espa√Īas tras la batalla del Ebro. Licencia

Abatidos, aunque organizados y en formaci√≥n, los √ļltimos republicanos cruzan el r√≠o por los puentes que los ingenieros hab√≠an estado arreglando de manera muy profesional durante toda la batalla. Atr√°s dejan m√°s de 10 000 muertos. Los nacionalistas tampoco salieron bien parados: sus fallecidos rondan los 7000. En total, entre muertos y heridos en los dos bandos, la cifra es probable que alcanzara los 60 000, en una de las batallas m√°s sangrientas y largas de la Guerra Civil.

LA OFENSIVA SOBRE CATALU√ĎA

El triunfo sangriento en el Ebro, y el giro internacional que hab√≠a provocado la conferencia de M√ļnich, hab√≠an eliminado de un plumazo el pesimismo y el derrotismo en las filas nacionalistas. Solo Franco segu√≠a en su misma postura, con esa frialdad que siempre le ha caracterizado.

La Rep√ļblica qued√≥ muy tocada. Hab√≠a conseguido trasladar al otro margen del r√≠o casi todo el ej√©rcito del Ebro, salvando los muebles. Pero el pesimismo se agudiz√≥. El ej√©rcito franquista estaba a la espera de una remesa importante de material militar desde Alemania. Teniendo la garant√≠a de que se entregar√≠a, Franco decide no dilatar m√°s el ataque a Catalu√Īa y da la orden de avance a sus ej√©rcitos.

Imagen de dos ni√Īas refugi√°ndose en un bombardeo en Madrid
Dos ni√Īas refugi√°ndose de un bombardeo en Madrid

Las mejores divisiones nacionalistas fueron concentradas en una l√≠nea de frente que abarcaba desde los Pirineos hasta la desembocadura del Ebro en el mar Mediterr√°neo. Esta impresionante fuerza estaba bajo el mando supremo de D√°vila. La integraban el cuerpo de ej√©rcito de Urgel, al mando de Mu√Īoz Grandes, el cuerpo de ej√©rcito del Maestrazgo, dirigido por Garc√≠a Vali√Īo, el cuerpo de ej√©rcito de Arag√≥n, capitaneado por Moscard√≥, el cuerpo de ej√©rcito de Navarra, a las √≥rdenes de Solchaga y el cuerpo de ej√©rcito marroqu√≠ de Yag√ľe; apoyados por las divisiones italianas del general Gambara. En total, unos 300 000 soldados, 600 piezas de artiller√≠a y 500 aviones.

El inicio de la campa√Īa

El ej√©rcito republicano que defend√≠a Catalu√Īa sumaban tambi√©n unos 300 000 efectivos, agrupados en dos cuerpos de ej√©rcitos, el del Ebro, al mando de Modesto, y el del Este, dirigido por Perea. Ten√≠an casi 400 piezas de artiller√≠a y 200 tanques. La aviaci√≥n era muy escasa, con 80 aviones en condiciones de volar. Al mando de todo el ej√©rcito republicano de Catalu√Īa estaba el general Hern√°ndez Saravia.

El ataque de Franco pill√≥ por sorpresa a estado mayor republicano, incluido Vicente Rojo. Estaban convencidos que para preparar la invasi√≥n de Catalu√Īa, una operaci√≥n de gran envergadura, los nacionalistas necesitar√≠an meses. Rojo y los dem√°s oficiales no contaban con la ayuda de material alem√°n a Franco, lo que precipit√≥ el ataque.

El 23 de diciembre, navarros e italianos atacaron el Segre, en Mequinenza, comenzando la campa√Īa de Catalu√Īa. Los soldados cruzaron el r√≠o y tomaron las posiciones republicanas. Sin apenas resistencia, el frente qued√≥ roto. Hasta que los republicanos se dieron cuenta de la importancia del ataque, se perdi√≥ un tiempo valioso. Fue enviado el 5¬™ Cuerpo de ej√©rcito de L√≠ster para tapar la brecha. Las tropas de L√≠ster aguantaron varios d√≠as, hasta que sucumbieron ante el asalto de los blindados nacionalistas.

M√°s al norte, Garc√≠a Vali√Īo y Mu√Īoz Grandes conquistan Artesa de Segre. El 4 de enero cae la poblaci√≥n de Borjas Blancas. La l√≠nea defensiva republicana se va difuminando. Las tropas italianas segu√≠an luchando en Espa√Īa sin que franceses y brit√°nicos hicieran nada. Tras los sucesos de M√ļnich, Chamberlain estaba a√ļn menos dispuesto a molestar a los dictadores, permitiendo que la intervenci√≥n alemana e italiana (que ha estado presente toda la guerra) se hiciera ahora sin ning√ļn tipo de disimulo. Era la pol√≠tica de apaciguamiento en su m√°xima crudeza.

El derrumbamiento del frente

Roto el frente, la batalla de Catalu√Īa se convierte en una desbandada. Ya no existe coordinaci√≥n entre los ej√©rcitos que deben defender Catalu√Īa, ni moral de resistencia. El verdadero enemigo de los republicanos no eran los nacionalistas, sino su propio pesimismo.

Ante el desastre, Rojo solicita a Valencia que manden refuerzos por mar. La petici√≥n llega demasiado tarde. Las fuerzas nacionalistas avanzan a un ritmo imparable. El 14 de enero, partiendo desde Gandesa (la poblaci√≥n que la Rep√ļblica no pudo tomar en la batalla del Ebro), los marroqu√≠es de Yag√ľe lanzan un espectacular ataque que los conduce a conquistar Tarragona.

√öltimo parte de la guerra civil espa√Īola redactado por Franco
Mapa de las diversas operaciones durante la ofensiva de Catalu√Īa. Licencia

Francia abre de nuevo las fronteras para que llegue masivamente material de guerra ruso a Catalu√Īa, pero todas las medidas que se toman llegan demasiado tarde. Mientras, en Barcelona, se volv√≠a a repetir la imagen de los miles de refugiados agolp√°ndose en sus calles huyendo del ej√©rcito enemigo.

El Gobierno trata de evacuar a los ni√Īos, pero el caos es enorme. Los barcos que se acercan al puerto de Barcelona para embarcar a los refugiados son atacados por la aviaci√≥n nacionalista. Ya nadie piensa en luchar, sino en huir. Todo esto ocurr√≠a mientras el ej√©rcito franquista se aproximaba a la ciudad condal.

La conquista de Barcelona

Las tropas de Gambara al norte, Solchaga por el centro y Yag√ľe por la costa, avanzan sin apenas encontrar resistencia. Garc√≠a Vali√Īo conquista Manresa y se apresura a cortar las comunicaciones entre Barcelona y la frontera francesa. El Gobierno catal√°n, el presidente de  la Rep√ļblica y los dirigentes m√°s importantes de los partidos y sindicatos se trasladan a Girona. Barcelona la dan por perdida.

Visto desde la perspectiva que nos proporciona el tiempo, Barcelona estaba en condiciones de ser defendida. El material ruso hab√≠a estado entrando por la frontera, y con una organizaci√≥n se podr√≠a haber reagrupado el ej√©rcito para establecer una l√≠nea de defensa que contuviese el avance nacionalista. Sin embargo, no exist√≠a voluntad. Esa fue la verdadera raz√≥n de la derrota.

El 25 de enero de 1939, Yag√ľe cruza el Llobregat. Al d√≠a siguiente rodea, junto a las fuerzas de Solchaga y Gambara, la ciudad de Barcelona. El 27 de enero ordena a sus tropas entrar en la ciudad. Las calles estaban vac√≠as. Los que pudieron se hab√≠an marchado, lo que han quedado se esconden rezando por su destino.

