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Deguerra

OPERACI√ďN BARBARROJA: la invasi√≥n de Rusia por Hitler durante la Segunda Guerra Mundial



Panzer III alemán en la invasión de Rusia

La Operaci√≥n Barbarroja fue el nombre en clave que pusieron los alemanes para la invasi√≥n que llevaron a cabo de la Uni√≥n Sovi√©tica en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. Muchos historiados est√°n de acuerdo en afirmar que fue la operaci√≥n militar terrestre m√°s grande de la historia, pero tambi√©n la m√°s violenta. En solo unos meses de guerra, millones de almas dejaron de existir. La crueldad de los nazis en su ataque, calificando la agresi√≥n como una guerra ideol√≥gica, y la resistencia desesperada de los rusos, ba√Ī√≥ de sangre Rusia. El nazismo contra el comunismo, Hitler contra Stalin. Barbarroja es un claro ejemplo de la locura humana. Los dos ej√©rcitos m√°s grandes del momento estaban preparados para exterminarse. ¬ŅNos acompa√Īas en este apasionante viaje por la historia de esta guerra?



Índice del artículo

Causas de la Operación Barbarroja




La invasi√≥n alemana de la URSS en 1941 fue un momento decisivo de la Segunda Guerra Mundial. La guerra pas√≥ a una segunda fase tras el fracaso de Hitler de invadir Gran Breta√Īa con la operaci√≥n Le√≥n Marino. Desde ese momento, el dictador alem√°n desvi√≥ su atenci√≥n a un nuevo objetivo: la Rusia de Stalin. Cuando Alemania ataca la URSS, se abre un nuevo escenario enormemente sangriento, donde millones de personas morir√°n en condiciones nunca vistas hasta el momento. Las causas del plan Barbarroja son muchas y muy complejas, pero es necesaria una explicaci√≥n para poner en su contexto el enfrentamiento entre el comunismo y el nazismo. ¬°Qu√©date con nosotros porque descubrir√°s curiosidades que seguro no sab√≠as del enfrentamiento de dos colosos!

El pacto Ribbentrop-Molotov

El 22 de agosto de 1939 el ministro de Asuntos Exteriores alem√°n, Von Ribbentrop, se dispone a coger una avi√≥n para trasladarse a Mosc√ļ. Al d√≠a siguiente llega a la Uni√≥n Sovi√©tica con una misi√≥n importante: concertar una alianza entre las dos potencias. Para Hitler era primordial obtener el compromiso de Stalin de no atacar a Alemania en caso de que se produzca la invasi√≥n de Polonia o se entre en guerra con las potencias occidentales.

Imagen de Molotov firmando el pacto de no agresión con la Alemania nazi
Imagen de Molotov firmando el pacto de no agresión con la Alemania nazi. Al fondo, y vestido de blanco, se distingue Stalin.

Stalin hab√≠a intentado acercase diplom√°ticamente a Gran Breta√Īa y Francia, pero la pol√≠tica de apaciguamiento del primer ministro Ingl√©s, Chamberlain, con respecto a Alemania, hab√≠a dificultado esta acci√≥n. Lo cierto es que la Uni√≥n Sovi√©tica se ve√≠a muy sola, rodeada de dos potencias muy agresivas: Jap√≥n y Alemania. De esta forma, una alianza con esta √ļltima ser√≠a un alivio y una garant√≠a de que sus fronteras no se ver√°n agredidas.

Los soviéticos propusieron un pacto de no agresión y los alemanes lo aceptaron. Hitler estaba por fin libre para hacer la guerra sin verse de nuevo en dos frentes, como había ocurrido en la Primera Guerra Mundial. Stalin también estuvo de acuerdo. En las negociaciones intervinieron el primer ministro soviético, Molotov, y el ministro de Asuntos exteriores alemán, Ribbentrop. Se llegó a un acuerdo global con unas cláusulas secretas en las cuales los dos enemigos ideológicos se repartirían los Estados orientales europeos.

El acuerdo estipulaba que ninguna de las dos potencias se atacar√≠a en caso de entrar en guerra con otros pa√≠ses, con una vigencia de diez a√Īos. La esfera de influencia rusa abarcar√≠a Finlandia, Letonia, Estonia y la parte oriental de Polonia. Hitler tendr√≠a v√≠a libre en la parte occidental polaca.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial

Solo 7 d√≠as despu√©s de firmar el pacto germano-sovi√©tico, Hitler invade Polonia, inaugurando la guerra m√°s destructiva que jam√°s ha tenido la humanidad. Dos d√≠as despu√©s, Francia y Gran Breta√Īa le declaran la guerra a Alemania. Polonia se vio arrastrada al conflicto, e invadida por dos frentes. Alemanes y rusos se la repartieron mientras las potencias occidentales observaban la invasi√≥n sin ayudar a los polacos.

Mientras que Hitler entraba en guerra con Francia y Gran Breta√Īa, la Uni√≥n Sovi√©tica les suministr√≥ cientos de miles de toneladas de petr√≥leo, madera, manganeso, cobre, trigo y caucho. Los alemanes, a cambio, y seg√ļn el tratado, deb√≠an entregar su material y tecnolog√≠a, pero los retrasos eran persistentes. Hitler lo hac√≠a de forma intencionada, puesto que ten√≠a como objetivo futuro la invasi√≥n de Rusia.

En mayo de 1940, los ej√©rcitos alemanes arrollan a belgas y holandeses, y terminan conquistando Francia. El cuerpo expedicionario brit√°nico huye de Francia a duras penas en Dunquerque, y Hitler es el amo de casi todo el continente europeo occidental. La guerra rel√°mpago hab√≠a desconcertado a Stalin. Pensaba que su pacto con los alemanes le permitir√≠a estar tranquilo unos a√Īos, mientras Hitler se adentraba en una guerra de desgaste. De la noche a la ma√Īana, Alemania era due√Īa de casi toda Europa, y la URSS se hab√≠a quedado sola.

¬ŅPor qu√© Hitler quiso invadir la Uni√≥n Sovi√©tica?

El pacto con los sovi√©ticos solo era una manera de procurarse la seguridad en la retaguardia. La invasi√≥n alemana de la Uni√≥n Sovi√©tica se hab√≠a decidi√≥ mucho antes. Hiter ya hab√≠a declarado a algunos de sus allegados y militares que el ataque se llevar√≠a a cabo. Pero para ello, Alemania ten√≠a que resolver sus asuntos en el frente occidental; ya habr√≠a tiempo de volver  la vista al frente oriental. Para Hitler, el bolchevismo era el enemigo n√ļmero uno, y los rusos solo una raza de seres cauc√°sicos que no merec√≠an el calificativo de seres humanos.

El comunismo representa un enorme peligro para nuestro futuro. Debemos olvidar el concepto de camaradería entre soldados. Un comunista no es un camarada ni antes ni después de la batalla. Esta es una guerra de exterminio.

Adolf Hitler

Despu√©s de la ocupaci√≥n de Francia vino la batalla de Inglaterra, el fracaso de la Operaci√≥n Le√≥n Marino (el frustrado desembarco alem√°n en las islas brit√°nicas), la entrada en la guerra de la Italia de Mussolini y la apertura de un nuevo frente en los Balcanes y el norte de √Āfrica. Pero mientras que se produc√≠an todos estos acontecimientos, gracias al pacto germano-sovi√©tico, Alemania ten√≠a todas las materias primas necesarias suministradas por los rusos. Stalin comenz√≥ a pensar que quiz√°s el acuerdo con Hitler no hab√≠a sido tan buena idea.

Lo cierto es que los triunfos nazis en los campos de batalla convencieron a√ļn m√°s a Hitler de la necesidad de invadir la Uni√≥n Sovi√©tica. Su intenci√≥n era crear el tan ansiado imperio germ√°nico en Rusia. Stalin, cada vez m√°s nervioso, comienza a tomar conciencia de un posible ataque alem√°n y ordena preparar al ej√©rcito y levantar l√≠neas defensivas. Aunque en lo m√°s profundo de su ser a√ļn sigue convencido de que Alemania respetar√° su palabra.

Lebensraum o espacio vital

Para los nazis, las tierras rusas debían ser liberadas de sus pobladores del este y ocupadas por alemanes, la raza superior. Si no se lograba se corría el riesgo de terminar siendo esclavizados por la raza inferior eslava. Y esto no se podía permitir. El antibolchevismo era un mantra que repetían los nazis constantemente, mezclándolo con las ideas de expansión.

Los alemanes esperaban una victoria r√°pida, pero no eran ingenuos. Tienen presente que los rusos luchar√≠an hasta la muerte por cada palmo de terreno patrio. A√ļn as√≠, la ideolog√≠a nazi no tem√≠a perder contra una raza inferior, a la que no le daban la m√°s m√≠nima oportunidad. El espacio vital alem√°n se conseguir√≠a con la fuerza. No ser√≠a una invasi√≥n al uso, sino una guerra total de destrucci√≥n para eliminar todo atisbo de eslavismo.