Muchos ciudadanos, al ver los primeros tanques nacionalistas recorrer las calles, salieron a celebrarlo. Eran los falangista y civiles que había logrado sobrevivir, o pasar desapercibidos por los republicanos, durante toda la guerra.

Como viene siendo costumbre, dio comienzo la represi√≥n. Se instauraron los consejos de guerra, se eliminaron las colectivizaciones y todos los libros contrarios al nuevo r√©gimen; tambi√©n se oblig√≥ a la poblaci√≥n catalana a saludar con el brazo en alto y a hablar en castellano. Por supuesto, qued√≥ derogada la autonom√≠a de Catalu√Īa. Las nuevas costumbres y normas se ir√°n imponiendo, y durar√°n muchos a√Īos.

Los refugiados de guerra

Mientras las tropas nacionalistas desfilan por Barcelona, los que huyen se apresuran a cruzar la frontera antes que los ej√©rcitos de Franco terminen de tomar toda Catalu√Īa. Junto a los refugiados, marcha tambi√©n el Gobierno. El caos es indescriptible. Aza√Īa y los dem√°s dirigentes no tienen contacto con el ej√©rcito; nadie sabe d√≥nde est√° el jefe de las fuerzas a√©reas republicanas, Hidalgo de Cisneros, que deber√≠a estar ordenando a sus pilotos cubrir la retirada.

El √©xodo catal√°n estaba resultando ser el m√°s grande de toda la guerra, mucho mayor que el de Bilbao o M√°laga. El p√°nico, las carreteras atestadas de veh√≠culos, los atascos, la confusi√≥n, los gritos y las prisas, iban saltando de poblaci√≥n en poblaci√≥n rumbo a la frontera. Ni√Īos con juguetes rotos, apretados a las manos de sus padres, marchaban desconcertados, con la incomprensi√≥n l√≥gica de su edad.

En el trayecto quedaban rezagados los débiles y hambrientos, los que ya no podían continuar más. Y mientras, desde el cielo, llovían las balas de los aviones de la Legión Cóndor, que constantemente hacían incursiones contra la masa de refugiados, ametrallándolos.

Republicanos en la Guerra Civil Espa√Īola
Un grupo de soldados republicanos habla con periodistas durante la Guerra Civil Espa√Īola. De espaldas a la c√°mara se observa la figura de Ernest Hemingway.

El Gobierno franc√©s no estaba muy dispuesto a coger a esa masa de refugiados que llamaban a su puerta. Propuso a Franco crear una zona neutral en la frontera, pero en territorio espa√Īol, donde mantenerlos. El caudillo se neg√≥. As√≠ que no tuvo m√°s remedio que abrir las fronteras para no dejarlos en manos nacionalistas.

Miles de refugiados cruzaron la frontera junto a los restos del ej√©rcito republicano de Catalu√Īa. Francia los dej√≥ pasar a condici√≥n de que entregaran las armas. As√≠ daba comienzo un angustioso y doloroso exilio que para la mayor√≠a durar√≠a siempre. 

Después sufrirían las penalidades de los campos de concentración franceses y la Segunda Guerra Mundial; algunos lucharon con la resistencia francesa durante la ocupación alemana (y republicanos al mando del general de Gaulle liberarían París); otros sufrirían los horrores de los campos de concentración nazis. Pero esto ya es tinta para otra historia…

La ca√≠da de Catalu√Īa

Tras Barcelona, el 5 de febrero se toma Girona. Companys, Aza√Īa y Mart√≠nez Barrios cruzaron la frontera. Aza√Īa, que como presidente de la Rep√ļblica personificaba la instituci√≥n m√°s importante de Espa√Īa, pas√≥ a Francia como un refugiado m√°s. No volver√≠a a pisar suelo espa√Īol nunca m√°s.

Las tropas de Garc√≠a Vali√Īo entraron en Vich y los restantes ej√©rcitos nacionalistas se apresuraban a alcanzar la frontera francesa. El 8 de febrero, tropas navarras toman Figueras, y casi alcanzan la retaguardia del ej√©rcito republicano en retirada.

Solchaga y Moscard√≥ llegan a la frontera con Francia el 9 de febrero; un d√≠a despu√©s ya la controlan en su totalidad, impidiendo que m√°s refugiados abandonen Espa√Īa. En aquel justo momento, Modesto estaba cruzando la frontera junto a sus hombres. Catalu√Īa estaba en manos de Franco.

LA GUERRA EN 1939

Los dos primeros meses del a√Īo 1939 hab√≠an sido protagonistas del derrumbe de la Rep√ļblica. La extensi√≥n de territorio que ya controlaba Franco era considerable. Con la ca√≠da de Catalu√Īa, los pa√≠ses europeos se convencieron de que la guerra estaba finalizada. Y fiel reflejo de esto es la postura de acercamiento al r√©gimen de Franco que inicia Francia.

Negr√≠n, que hab√≠a cruzado la frontera junto a Aza√Īa, se traslada por avi√≥n hasta Valencia. Al llegar, las autoridades pol√≠ticas y militares estaban desmoralizadas. No obstante, a√ļn exist√≠a capacidad de luchar. Segu√≠a intacto el poderoso ej√©rcito del Centro, al mando del general Miaja, compuesto por cuatro cuerpos de ej√©rcito bajo las √≥rdenes de los generales Moriones, Escobar, Men√©ndez y el coronel Casado. Sumaban una fuerza de medio mill√≥n de hombres.

Comienzan a aflorar actitudes peligrosas. Los deseos de rendición de algunos oficiales derivaron en conspiraciones y traición. Los anarquistas eran los más partidarios de entablar negociaciones de paz con Franco. El coronel Casado era uno de los oficiales de alta graduación que más defendía esta vía para acabar con la guerra.

Miaja tambi√©n estaba convencido de la inutilidad de proseguir la guerra. Para √©l, seguir luchando ser√≠a prolongar la agon√≠a un a√Īo m√°s. De esta forma, la quinta columna de Madrid comenz√≥ a tantear a Casado. Los esp√≠as de Franco aprovecharon esta situaci√≥n de pesimismo generalizado en el bando republicano para provocar una crisis en su seno.

LAS NEGOCIACIONES DE PAZ CON FRANCO

El coronel Casado entabló negociaciones con Burgos a través del coronel Ungría, jefe del servicio de información secreta de Franco. Quería un acuerdo de mínimos en el que se respetase la vida de los oficiales que depusieran las armas.

Los comunistas espa√Īoles no pudieron frenar el pesimismo que se apoderaba de todo Madrid. Ayudaba el hecho de que los jefes militares de la capital llevaban mucho tiempo sin contacto con el Gobierno. Estaban cansados de a√Īos de lucha. Solo el Partido Comunista era partidario de una resistencia hasta las √ļltimas consecuencias.

Mapa de las dos Espa√Īa en marzo de 1939, tras la conquista de Catalu√Īa por el bando franquista
Mapa de las dos Espa√Īa en marzo de 1939, tras la conquista de Catalu√Īa por el bando franquista. Licencia

El jefe del Gobierno se trasladó a Madrid para sondear el estado de ánimo de los allí congregados. Tuvo una reunión con el coronel Casado, quien le transmitió sus deseos de que la guerra se acabase. Sus continuas quejas sobre falta de hombres, tanques, artillería y aviones eran respondidas por Negrín con la promesa de la llegada de más material ruso. Casado le volvió a insistir en la necesidad de negociar la paz.

Los comunistas, ante las quejas y peticiones de rendición que cada vez afloran más entre los oficiales anarquistas, deciden prepararse en el caso de que se produzca una conspiración.