El ministro de Asuntos Exteriores sovi√©tico, Molotov, visit√≥ Berl√≠n y se entrevist√≥ con Ribbentrop y Hitler. Los rusos estaban decididos a extenderse por Europa del este, el Mediterr√°neo y los Balcanes. Quer√≠an garant√≠as de los alemanes para que respetasen sus zonas de influencia. Hitler intent√≥ convencer a Ribbentrop para que Rusia mirase otros territorios, como el √ćndico. Los sovi√©ticos no estaban dispuestos a dejar Europa del este a los alemanes. Las posturas eran irreconciliables. La actitud de Molotov y el fracaso en las negociaciones disiparon todas las dudas (si acaso hab√≠a algunas) de Hitler con respecto a la invasi√≥n de Rusia. Ya no hab√≠a vuelta atr√°s.

El plan Barabarroja




En julio de 1940, Hitler ordenó la preparación del plan de invasión de la Unión Soviética. La primera directiva del ataque fue presentada en agosto, donde se esbozaba más concretamente el plan. El julio, Alfred Jodl, jefe de operaciones de Hitler, reunió a los mandos nazis para comunicarles que se llevaría a cabo un ataque relámpago a la Unión Soviético. La fecha estimada sería a mediados de mayo de 1941.

Mapa de Europa en 1941, justo antes de la Operación Barbarroja
Mapa de Europa en 1941, justo antes de la Operación Barbarroja

La intenci√≥n era poner a Gran Breta√Īa en modo espera (los brit√°nicos, con ayuda material norteamericana segu√≠an resistiendo) y emplearse con los rusos para terminar de una vez por todas con el √ļnico enemigo que les quedaba a los alemanes en el contiente. Hitler despreciaba al Ej√©rcito Rojo, y cre√≠a que el pa√≠s no aguantar√≠a por mucho tiempo un ataque masivo de sus ej√©rcitos. Con los rusos doblegados, Gran Breta√Īa no tendr√≠a m√°s remedio que pedir la paz. En el caso de que los ingleses decidiesen continuar luchando, Hitler hab√≠a argumentado que con Rusia en su poder tendr√≠a todas las materias primas que necesitase para continuar una guerra larga.

El proyecto de invasi√≥n estipulaba concentrar 110 divisiones de infanter√≠a, 24 divisiones Panzer y 12 divisiones motorizadas. Se dividir√≠an en dos grupos de ej√©rcitos: uno atacar√≠a hacia el sur, en direcci√≥n a Ucrania; otro atacar√≠a desde Polonia y se encaminar√≠a rumbo a Mosc√ļ. Se estim√≥ que la campa√Īa rusa durar√≠a entre 9 y 17 semanas.

Estrategia de la Operación Barbarroja

En el ataque al vasto territorio ruso, la estrategia de la Operación Barbarroja consistía en ataques veloces de acorazados para cercar y rodear a grandes bolsas de ejércitos rusos antes de que pudieran replegarse hacia el interior del país. Otra modalidad más de la guerra relámpago que tan buenos resultados había dado en Francia.

A Hitler solo le interesaba las tierras rusas occidentales. M√°s all√° de Mosc√ļ lo consideraba tierra bald√≠a sin ning√ļn valor estrat√©gico. El objetivo era una Euroasia alemana, el espacio vital tan deseado.

Retrato de Adolf Hitler
Adolf Hitler

El Estado Mayor alem√°n, conocido como OKW (Oberkommando des Wehrmacht), que Hitler asum√≠a personalmente, ten√≠a un plan que chocaba con el Alto Mando del Ej√©rcito, el OKH (Oberkommando de Heres), dirigido por el general Franz Halder. Hitler y Halder discrepaban mucho sobre la manera de atacar Rusia, y cada uno de ellos ten√≠a su propio plan. Halder le daba mucha importancia a tomar Mosc√ļ, mientras que el F√ľhrer no lo estimaba importante, y recordaba que era vital la destrucci√≥n del ej√©rcito enemigo.

Al final, se llegó a un acuerdo. El plan de invasión consistía en 3 Cuerpos de Ejércitos que atacarían en las siguientes áreas:

  1. Grupo de Ej√©rcitos Norte, al mando del mariscal de campo Ritter von Leeb: atacar√≠a los estados b√°lticos en direcci√≥n a Leningrado, ciudad industrial que Hitler consideraba la ‚Äúcuna de la filosof√≠a bolchevique‚ÄĚ. El Grupo del Norte lo compon√≠an 24 divisiones de infanter√≠a, agrupadas en el 18¬ļ Ej√©rcito de Von K√ľchler y el 16¬ļ Ej√©rcito al mando de Busch. Contaban con el 4¬ļ Grupo Panzer dirigido por Hoepner y apoyados por la 1¬™ Flota A√©rea de 400 aviones bajo la direcci√≥n de Seller.
  2. Grupo de Ej√©rcitos Centro, bajo mando supremo del mariscal de campo Fedor von Bock: se abrir√≠a paso por Bielorrusia camino a Mosc√ļ, el objetivo pol√≠tico. Este Grupo era el principal de los tres, ya que su objetivo estrat√©gico (tomar Mosc√ļ) era el m√°s importante.
  3. Grupos de Ej√©rcitos Sur, dirigido por Gerd von Rundstedt: penetrar√≠a por Ucrania rumbo a Kiev y el C√°ucaso. Estaba constituido por el 1¬ļ Grupo Panzer, el 6¬ļ, 11¬ļ y 17¬ļ Ej√©rcitos, y el 3¬ļ y 4¬ļ Ej√©rcitos rumanos. Ucrania y el C√°ucaso pasan a ser objetivos econ√≥micos primordiales. El primero era el granero de Rusia; el segundo pose√≠a las importantes reservas de petr√≥leo para continuar la guerra.

¬ŅPor qu√© se le llam√≥ Operaci√≥n Barbarroja?




El 18 de diciembre de 1940, Hitler firmaba la directiva n√ļmero 21, denominada tambi√©n Operaci√≥n Barbarroja. Barbarroja era el sobrenombre que ten√≠a el emperador alem√°n Federico I que en el siglo XII lanz√≥ una cruzada contra los paganos eslavos.

Seg√ļn la leyenda, Barbarroja yace en los bosques alemanes sentado en una mesa de piedra, esperando despertar de su sue√Īo terrenal. Este sue√Īo llegar√≠a cuando su barba creciese de tal forma que le diese tres vueltas a la mesa. Entonces resurgir√≠a para conducir a Alemania a la conquista del mundo. Hitler, apasionado de las leyendas teut√≥nicas, no dud√≥ en poner este nombre a la empresa rusa. En cierto sentido, para los alemanes la conquista tambi√©n se trataba de una cruzada contra la raza inferior eslava, pero esta vez la intenci√≥n era exterminarla de la faz de la tierra.

A partir de enero, todas las fuerzas militares y logísticas se concentraron en preparar la ofensiva en Rusia. El ejército alemán se encontraba ante su mayor reto: invadir un país de proporciones inmensas, adentrarse unos 1700 kilómetros hacia el interior en un frente de 1800 kilómetros de largo (igual de grande que toda Europa occidental) y triunfar allí donde Napoleón perdió a su gran ejército.

¬ŅEn qu√© consisiti√≥ la Operaci√≥n Barbarroja? Una guerra racial

La Operación Barbarroja concentró a lo largo de la frontera rusa, entre el Mar Negro y el Báltico, a 4 millones de soldados, 600 000 vehículos de todo tipo y 600 000 caballos. Para reunir a todas las tropas y suministros se necesitó un plan logístico sin precedentes, movilizando 17 000 trenes. Toda la operación se preparó entre marzo y junio.

‚ÄúLa guerra contra Rusia es una guerra de aniquilaci√≥n. La fuerza tiene que ser utilizada de forma brutal‚ÄĚ

Adolf Hitler

Para los nazis, los rusos representaban los 3 males contrarios a la civilizaci√≥n europea: jud√≠os, bolcheviques y eslavos. Hitler puso mucho √©nfasis a sus mariscales y generales para que no se tomasen la campa√Īa contra Rusia como si fuera una guerra convencional. Intent√≥ convencerles que la nueva campa√Īa significaba una lucha entre civilizaciones, entre visiones del mundo diferentes, y no un simple enfrentamiento por la conquista del territorio.

Los jerarcas nazis pretend√≠an dar a la invasi√≥n rusa un car√°cter de guerra racial, provocando que la futura campa√Īa adquiriera una brutalidad nunca vista antes, aunque esto lo veremos m√°s tarde. Para asegurarse, crearon las Einsatzgruppen, grupos de exterminio que se encargar√≠an de eliminar a jud√≠os, comisarios pol√≠ticos y gitanos en la retaguardia. Estar√≠an apoyados por las Waffen SS de Himmler.