Negr√≠n ten√≠a un doble juego. Por un lado apoyaba p√ļblicamente la resistencia a ultranza (siendo conocedor de que Franco solo pondr√≠a sus propias condiciones de paz), pero de forma silenciosa preparaba la huida. Sab√≠a que la determinaci√≥n de seguir luchando era una decisi√≥n que ya no le correspond√≠a a √©l. La lealtad del ej√©rcito del Centro no era segura.

La conspiración de Casado

Casado segu√≠a reuni√©ndose con esp√≠as de Franco. Les prometi√≥ que a cambio de perdonar la vida de los oficiales republicanos que ‚Äúno hubieran cometido cr√≠menes‚ÄĚ, √©l mismo rendir√≠a el ej√©rcito del Centro. Y pidi√≥ a Franco, a trav√©s de sus agentes, que pospusiera cualquier ofensiva sobre Madrid hasta que se ejecutara el plan.

Fotografía del coronel Casado durante la guerra civil
Segismundo Casado López (1893-1968)

Franco no estaba dispuesto a que le pusieran condiciones de paz. Las propuestas de mediaci√≥n de franceses y alemanes fueron rechazadas por su cuartel general. Para el Caudillo, la Espa√Īa nacionalistas es la vencedora, por eso le corresponde imponer los t√©rminos. Y estos no ser√≠an para nada suaves.

Gran Breta√Īa y Francia reconocen al Gobierno de Franco

Francia entr√≥ en conversaciones con la Espa√Īa nacionalista. Los dos gobiernos estaban dispuestos a colaborar, y se acept√≥ el env√≠o de un embajador franc√©s a Burgos. Gracias a esta buena sinton√≠a, el 27 de febrero Francia y Gran Breta√Īa reconocieron oficialmente a Franco.

Neville Chamberlain, Primer Ministro inglés
Neville Chamberlain era el primer ministro ingl√©s en los a√Īos en los que Espa√Īa se sumergi√≥ en la cruenta guerra civil. El mandatario brit√°nico fue el impulsor del Comit√© de No Intervenci√≥n que, en la pr√°ctica, beneficiaba a Franco. El constante temor a una guerra contra Hitler le llev√≥ a desarrollar una pol√≠tica de apaciguamiento con Alemania que al final no dar√≠a resultado. Cuando estall√≥ la Segunda Guerra Mundial, Chamberlain fue sustituido por Winston Churchill, quien conducir√≠a a su pa√≠s hasta la victoria

Exceptuando a la Uni√≥n Sovi√©tica y Estados Unidos, los restantes pa√≠ses europeos se preparaban para seguir los pasos de franceses e ingleses. Alemania, Italia y la Portugal de Salazar, ya hab√≠an reconocido a Franco tiempo atr√°s. Con este panorama internacional tan poco favorable, a la Rep√ļblica se le agotaba el tiempo. Aza√Īa, tras conocer la noticia, dimiti√≥ de su cargo de presidente de la Rep√ļblica. Mart√≠nez Barrios se hizo cargo del puesto.

Casado, desde Madrid, transmitió al cuartel general de Burgos la intención de rendirse, y apelaba a un acuerdo para que los oficiales republicanos se pudieran entregar con plenas garantías. Franco contestó que solo aceptaría la rendición incondicional.

EL GOLPE DE ESTADO DEL CORONEL CASADO

Casado se entrevistó con algunos oficiales, entre los que se incluían Miaja, y declaró estar dispuesto a rebelarse contra el Gobierno para acordar la paz y terminar con la lucha civil. En Madrid continuaba recibiendo apoyos de todos los oficiales y líderes que no eran comunistas.

La tensión iba en aumento. Las conspiraciones ya no podían ocultarse y Negrín decide invitar a Casado a reunirse con él. Casado rechaza la invitación alegando razones de salud (temía ser detenido). El jefe del Gobierno envía su avión personal hasta Madrid para trasladarlo a Valencia.

Gobierno republicano en la guerra civil espa√Īola
En la imagen, Aza√Īa y Negr√≠n visitan un frente republicano en las afueras de Barcelona acompa√Īados por dos de las principales autoridades militares de la Rep√ļblica: Vicente Rojo Lluch y Jos√© Miaja, en noviembre de 1937.

El 5 de marzo se precipitaron los acontecimientos. Casado ordena regresar el avión a Valencia. Negrín volvió a telefonear instando al coronel a obedecer las órdenes y reunirse con él.

Mientras esto ocurr√≠a, en Cartagena se produjo un levantamiento de falangistas quintacolumnistas que tuvo que ser aplacado por la 11¬™ Divisi√≥n enviada por el Gobierno. Pero no se pudo evitar que el almirante Buiza sublevara a la marina republicana y pusiera rumbo a Francia para entregarse. La Rep√ļblica perdi√≥ 3 cruceros (Miguel de Cervantes, Libertad y M√©ndez N√ļ√Īez), 8 destructores y otros barcos menores, que quedaron anclados en los puertos franceses.

El Consejo Nacional de Defensa

Las insistentes llamadas de Negrín a Casado no obtuvieron contestación alguna. El coronel se trasladó al edificio del ministerio de Hacienda junto a la 70ª Brigada anarquista de Cipriano Mera. Se nombró a sí mismo presidente del recién creado Consejo Nacional. El golpe fue adquiriendo consistencia cuando Miaja se unió a él, más por pesimismo y cansancio que por propio convencimiento.

Junto a Casado y el general Miaja, el Consejo lo formaban los socialistas Wenceslao Carrillo y Gonzalo Marín, Eduardo Val de la CNT, Antonio Pérez de la UGT y los republicanos Miguel San Andrés y José del Río. Como se pude observar, exceptuando los comunistas, todas las tendencias estaban representadas.

En la noche del 5 al 6 de marzo, en los sótanos del ministerio de Hacienda, se radió un manifiesto a favor del golpe:

‚Äú¬°Trabajadores espa√Īoles! ¬°Pueblo antifascista! Ha llegado el momento en que es necesario proclamar a los cuatro vientos la verdad escueta de la situaci√≥n en que nos encontramos. Como revolucionarios, como proletarios, como espa√Īoles y como antifascistas no podemos continuar por m√°s tiempo aceptando pasivamente la improvisaci√≥n, la carencia de orientaciones, la falta de organizaci√≥n y la absurda inactividad de que da muestras el Gobierno del doctor Negr√≠n‚ÄĚ

Después de la alocución por radio, Casado habló por teléfono con Negrín y le comunicó que se había sublevado. El jefe del Gobierno no daba crédito, e intentó que alguien en Madrid lo detuviera. Después se reunió con su sus ministros y generales para dar una respuesta a este desafío.

Una Guerra civil en Madrid

Ante este hecho tan desastroso, Negr√≠n solo piensa en c√≥mo llegar a Par√≠s. Los comunistas son los √ļnicos que le apoyan, y su general de m√°s alta graduaci√≥n, m√°ximo responsable militar y pol√≠tico de la capital, el general Miaja, se hab√≠a sumado a la causa de la rendici√≥n.

Casado se decidió a detener a los comunistas y a los dirigentes leales al Gobierno para ofrecérselos a Franco como garantía de su determinación por la rendición. Lo que estaba ocurriendo en territorio republicano era todo un despropósito.

El comit√© central del Partido Comunista se reuni√≥ de urgencia. Los militares comunistas, con L√≠ster, Tag√ľe√Īa y Togliatti a la cabeza, esperaban √≥rdenes para aplastar a los casadistas. Pero la c√ļpula del partido ya lo daba todo por perdido. El Gobierno de Negr√≠a lo ten√≠a todo listo para el exilio; en este s√°lvese quien pueda, la c√ļpula del PCE no se quedar√≠an atr√°s.

A pesar de que el Gobierno republicano y los dirigentes del PCE preparaban las maletas, las divisiones comunistas en Madrid a√ļn ten√≠an la voluntad de resistir. ¬ŅPero contra qui√©n? ¬ŅCasado o Franco? Era una verdadera locura. A√ļn as√≠, el 1¬™ Cuerpo de ej√©rcito al mando de Barcel√≥ se moviliz√≥ para ocupar todas las entradas a la ciudad y prestar batalla. Fij√≥ posiciones, ocup√≥ los ministerios de la Castellana y apost√≥ tropas en el Retiro y en La Alameda.

La lucha entre comunistas y anarquistas

Los coroneles Bueno y Ortega enviaron a sus ejércitos en apoyo de Barceló, y todo el centro de Madrid quedó bajo control comunista. Comenzaron los enfrentamientos, y Casado perdió varios coroneles y un comisario socialista en la ocupación de los ministerios.

Casado no tuvo m√°s remedio que hacerse fuerte en los suburbios. El 4¬™ Cuerpo de ej√©rcito del anarquista Mera fue en su auxilio. El 8 de marzo de 1939 se caracteriz√≥ por una lucha entre comunistas y anarquistas en la capital del pa√≠s. El resto de la Espa√Īa republicana se manten√≠a a la expectativa del resultado del enfrentamiento. Los ej√©rcitos de Levante, Extremadura y Andaluc√≠a no iniciaron movimiento alguno para apoyar a ninguna de las dos facciones, aunque sus comandantes ya se hab√≠an comprometido verbalmente con Casado.

Los comunistas se hicieron due√Īos de la situaci√≥n en Madrid, pero hab√≠an perdido todo contacto con sus dirigentes. La mayor√≠a ya iban camino del exilio; otros, como Uribe o Hern√°ndez, estaban en Espa√Īa, pero no pod√≠an contactar con las tropas de la capital.

La renuncia de los comunistas

Se produjo un hecho ins√≥lito: a pesar de que los comunistas eran due√Īos de la situaci√≥n, su indecisi√≥n sobre qu√© hacer los estaba conduciendo a la derrota. Los soldados estaban ya demasiado cansados para realizar un asalto general contra las posiciones del ej√©rcito de Casado.

Ante el imp√°s reinante, el comunista Ortega se ofrece como mediador ante Casado, que acepta la propuesta. Se declar√≥ un alto el fuego. Los nacionalistas, que rodean la ciudad, son testigos privilegiados de la guerra fratricida que est√°n librando sus enemigos. Franco hab√≠a ordenado no intervenir hasta que se resolviera el asunto. Aunque con el √ļltimo giro de los acontecimientos, se sent√≠an pesimistas sobre las posibilidades de Casado para imponerse.

Coronel Barceló en la Guerra Civil
El coronel Luis Barceló Jover (1896-1939) es el que en la imagen sale a la derecha siendo curado de una herida en la mano por una enfermera. Barceló fue el comunista que más enérgicamente se opuso al golpe de estado del coronel Casado. Dirigió su ejército hacia Madrid para aplastar la insurrección. Barceló terminaría siendo fusilado por Casado.

Franco aprovech√≥ el desconcierto que hab√≠a provocado la lucha para ordenar a sus tropas que avanzasen un trecho por la Casa de Campo. Los comunistas se vieron rodeados por las tropas nacionalistas y las casadistas. Ante este panorama tan poco halag√ľe√Īo, sus dirigentes comenzaron a planear su escapada.

Los comunistas se rindieron, aunque no formalmente. Algunos de sus dirigentes fueron apresados, otros se pasaron al bando de Casado. Al final, el asunto volvi√≥ al punto de partida. El coronel Casado orden√≥ que todas las unidades comunistas volvieran al lugar donde estaban apostadas con anterioridad, y prometi√≥ devolver a los prisioneros y jefes destituidos que se hab√≠an rebelado contra √©l. Los comunistas aceptaron estas condiciones y el 12 de marzo regresaron a sus puestos en el frente. Barcel√≥, el m√°ximo cabecilla que se hab√≠a opuesto a Casado, fue condenado y fusilado.

EL FINAL DE LA GUERRA CIVIL

Con los comunistas aplacados y apartados de las decisiones, y con el Gobierno de Negrín en el exilio, Casado ya tenía las manos libres para concertar la paz con Franco. A través de sus mensajeros comunicó a Burgos que estaba preparado para entablar conversaciones serias de paz. Franco envió un mensaje en el cual le manifestaba que solo aceptaría la rendición incondicional.

Soldados nacionalistas tomando un barrio en los suburbios de Madrid durante la guerra civil espa√Īola
Soldados nacionalistas tomando un barrio en los suburbios de Madrid durante la guerra civil espa√Īola

Casado asumi√≥ la postura de Franco con resignaci√≥n. Hab√≠a tenido la esperanza de llegar a t√©rminos aceptables. Quiz√°s pec√≥ de ingenuidad, pero su actitud vino favorecida por el cansancio de a√Īos de guerra y derrotas. Aunque la actitud del Caudillo no le pillaba de sorpresa, era esperable.

Se plane√≥ la retirada del ej√©rcito del Centro hacia el Mediterr√°neo, como √ļnica v√≠a para quien quisiera escapar. Casado intent√≥ ganar tiempo enviando a dos oficiales a entablar negociaciones con Franco en Burgos en base a sus condiciones.

Las condiciones de Franco

Franco envió un documento a Casado donde se detallaba la rendición:

  • La aviaci√≥n republicana despegar√≠a en direcci√≥n a los aer√≥dromos nacionalistas.
  • El 27 de marzo habr√≠a un alto el fuego en todos los frentes y los jefes militares se entregar√≠an.
  • Como √ļnica y p√≠rrica concesi√≥n, permitir√≠a en dos puertos de Levante marcharse a quien quisiera (eso s√≠, hasta que sus tropas llegasen a Levante).

Los negociadores nacionalistas prometieron que aquellos que no habían cometido delitos no tenían nada que temer. Los emisarios de Casado preguntaron qué concepto de delito tenía ellos. Se aceptó que lo acordado se pondría por escrito, pero justo en el momento que se estaba redactando el documento, desde Burgos se dio por rotas las negociaciones. El motivo era que la aviación republicana no se había rendido. Casado estaba utilizando los aviones como vía de fuga a Francia. Fue más una excusa que una verdadera razón.

¬ŅMereci√≥ la pena la acci√≥n de Casado? A la vista de las circunstancias, y analiz√°ndolo con la perspectiva que nos proporciona el tiempo, lo m√°s probable es que fuera un error. Al final no sac√≥ de Franco absolutamente ninguna concesi√≥n, y la rendici√≥n fue incondicional. Pero antes de juzgar a Casado, hay que tener en cuenta el cansancio que hab√≠a en las filas republicanas.

Tras la p√©rdida de Catalu√Īa, la situaci√≥n de la Rep√ļblica no era muy buena, pero con determinaci√≥n, podr√≠a haber sido capaz de seguir luchando. El objetivo no hubiera sido vencer, sino resistir hasta el estallido de la guerra europea.

Solo dos semanas despu√©s del golpe de Casado, Hitler invadi√≥ Praga, y las relaciones entre Gran Breta√Īa y Alemania empeoraron. Se atisbaba en el horizonte las intenciones alemanas de invadir Polonia. La Rep√ļblica, sin duda, se habr√≠a beneficiado de este nuevo contexto internacional, tal y como Negr√≠n deseaba.

La entrada en Madrid de las tropas nacionalistas

El 26 de marzo Franco avis√≥ a Casado de que sus tropas iban a entrar en Madrid. Exig√≠a la rendici√≥n si no quer√≠an un bombardeo artillero y a√©reo. Yag√ľe avanz√≥ con su ej√©rcito desde Extremadura tomando todos los pueblos que a√ļn estaban en manos republicanas. En todos ellos ondeaba la bandera blanca.