Stalin no se lo cree

Mientras se acerca la fecha de la invasi√≥n, en Mosc√ļ se reciben cada vez m√°s mensajes de los esp√≠as advirtiendo del inminente ataque a Rusia. El primer ministro sovi√©tico sab√≠a que el Ej√©rcito Rojo no estaba preparado para ir a la guerra. Las informaciones sobre concentraciones de tropas en la frontera eran rechazadas. Decenas de avisos llegaban al Kremlin; la mayor√≠a fueron ignorados.

Imagen de Joseph Stalin
Joseph Stalin

Stalin no quer√≠a ver lo que ocurr√≠a delante de sus ojos. La concentraci√≥n de fuerzas en su frontera la consideraba un chantaje para obligarlo a negociar. Pero segu√≠a sin creer que los alemanes fueran a invadir su pa√≠s. A mediados de junio, Zhukov (reci√©n nombrado jefe del Estado Mayor) suplic√≥ a Stalin que movilizase al ej√©rcito para ir la guerra. El l√≠der sovi√©tico se neg√≥, a pesar de que sus servicios de inteligencia (los mejores en aquella √©poca) segu√≠an poniendo ante sus ojos infinidad de informes que confirmaban el ataque. Stalin hab√≠a ordenado matar a muchos oficiales y gente leal a lo largo de su carrera pol√≠tica, y desconfiaba de todo el mundo; sobre todo de los esp√≠as. Pero estos eran considerados los mejores del mundo porque trabajaban por ideales, y no por dinero.

A√ļn hoy en d√≠a los historiadores siguen pregunt√°ndose por qu√© el l√≠der sovi√©tico desoy√≥ todas las informaciones que le llegaron y su empe√Īo por infravalorar todos y cada uno de los informes que alertaban de la invasi√≥n. Lo cierto es que los informes ven√≠a de todas las partes de Europa, y fueron enviados por diferentes esp√≠as. Todos coincid√≠an. Molesto con tantas rumores y presiones recibidas, Stalin ordena a su ministro de Asuntos Exteriores, Molotov, que concertase una cita con su hom√≥logo alem√°n.

Molotov no pudo ponerse en contacto con Berlín (los alemanes ni siquiera se tomaron la molestia de contestar). Pero nada de esto le hacía cambiar de opinión. La Unión Soviética iba directa a la guerra para enfrentarse contra uno de los mejores ejércitos del momento. El país y el ejército no estaban preparados, pero lo peor era que su primer ministro, al que le correspondía tomar todas las decisiones, negaba la realidad.

La invasión de los Balcanes: asegurando el flanco de la invasión nazi a Rusia




Antes de lanzarse sobre la Unión Soviética, Hitler necesitaba asegurarse el frente sur. Los Balcanes era una zona muy compleja a punto de estallar, tal y como había ocurrido en la Primera Guerra Mundial. Las potencias volvían a poner su atención en esta región oriental de Europa una vez más, y la Alemania nazi no podía dejar desprotegido su flanco derecho en la inminente Operación Barbarroja.

El Duce, tras meter a su país en la Segunda Guerra Mundial, decidió invadir Albania. Pero su verdadero objetivo era Grecia. Los británicos enviaron tropas a Creta y Lemnos para ayudar a los griegos. Mientras, los soviéticos invadían los estados bálticos y daban un ultimátum a Rumanía para que le cediese Besaravia y Bukovina del Norte. Todo esto había sido acordado en el pacto Ribbentrop-Molotov.

Las relaciones entre Ruman√≠a y Hungr√≠a empeoraron por ambiciones territoriales. El Gobierno rumano atravesaba una grave crisis como consecuencia de sus cesiones territoriales a Stalin. A Hitler le interesaba proteger Rumania y, sobre todo, sus pozos de petr√≥leo tan necesarios para la guerra. Alemania multiplic√≥ sus esfuerzos para acordar una tregua entre b√ļlgaros y rumanos. El general Antonescu tom√≥ el poder en Ruman√≠a. Era un fervierte admirador de Alemania, y su pa√≠s se adhiri√≥ al Eje. Hitler envi√≥ tropas para protegerla de las amenazas rusas. A partir de este momento, Ruman√≠a se convirti√≥ en un pa√≠s sat√©lite alem√°n.

Alemania consiguió que Rumanía, Bulgaria y Hungría entraran en el pacto tripartito, e incorporó a estos países a su zona de influencia. Más adelante, Yugoslavia entraría en el pacto, gracias a la decisión del príncipe Pablo que tomó en contra de los sentimientos probritánicos del pueblo yugoslavo. Con este panorama, Hitler se ganaba aliados y calmaba la región para asegurarse estar tranquilo ante la invasión a Rusia.