La Junta de Madrid se reuni√≥ por √ļltima vez y se resolvi√≥ no resistir al avance nacionalista. De esta forma se disolvi√≥ el ej√©rcito del Centro. Los hombres que estaban en el frente abandonaron las armas y marcharon para su casas.

Franco orden√≥ el 27 de marzo un nuevo avance desde Toledo. March√≥ el ej√©rcito navarro de Solchaga, los italianos y el ej√©rcito del Maestrazgo. La Rep√ļblica abandon√≥ todos los frentes. Ya no exist√≠a oposici√≥n. Acto seguido, Casado aconsej√≥ a todos los miembros de la Junta que se trasladaran hacia Valencia si su intenci√≥n era huir a Francia.

Todos los dirigentes, incluido Casado, abandonaron Madrid. El coronel Prada fue el encargado de rendir el ejército del Centro ante los nacionalistas. Entró un primer ejército comandado por el general Espinosa de los Monteros que ocupó los edificios gubernamentales sin resistencia. Madrid ya estaba en manos franquistas.

La derrota republicana

Casado lleg√≥ a Valencia y solicit√≥ a Gran Breta√Īa el env√≠o de barcos para transportar a los refugiados fuera de Espa√Īa. La escenas, como antes en Barcelona o el norte, fueron dram√°ticas. Miles de refugiados se agolpaban en los puertos de Valencia, Alicante, Gand√≠a, Cartagena y Almer√≠a esperando unos barcos que no llegaban. Los ingleses argumentaron que no ten√≠an medios para realizar una operaci√≥n de tanta envergadura. La rendici√≥n de la Marina republicana hab√≠a sido un error; ahora ser√≠a de gran ayuda para auxiliar a los refugiados.

Casado se instaló en Valencia, donde ya había aparecido por sus calles la quinta columna. La ciudad ya estaba en manos de los partidarios nacionalistas que durante toda la guerra se estaban escondiendo en las embajadas para escapar de la muerte.

Finalmente, Casado se trasladó a Gandía y embarcó en un buque británico rumbo al exilio, dejando atrás a su suerte a miles de republicanos. A lo largo de los siguientes días, el ejército nacionalista tomó el resto del territorio republicano: Jaén, Ciudad Real, Cuenca, Sagunto, Albacete, Valencia, Alicante, Almería, Murcia y Cartagena. En todas estas ciudades, los nacionalistas apresaron a todos los que no consiguieron huir.

El 1 de abril de 1939, la guerra civil espa√Īola termin√≥ oficialmente

√öltimo parte de la guerra civil espa√Īola redactado por Franco
√öltimo parte nacionalista de la guerra civil espa√Īola redactado por Franco.
CUARTEL GENERAL DEL GENERAL√ćSIMO
ESTADO MAYOR
En el día de hoy, cautivo
y desarmado el Ejército Rojo,
han alcanzado las na-
cionales sus √ļltimos objeti-
vos militares. La guerra
ha terminado
.
El Generalísimo
Franco
Burgos 1¬ļ abril de 1939

LA GUERRA NAVAL

El control y la supremacía en el mar fueron elementos muy importantes para el desarrollo de la guerra. Aunque en esto los dos bandos no estuvieron igualados. La superioridad republicana en el inicio de la guerra no supo aprovecharse. Serían los rebeldes los que, al final, tomaran ventaja en el mar.

La marina de guerra espa√Īola, antes del estallido de la Guerra Civil, no era una fuerza menor. Pose√≠a 2 acorazados, 4 cruceros, 12 destructores y 12 submarinos, m√°s otros barcos de guerra de menor importancia. Contaba, en total, con aproximadamente 16 000 marinos.

Los militares conspiradores que organizaron el alzamiento militar del 1936 dejaron a un lado a la Marina en sus planes. Y esto resulta sorprendente en un pa√≠s con tantos kil√≥metros de costa. Muchos oficiales de la Marina se enteraron del golpe militar justo el d√≠a que se produjo. Esto posibilit√≥ que la mayor parte de quedara leal a la Rep√ļblica, sobre todo gracias a la revuelta de las tripulaciones.

La intervención de la Marina en la sublevación

Días antes del alzamiento, Giral, ministro de Marina, envía a parte de la flota a vigilar el Estrecho. Lo había ordenado ante las sospechas de conspiración que le llegaban al Gobierno. Así se evitaría el paso de tropas desde Marruecos.

El crucero Miguel de Cervantes de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola en 1936 defendiendo el estrecho de Gibraltar.
El crucero Miguel de Cervantes en 1936, defendiendo el estrecho de Gibraltar.

La misi√≥n de vigilancia la compon√≠an el ca√Īonero Dato, adem√°s de los destructores Churraca y Lepanto. El d√≠a 17, cuando se produce el alzamiento en Melilla, Giral env√≠a m√°s fuerzas a impedir el paso, entre las que se incluyen el S√°nchez Barc√°iztegui, el Almirante Vald√©s y 5 submarinos. Despu√©s se le unir√≠an los cruceros Miguel de Cervantes, Libertad y el Almirante Cerveza.

Esta poderosa fuerza se concentr√≥ en Marruecos dispuesta a bloquear el paso al ej√©rcito de √Āfrica. Estando en su destino, los oficiales superiores de muchos de ellos comunicaron a la tropa que se iban a sublevar contra el Gobierno para apoyar el golpe. Entonces los oficiales menores y los mandos subalternos los arrestan, poniendo rumbo a la Pen√≠nsula.

El Dato y el Churraca apoyan el golpe. Seguidamente, escoltan varios barcos de transporte cargados de regulares rumbo a C√°diz y Algeciras. Tras soltar a la tropa, la mariner√≠a del Churraca tambi√©n se subleva contra sus oficiales de alta graduaci√≥n y se pone del lado de la Rep√ļblica.

Las fuerzas navales de ambos bandos

Los sublevados tuvieron la suerte de tomar el astillero de El Ferrol. All√≠ estaban apostados dos cruceros modernos y r√°pidos, el Canarias y el Baleares, que justamente estaban siendo armados en el arsenal. Pero tambi√©n se hicieron con el acorazado Espa√Īa y el crucero Almirante Cervera, m√°s los barcos menores que se hab√≠an sumado al golpe. Por lo tanto, iniciada la guerra, los nacionalistas contaban con unos 17 barcos en total. El resto estaba en manos republicanas.

Crucero espa√Īol Almirante Cervera
Crucero espa√Īol Almirante Cervera

Ambos ten√≠a un acorazado cada uno (la Rep√ļblica pose√≠an el Jaime I) y casi los mismos cruceros (los republicanos uno m√°s). Pero el desequilibrio estaba en los destructores y submarinos, abrumadoramente para el bando republicano.

Con respecto a la marina mercante, que jugó un papel importante en la Guerra Civil, la mayoría quedó leal al Gobierno, sobre todo porque su oficialidad no se mostró tan beligerante como en la marina de guerra.

Los primeros enfrentamientos

Tras hacerse con El Ferrol, los nacionalistas pasaron a dominar las costas gallega y cantábrica. Proporcionaron gran ayuda a la resistencia en el cuartel de Simancas en Gijón. Pero los primeros enfrentamientos serios se produjeron en el Estrecho.

El 5 de agosto un primer convoy nacionalista, compuesto por los ca√Īoneros Dato, Uad Kert y Torpedero 19, cruz√≥ sigilosamente el Estrecho. El destructor republicano Alcal√° Galiano los avist√≥, y se acerc√≥ para iniciar el ataque. Fue rechazado por el Dato, y el convoy lleg√≥ a Algeciras. Al d√≠a siguiente, el Jaime I bombarde√≥ el puerto de Algeciras, impactando en el Dato e inutiliz√°ndolo.

Los republicanos se hacen con el control del Estrecho, bombardeando constantemente Ceuta y Melilla. Consiguieron bloquear los puertos de C√°diz, Huelva, Sevilla, Ceuta y Melilla. Aunque no lograron cortar el paso de lo regulares que cruzaban por encima de sus cabezas en aviones de transporte alemanes.

Este control de toda la costa sur terminó muy pronto debido a una pésima decisión. Prieto ordenó que la flota se trasladase al norte a finales de septiembre. Perdieron entonces una enorme ventaja.

El desbloqueo de los puertos del sur

Ante la decisi√≥n de Prieto, los nacionalistas mandan al sur al Canarias y el Cervera. El d√≠a 29 de septiembre de 1936, el Canarias avista al Almirante Ferr√°ndiz. Apunta sus ca√Īones hacia √©l: varias salvas hicieron blanco en la popa del destructor republicano, que termin√≥ hundi√©ndose. Despu√©s lleg√≥ el Cervera, y junto al Canarias, desbloquearon todos los puertos del sur.

Submarino espa√Īol (C-3) y buque de rescate de submarinos Kanguro atracados en la base naval de Cartagena, Espa√Īa.
Submarino espa√Īol (C-3) y buque de rescate de submarinos Kanguro atracados en la base naval de Cartagena, Espa√Īa.

De esta manera pudieron trasladar con mayor rapidez a las tropas de regulares hacia la Península. Sin duda, la decisión de enviar el grueso de la flota al norte había sido la peor decisión para el Gobierno. El 17 de octubre, la flota republicana regresó al Mediterráneo, pero ya no tenían el control del Estrecho.

La flota rebelde se mostró rápida, audaz y certera. Tenía siempre objetivos claros y concentraban sus fuerzas en conseguirlos. La cara opuesta de la moneda es la flota republicana. Es lenta y, en muchos casos, se queda inmóvil. No es capaz de aprovechar la superioridad que posee en los primeros meses, ni siquiera para impedir el paso de las tropas enemigas por el Estrecho de Gibraltar.

La batalla naval del cabo Cherchel

El Mediterr√°neo se convirti√≥ en el nuevo campo de batalla. Los nacionalistas estaban muy preocupados por la cantidad de barcos con material ruso que llegaban a trav√©s de este mar. Franco procur√≥ por todos los medios obstaculizar la ayuda extranjera a la Rep√ļblica enviando a sus fuerzas navales.

El almirante republicano Buiza ordena a su flota que proteja varios buques mercantes provenientes de la Uni√≥n Sovi√©tica cargados de material militar que se dirig√≠an a Cartagena. Compon√≠an el convoy los cruceros Libertad y M√©ndez N√ļ√Īez y los destructores Lepanto, Almirante Vald√©s, Almirante Antequera y Almirante Miranda.

A las 10.30 del d√≠a 7 de septiembre de 1937, el Baleares se dirige hacia el convoy. Cuando tiene a tiro a los dos cruceros republicanos, abre fuego a ambos. Tras el ataque, el Baleares se aleja, pero el Libertad lo persigue, teni√©ndolo a tiro constantemente. Uno de los proyectiles lo alcanza a babor, ocasion√°ndole graves da√Īos en la direcci√≥n de tiro. Esto obliga al Baleares a cesar el fuego.

Crucero nacionalista Baleares
Crucero nacionalista Baleares

El Libertad contin√ļa con el ataque, persigui√©ndolo a unos 30 nudos. Otro proyectil alcanza la chimenea del Baleares, caus√°ndole diversos destrozos. El humo y el fuego se expandieron por el crucero. La torres de su proa continuaron disparando, pero de forma menos efectiva. Al final, el Libertad le perdi√≥ el contacto.

Pero el Baleares no se rindió. Mientras volvía para buscar al convoy, intentó reparar averías. A los veinte minutos, se encuentra de nuevo con el Libertad. Este abre fuego de forma muy precisa, y obliga al crucero nacionalista a retirarse por segunda vez. El Baleares no tiene más remedio que esperar la llegada de refuerzos (el Canarias y la aviación italiana van de camino). Pero los republicanos no se detienen y pasan esta vez al ataque. Envían dos cruceros y tres destructores a su caza.

El Libertad lo encuentra y abre fuego una vez m√°s. El crucero nacionalista, muy da√Īado por algunos boquetes en el casco, por donde est√° entrando el agua, decide marcharse. Se retira a toda m√°quina esquivando los ataques de los buques enemigos. Llega al puerto de C√°diz para desembarcar a los heridos y los muertos. Al final no pudo evitar que el convoy ruso llegara a su destino.

La batalla naval de Cabo Palos

En 1938 estall√≥ otro importante enfrentamiento naval. El 5 de marzo, la flota republicana, compuesta por los cruceros Libertad y M√©ndez N√ļ√Īez y los destructores Lepanto, Antequera y S√°nchez Barc√°iztegui, junto a 3 lanchas r√°pidas, se dirig√≠an a realizar un ataque a la base naval de Palma.

Mapa de la batalla naval de Cabo Palos
Mapa de la batalla naval de Cabo Palos en marzo de 1938

Al d√≠a siguiente, los cruceros nacionalistas Baleares, Canarias y Almirante Cervera avistan barcos de guerra republicanos a 75 millas n√°uticas del Cabo de Palos, abriendo fuego contra ellos. El Lepanto y el Antequera respondieron de forma muy efectiva: la primera andanada provoca la explosi√≥n del Baleares, causando graves destrozos. Sorprendentemente, el Canarias y el Cervera, que lo acompa√Īan, huyen a toda m√°quina dejando al Baleares a su suerte.

Destructores ingleses, que estaban por la zona, se dirigen a rescatar a los marinos rebeldes. Recogieron a más de 400, pero otros 800 murieron en el ataque. El Baleares termina hundiéndose.

Los nacionalistas due√Īos del mar

Las batallas que hemos comentado con anterioridad son victorias republicanas que no nos pueden inducir a enga√Īo. Los enfrentamientos navales fueron escasos. La estrategia conservadora de la Marina republicana ocasion√≥ que la escuadra nacionalistas se hiciera due√Īa del mar.

El dominio se afianz√≥ en 1938. Los nacionalistas a√Īadieron 4 cruceros m√°s a su flota, y llevaron a cabo incursiones para bombardear Valencia, Sagunto y otras ciudades costeras. La Rep√ļblica no se atrevi√≥ a plantar batalla en ninguno de estos ataques. Los nacionalistas se estaban apoderando del mar sin apenas lucha, tal y como hab√≠a ocurrido en el Estrecho.

El √ļltimo a√Īo de guerra, la Armada del almirante Buiza no apareci√≥. Buiza era uno de los defensores de la rendici√≥n, y as√≠ se lo comunic√≥ a Negr√≠n. Con el golpe del coronel Casado, Buiza tom√≥ la √ļltima y desastrosa decisi√≥n: sublevar la flota y enviarla a Francia. Como √ļltimo acto de ayuda, los barcos republicanos podr√≠an haber ayudado de forma muy efectiva al traslado de refugiados a Francia, pero la incapacidad de sus mandos para tomar buenas decisiones qued√≥ demostrada una vez m√°s. As√≠ termin√≥ la guerra en el mar, con Franco triunfante, y con una marina de guerra republicana que no se quiso poner seriamente a prueba en todo el conflicto.