El ataque italiano a Grecia

Mussolini se tom√≥ muy mal el env√≠o de tropas alemanas a Ruman√≠a. Siempre hab√≠a so√Īado con un Mediterr√°neo italiano, y las acciones que tomaba su aliado alem√°n sin consultarle le enfurec√≠an. Por eso pag√≥ a Hitler con la misma moneda. El 15 de octubre de 1940, Mussolini da la orden de invadir Grecia. Pero el ej√©rcito italiano no estaba preparado debido a sus grandes deficiencias.

Imagen de Mussolini, el Duce de Italia
Benito Amilcare Andrea Mussolini, el Duce de Italia desde 1922 hasta su caída en 1943

Hitler enfureci√≥. Llevaba meses intentando calmar el avispero de los Balcanes para poder invadir la Uni√≥n Sovi√©tica. La acci√≥n italiana iba a retrasar sus planes, y alteraba de nuevo la regi√≥n. Los brit√°nicos intervendr√≠an para ayudar a Grecia mientras que los yugoslavos y los b√ļlgaros se aprovechar√≠an de la situaci√≥n para saldar sus cuentas con los griegos. Los sovi√©ticos podr√≠an avanzar hacia el oeste si se daban las condiciones. De nuevo, para Hitler, todo se complicaba. La √ļnica soluci√≥n era intervenir militarmente.

Pero la situaci√≥n se complicar√≠a a√ļn m√°s para Alemania. La firma de adhesi√≥n al pacto tripartito por parte del pr√≠ncipe Pablo hab√≠a causado gran revuelo y malestar en sus s√ļbditos yugoslavos. Un grupo de generales al mando de Dusan Somovic dieron un golpe de estado, deteniendo al pr√≠ncipe Pablo, y poniendo en su lugar a su hijo Pedro, contrario a la alianza con la Alemania nazi. Hitler, enormemente cabreado de nuevo por las circunstancias, ordena la invasi√≥n de Yugoslavia.

La invasión de Yugoslavia

El 6 de abril de 1941, el ej√©rcito alem√°n ataca Yugoslavia y Grecia. Hitler no tuvo piedad con los yugoslavos. Tras tres d√≠as de masivos bombardeos a Belgrado, en los cuales murieron casi 20 000 personas, tropas de la Whermacht conquistan la ciudad y el pa√≠s. El nombre en clave para la operaci√≥n de conquista en Yugoslavia no dejaba dudas: ‚Äúcastigo‚ÄĚ.

Tras la conquista de Yugoslavia, los alemanes atacaron Grecia, que llevaba 6 meses resistiendo con mucho éxito la invasión italiana. La ocupación fue rápida, y las tropas británicas destacadas para ayudar a los griegos tuvieron que embarcar rumbo a la isla de Creta, donde pensaban que estarían seguros.

Operación Mercurio: la conquista de Creta

Creta era un punto estrat√©gico en el Mediterr√°neo para los ingleses. Permit√≠a a su Marina realizar operaciones de larga distancia, y desde sus aeropuertos, la RAF (Royal Air Force) ten√≠a a tiro los Balcanes (ahora en manos alemanas) y el sur de Italia. Pero lo que m√°s preocupaba a Hitler era que los aviones ingleses lograsen alcanzar los pozos petrol√≠feros rumanos, tan imprescindibles para la campa√Īa rusa. La invasi√≥n de Creta era una necesidad.

En Creta, los alemanes llevaría a cabo una operación que pasaría a los libros de historia. Se le encargarían a las fuerzas paracaidistas tomar la isla, donde se concentraban 30 000 británicos y 11 000 griegos dispuestos a defenderla, aunque muy bajos de moral. Es la denominada Operación Mercurio.

Paracaidistas alemanes invadiendo Creata en la Segunda Guerra Mundial
Paracaidistas alemanes lanz√°ndose a la conquista de Creta en mayo de 1941

Fueron enviadas la 7¬™ Divisi√≥n Aerotransportada y a la 5¬™ Divisi√≥n de √Člite de Monta√Īa de apoyo. En total eran m√°s de 22 000 hombres apoyados por 500 aviones de transporte, 75 planeadores y 600 bombarderos. 10 000 soldados se lanzar√≠an en parac√≠das, 5000 ser√≠an transportados en aviones y unos 7000 vendr√≠an en barcazas y desembarcar√≠an en las playas de Creta.

El 20 de mayo, oleadas de paracaidistas alemanes se lanzaban en Creta. Los ingleses los estaban esperando, y los ametrallaron antes de que llegaran al suelo. Fue una auténtica matanza. Pero esto no impidió que la operación tuviera éxito. Le siguió una brutal lucha cuerpo a cuerpo a la desesperada. Las siguientes oleadas paracaidistas también sufrieron el tiro al blanco desde tierra de los británicos. En algunos casos, los alemanes perdían hasta dos tercios de los batallones que se lanzaban a tierra.