LA GUERRA A√ČREA

La guerra a√©rea en Espa√Īa inaugur√≥ muchas innovaciones que no se hab√≠a llevado a cabo hasta el momento. Fue el primer conflicto de la historia donde la aviaci√≥n pas√≥ a ser un factor determinante en la lucha. Tanto espa√Īoles, como alemanes e italianos, experimentaron nuevas t√°cticas y formas de hacer la guerra en el aire. Desde luego, la Luftwaffe de G√∂ring sac√≥ valiosas conclusiones de la Legi√≥n C√≥ndor.

La importancia de guerra a√©rea en la contienda espa√Īola

Los dos bandos comprendieron desde el primer momento la importancia de la aviación para doblegar al enemigo. Por eso se llevaron a cabo reorganizaciones en sus fuerzas aéreas. En el lado nacionalista fue nombrado el general Kindelán jefe del Aire. A su mando estaba la aviación militar y la civil. Cuando Franco creó su primer Gobierno en 1938, creó la Subsecretaría del Aire dentro del ministerio de Defensa.

General Kindelán, jefe de las fuerzas aéreas nacionalistas en la Guerra Civil
General Alfredo Kindelán Duany (1879-1962), jefe de las fuerzas aéreas de Franco.

El Gobierno de Largo Caballero transformó el ministerio de Marina en uno de nueva creación denominado ministerio de Marina y Aire, cuyo primer titular fue Indalecio Prieto. También se creó la Subsecretaría del Aire y la Jefatura de Fuerzas Aéreas, encomendados a los coroneles Antonio Camacho y a Hidalgo de Cisneros respectivamente.

Las fuerzas aéreas republicanas

La aviaci√≥n espa√Īola qued√≥ casi en su totalidad del lado del Gobierno. A√ļn as√≠, la Rep√ļblica pidi√≥ ayuda al exterior para importar aparatos que ayudaran a reforzar sus fuerzas a√©reas. Se form√≥ un primer grupo espa√Īol de bombardeo con los Potez 54 que estaban en el aer√≥dromo de Barajas. Tambi√©n se formaron escuadras a√©reas como la famosa escuadrilla Espa√Īa dirigida por el escritor franc√©s Andr√© Malraux; o la escuadrilla de Abel Guidez con los cazas Dewoitine.

Avión republicano I-15 Polikarpov "Chato"
Avi√≥n republicano I-15 Polikarpov ¬ęChato¬Ľ

Los rusos fueron los primeros en aportar material a√©reo. Los aviones que proporcionaron a Espa√Īa resultaron ser los mejores de su √©poca. Los bombarderos Tupolev SB.2 (denominados Katiuska) eran unos bimotores extraordinariamente r√°pidos. Los primeros compases de la guerra se dedicaron a bombardear la retaguardia enemiga con total impunidad sin ser alcanzados.

En noviembre se incorpor√≥ un nuevo caza ruso, el Polikarpov I.15, llamado popularmente como ‚ÄúChato‚ÄĚ. Este caza no ser√° el √ļnico que reciba la Rep√ļblica. A mediados de este mismo mes se crearon dos escuadrillas del monoplano sovi√©tico Polikarpov I.16, llamado ‚ÄúMosca‚ÄĚ o ‚ÄúRata‚ÄĚ. Era un caza muy moderno y su velocidad y altura m√°ximas superaban a los cazas italianos. Los Chatos y los Moscas eran muy avanzados para su √©poca. No ten√≠an nada que envidarle a sus hom√≥logos italianos y alemanes. Ayudaron mucho al fracaso nacionalista en las batallas de Madrid, el Jarama y Guadalajara.

Avi√≥n Mosca republicano, Guerra Civil Espa√Īola
Polikarpov I-16 republicano, llamado coloquialmente ¬ęMosca¬Ľ. Museo de Cuatrovientos, Madrid, Espa√Īa. Licencia

Las fuerzas aéreas nacionalistas

Los primeros aviones que recibieron los nacionalistas fueron los Junkers 52 que realizaron con √©xito el puente a√©reo. Adem√°s de para el transporte de tropas, los Ju 52 sirvieron para las misiones de bombardeo, a pesar de su lentitud. A primeros de agosto de 1936 fueron armados y se formaron varias escuadrillas. En este mismo mes se emplearon por primera vez los Savoia 81, un bombardero muy veloz, y los Heinkel 51, todos manejados por pilotos espa√Īoles. A finales de agosto, Franco recibi√≥ los Fiat italianos. Este caza ten√≠a una excelente velocidad en picado y mejor maniobrabilidad que los cazas rusos.

Junkers 52 en la Guerra Civil
Modelo del avión alemán Junkers 52 que trasladó a las tropas de Franco de Marruecos a la Península. Licencia

La Legión Cóndor fue de una ayuda inestimable para los intereses de Franco. Los aparatos que componían esta fuerza alemana eran antiguos, y de mucha peor calidad que los aparatos que Rusia estaba proporcionando al Gobierno republicano.

No obstante, la Legi√≥n C√≥ndor reaccion√≥. Se instal√≥ en Burgos una nueva escuadrilla de bimotores experimentales de bombardeo. Se desarrollaron nuevos aparatos como el Heinkel 111 y los bimotores Dornier 17 y Junkers 86 por las f√°bricas alemanas, que entraron en servicio en la guerra espa√Īola. Y en 1937 se incorpor√≥ el caza alem√°n Messerschimtt 109, uno de los mejores y m√°s modernos de toda la guerra.

Con estas innovaciones que realizó la industria alemana, los nuevos aparatos lograron la superioridad aérea de los nacionalistas, aunque en muchos casos esta ventaja solo era causa de la inacción y la descoordinación republicana. Gracias a la Guerra Civil, los alemanes pudieron probar y mejorar sus fuerzas aéreas.

Caza italiano Fiat C.R.32 en la Guerra Civil espa√Īola
Caza italiano Fiat C.R.32 volando en formación durante la Guerra Civil. Licencia

El primer puente aéreo de la historia

Tras la sublevación, las tropas apostadas en Marruecos debían pasar a la Península. La flota republicana bloqueó el Estrecho durante los primeros meses, haciendo imposible el traslado por mar. Franco reunió a sus oficiales en Tetuán (incluido al general Kindelán, jefe de la fuerza aérea) para buscar una solución.

En un alarde de valent√≠a e imaginaci√≥n, la fuerza a√©rea espa√Īola comenz√≥ el 20 de julio a trasladar tropas en aviones. Aunque ahora nos parezca algo normal, en aqu√©l momento era toda una innovaci√≥n. De hecho ning√ļn pa√≠s hab√≠a realizado un puente a√©reo con anterioridad.

Franco solo pose√≠a 9 Fokker F.VII, 4 Douglas DC.2, 5 De Havilland Dragon y algunos hidroaviones. Y con estos aparatos espa√Īoles, algunos incluso averiados, Franco y Kindel√°n iniciaron la tit√°nica tarea de trasladar a regulares y legionarios.

Se organiz√≥ un puente a√©reo Tetu√°n-Sevilla-Tet√ļan de forma continua. El viaje no estaba exento de peligros, sobre todo porque era demasiado largo. Esto se resolvi√≥ en parte en el mes de julio. Se habilit√≥ el aer√≥dromo de Jerez para acortar el tiempo de vuelo.

A primeros de agosto, los nacionalistas se vieron un poco más aliviados con la entrega de lo primeros Junkers 52 procedentes de Alemania. Llegarían más aparatos alemanes en los siguientes días.

Para el 6 de agosto, el puente a√©reo hab√≠a conseguido pasar a la pen√≠nsula 6 tabores de regulares y 6 banderas de la Legi√≥n, el 50 % de todas las tropas de √Āfrica. Es muy probable que esta gesta fuera uno de los motivos m√°s importantes para el triunfo de los sublevados en los primeros meses. Sin el ej√©rcito de Marruecos, Franco no habr√≠a llegado a la puertas de Madrid.