A pesar de las bajas, las tropas alemanas tomaron la cota 107, objetivo estrat√©gico para adue√Īarse posteriormente de los aeropuertos de la isla. Los refuerzos por mar no llegaban, gracias al bloqueo efectivo de la Royal Navy. Se orden√≥ enviar a Creta a los √ļltimos 600 paracaidistas alemanes que quedaban para apoyar la √ļltima ofensiva. Tras una dura lucha, los Aliados se retiran al sur de la isla mientras eran perseguidos y hostigados por las fuerzas enemigas. La Marina brit√°nica logr√≥ embarcar a 17 000 soldados, el resto quedaron a su suerte en la isla. A pesar de que hab√≠a sido una operaci√≥n espectacular, y de que Creta estaba en sus manos, los alemanes hab√≠an sufrido unas terribles p√©rdidas, debilitando su ej√©rcito. La Fuerza Aerotransportada no se volver√≠a a utilizar m√°s en una operaci√≥n de esta envergadura.

El Ejército Rojo




Desde que Stalin tom√≥ el poder en la Uni√≥n Sovi√©tica asesinando a todos su oponentes, dirigi√≥ el pa√≠s con mano de hierro, imponiendo su tesis: la construcci√≥n del socialismo en un solo pa√≠s. Stalin fue un dictador ambicioso y sin escr√ļpulos de ning√ļn tipo, muy sanguinario, siempre celoso de quien destacaba por encima de √©l. La forma de ser del dictador tendr√° una honda repercusi√≥n en su ej√©rcito.

Imagen de soldados del Ejército Rojo en 1920
Soldados del Ejército Rojo en 1920

La falta de preparaci√≥n del Ej√©rcito rojo lo convert√≠an en un gigante con pies de barro. Esto se comprob√≥ muy bien en la vergonzante campa√Īa finlandesa. Stalin, deseoso de capturar el territorio finland√©s que rodeaba sus bases navales b√°lticas, lanz√≥ un ataque a dicho pa√≠s. La superioridad humana y material de los rusos era m√°s que evidente, pero los finlandeses pararon el ataque y los hicieron retroceder. Fue una derrota estrepitosa. Un pa√≠s de solo 3 millones de habitantes hab√≠a frenado al Ej√©rcito Rojo, que ten√≠a la misma cantidad de soldados en sus filas. Solo cuando Stalin se decidi√≥ a concentrar a un mill√≥n de soldados, se pudo resolver la campa√Īa finlandesa.

La guerra ruso-finlandesa había sido un acontecimiento muy significativo que mostraba las deficiencias y la inoperatividad del Ejército Rojo. Y Hitler tomó buena nota de ello. El país tenía inmensas reservar en hombres y material, pero no tenía oficiales competentes, y la estrategia era un desastre. Todo esto fue fruto de las continuas injerencias del dictador soviético, pero también tuvo mucho que ver las purgas stalinistas.

Las purgas estalinistas

Stalin instauró uno de los regímenes más autoritarios de la historia. Rusia era un estado policial que eliminaba a todo sospechoso de ir en contra de su dictadura. Eliminó sistemáticamente a miles de camaradas comunistas, civiles discrepantes y militares. Impuso la colectivización forzosa de la agricultura y llevó a cabo la planificación obligada de la economía, industrializando el país a costa del bienestar de la población.

¬ŅPor qu√© cuando pienso en √©l (Stalin) solo puedo ver cabezas, monta√Īas de cabezas?

Osip Mandelstam

Stalin se empleó bien con el ejército. Depuró a todo aquel que no le ayudó a tomar el poder tras la muerte de Lenin: enemigos suyos, troskistas o simplemente todo del que no se fiaba. Las purgas del Ejército Rojo comenzaron en 1937. Depuraron a los generales y oficiales más competentes del ejército, solo por simples sospechas o paranoia desmedida del dictador. De esta manera, el Ejército Rojo perdía uno de sus elementos más valiosos: generales y estrategas que conocían las tácticas, sabían lo que hacían, estaban entrenados y eran experimentados. Fueron reemplazados por jóvenes más ideologizados, pero inexpertos, que tendrían que enfrentarse en la Operación Barbarroja al ejército alemán que, en términos logísticos y de estrategia, era el mejor del mundo.