Hay que ofrecer una puntualizaci√≥n: no fueron los alemanes los que organizaron el puente a√©reo. Este fue iniciado y organizado, como hemos apuntado anteriormente, por las escasas fuerzas que ten√≠a Franco. Los alemanes se limitaron posteriormente a sustituir a los espa√Īoles en el traslado de tropas. Hoy en d√≠a, sin embargo, sigue existiendo esta confusi√≥n.

El primer enfrentamiento de aviones modernos

La batalla de Brunete signific√≥ el primer enfrentamiento de los aviones m√°s modernos de la √©poca. Los nacionalistas ya ten√≠an en uso (y con excelentes resultados en la campa√Īa del norte) magn√≠ficos aparatos como son el Savoia 79, Heinkel 111, Dornier 17 y el Messerschimtt 109. Ahora quer√≠an probarlos contra los Moscas republicanos.

Los republicanos lograron una gran superioridad aérea en los primeros momentos en Brunete. La Legión Cóndor terminó trasladándose al frente y equiparando las fuerzas. Frente a 5 escuadrillas de Moscas y Chatos, los nacionalistas opusieron una escuadrilla de Messerschimtt 109 y 10 escuadrillas de cazas Fiat. Las fuerzas estaban equiparadas, pero exceptuando los Messerschimtt 109, los aparatos rusos eran mejores.

La lucha a√©rea m√°s dura en Brunete se produjo el 12 de julio en los cielos de Villanueva de la Ca√Īada. M√°s de 20 aparatos participaron: Chatos y Moscas combatieron ferozmente contra Heinkel 51 y Fiat. Dos aparatos rusos fueron abatidos.

Una de las innovaciones técnicas de esta batalla fue sin duda la creación de una escuadrilla de caza nocturna por parte del ejército republicano. Compuesta por los biplanos Chatos, resultó muy eficaz, derribando dos aviones alemanes. Fueron los primeros derribos nocturnos de la historia.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA CIVIL ESPA√ĎOLA

La Guerra Civil es, muy probablemente, la peor contienda b√©lica que ha sufrido Espa√Īa, por su nivel de destrucci√≥n y de muertes, consecuencia del empleo de armamento moderno. Fue un primer ensayo de lo que m√°s tarde ser√≠a la Segunda Guerra Mundial.

Significó una tragedia en todos los sentidos. Las guerras son duras, pero lo son más los conflictos fratricidas. El odio que se ha ido generando durante más de un siglo estalló de la manera más violenta. La Guerra Civil significó también el colapso de un país que llevaba más de 2 siglos en decadencia.

La consecuencia m√°s inmediata de la victoria de Franco fue la instauraci√≥n de una dictadura que durar√≠a casi 40 a√Īos. La represi√≥n de posguerra fue incluso m√°s feroz que la producida en la propia contienda. El pa√≠s entr√≥ en una autarqu√≠a que fue demoledora durante los primeros veinte a√Īos de r√©gimen.

¬ŅCu√°ntos muertos hubo en la Guerra Civil?

Entramos en un terreno complicado por la multitud de opiniones y estudios de los historiadores sobre este tema.Las cifras que aquí ofrecemos son orientativas, pero pueden ofrecer una idea de la magnitud del conflicto.

Es probable que el coste demogr√°fico de la guerra alcanzara la cifra de 500 000. Este n√ļmero redondo incluir√≠an los muertos por todo tipo de violencia y la cifra de no nacidos. Sin embargo hay muchas miles de muertes que se realizaron sin que se inscribiesen en los registros civiles. En general, las regiones que se convirtieron en los teatros de operaciones m√°s importantes fueron las que sufrieron mayor mortalidad. Y en este tr√°gico ranking est√° Madrid en el primer puesto; le siguen otras provincias como Teruel, Tarragona, Oviedo, Castell√≥n, Zaragoza, Vizcaya, Toledo, Huesca y Guadalajara.

De esas 500 000, es probable que unas 140 000 fueran víctimas de los combates directos o bombardeos. A esta cifra se le incluye los miles de muertos (entre 10 000 y 15 000) de extranjeros pertenecientes a las Brigadas Internacionales, los 4000 voluntarios italianos y los más de 7000 marroquíes. Las víctimas civiles provocadas por los enfrentamientos y los bombardeos estarían en torno a las 20 000.

Las muertes ocasionadas por la represi√≥n es otro tema a debate. Al igual que ocurre con las muertes en combate, las provincias donde incidi√≥ m√°s la guerra suelen tener n√ļmeros m√°s elevados de este tipo de defunciones. Se estima que en la retaguardia nacionalista perecieron unas 100 000 personas a causa de la represi√≥n; en la retaguardia republicana, el n√ļmero de muertes se estima en unas 85 000.

El exilio

La consecuencia más inmediata de perder la guerra fue el contingente humano que se vio obligado a exiliarse. Los primeros meses de 1939, casi medio millón de personas cruzan la frontera francesa o acuden al país galo por otras vías.

Pancarta de republicanos en el campo de concentración de Mauthausen
Cuando acab√≥ la sangrienta Guerra Civil, el calvario de los republicanos exiliados no termin√≥ en Francia. All√≠, recluidos en condiciones infrahumanas, tendr√≠an que soportar una nueva guerra, la Segunda Guerra Mundial. Muchos acabar√≠an en los campos de exterminio nazis. En la imagen se observa una pancarta de los espa√Īoles que reza ¬ęLos espa√Īoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras¬Ľ tras la ocupaci√≥n del campo de Mauthausen por fuerzas estadounidenses.

Francia no acogi√≥ con especial entusiasmo esta masa humana. En un primer momento se neg√≥, para luego abrir las fronteras para mujeres y ni√Īos. Hombres adultos y combatientes ten√≠an vetada la entrada. Pero conforme el ej√©rcito republicano en retirada se va acercando a la frontera, las autoridades galas comprenden que es imposible prohibirles el paso.

En el país vecino les espera la dura experiencia de los campos de concentración. En realidad, no era fácil para Francia organizar una acogida de unos 150 000 refugiados en la primera oleada, más los 300 000 soldados del ejército republicano que entraron después. Los refugiados civiles fueron repartidos por toda la geografía del país, y se les proporcionó techo y comida.

Con los integrantes del ej√©rcito republicano fue distinto. Francia no hab√≠a planeado esa entrada tan masiva de personas y las autoridades no disponen de instalaciones para acogerlos. En los primeros momentos el ej√©rcito republicano se qued√≥ al aire libre. Ese ser√≠a el √ļnico sitio donde podr√≠an dormir. M√°s tarde se habilitan campos de concentraci√≥n como Argel√®s  y Saint Cyprien. All√≠ se encierran a cientos de miles de espa√Īoles, rodeados de alambre de espino, al lado del mar. Al fr√≠o y el hambre se sumaron numerosas enfermedades que se desarrollaban libremente en esas deplorables condiciones. Es el precio que han pagado por estar en el bando perdedor.

BIBLIOGRAF√ćA B√ĀSICA



Conflicto en general

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La guerra civil espa√Īola
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La guerra civil espa√Īola
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La guerra civil espa√Īola se inici√≥ tras un alzamiento militar que fracas√≥ en muchas regiones, y sobre todo en las dos ciudades m√°s importantes del pa√≠s: Madrid y Barcelona. A partir de aqu√≠, se configurar√≠an dos bandos que luchar√≠an para aniquilarse durante casi tres a√Īos de larga guerra. Este conflicto fratricida nunca se hab√≠a visto en Espa√Īa antes.
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Deguerra

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