Lo que hab√≠an creado las purgas era una oficialidad temerosa que no tendr√≠a ninguna iniciativa en el campo de batalla. El oficial sovi√©tico sab√≠a que cualquier acci√≥n que tuvieran que realizar por su cuenta podr√≠a costarle la vida si a Stalin le parec√≠a un error. La multitud de fusilamientos en el ej√©rcito eliminaron a hombres que ten√≠an muchos conocimientos y experiencia. Fueron pocos los oficiales y enviados de Stalin de la guerra civil espa√Īola que sobrevivieron. En Espa√Īa aprendieron cosas muy interesantes que jam√°s pudieron ponerse en pr√°ctica en Rusia. Stalin los ejecut√≥ a todos.

Beria, el perro de Stalin

Ese miedo atroz que se instal√≥ en la poblaci√≥n y que recorri√≥ el pa√≠s ten√≠a un nombre: Beria. Era el principal hombre que ten√≠a Stalin para ejecutar sus matanzas. Era un personaje sanguinario e intransigente. Beria se encarg√≥ sistem√°ticamente de detener y torturar a todo el que le parec√≠a bien. Ni siquiera Stalin estaba al tanto de quien se ejecutaba. Por las manos torturadoras de Beria pasaron muchos comandantes del Ej√©rcito Rojo. En total, se depuraron m√°s de 35 000 oficiales. Pero tambi√©n cayeron dise√Īadores de armas, cient√≠ficos y estrategas. Todo un descomunal desprop√≥sito que elimin√≥ a toda la intelectualidad y vanguardia del ej√©rcito ruso.

Imagen de Beria con la familia de Stalin
Imagen de Beria con la familia de Stalin. Al fondo se ve sentado al dictador soviético

Aunque nos centramos en las consecuencias que las purgas de Stalin tuvieron en el ejército, la represión se instaló con mucha más fuerza en la sociedad rusa. Beria creó un estado policial en el que las denuncias falsas por envidias u otros motivos estaban a la orden del día.

‚ÄúCualquier cosa pod√≠a desencadenar una acusaci√≥n: una broma, la ruptura de una m√°quina en el trabajo, una queja por las enormes colas, da√Īar un cuadro de Stalin. Era suficiente que se viese a un ciudadano envolviendo pescado en un peri√≥dico con el retrato de Stalin para que fuera arrestado y desapareciera para siempre‚ÄĚ.


Extracto del libro Operaci√≥n Barbarroja. La invasi√≥n alemana de Rusia, de √Ālvaro Lozano

Se especula que durante los a√Īos m√°s duros de la represi√≥n m√°s de 5 millones de rusos fueron arrestados, con cientos de miles de ejecutados. Stalin cre√≥ una sociedad y ej√©rcito obedientes, cuya cohesi√≥n era el miedo que le ten√≠an. Pero a costa de crear un pa√≠s m√°s d√©bil, sobre todo teniendo en cuenta los enormes recursos que ten√≠a, y la potencialidad de sus gentes. El dictador sovi√©tico acab√≥ con todo eso. Cuando Hitler atac√≥ Rusia, se encontr√≥ con un pa√≠s inoperante, y un Ej√©rcito que lo √ļnico eficaz que pod√≠a hacer era enviar constantemente a soldados j√≥venes a morir.

La Wehrmacht de Hitler




Los alemanes iniciaron una nueva forma de hacer la guerra que les llevó a tener Europa rendida a sus pies. Las nuevas concepciones centradas en el ataque rápido de formaciones de tanques e infantería motorizada, con el apoyo masivo de la aviación, habían obrado milagros en Polonia y en Francia. Guederian había sido uno de los máximos ideólogos de esta nueva manera de utilizar los blindados. Participó en la Primera Guerra Mundial y quedó horrorizado por la masacre en las trincheras. Por eso se convenció de que el movimiento llevaba a la victoria.

‚ÄúSolo el movimiento lleva a la victoria‚ÄĚ

Heinz Guderian

Ascendido a coronel, Guderian puso en práctica sus teorías en la exitosa invasión de Francia de 1940. Esto le dio una gran reputación, pero también le valió la oposición de los generales y oficiales de la vieja guardia, anclados en las tácticas tradicionales. En Rusia volvería a poner en práctica sus métodos con enorme éxitos, aunque esto lo veremos más adelante.

La guerra de movimientos

La nueva táctica alemana era tremendamente efectiva. Con la utilización de una formación compacta de blindados se rompía por un punto la formación clásica en línea del enemigo. La rapidez de los blindados permitía después un movimiento envolvente por la retaguardia, mientras la infantería alemana seguía atacándolos de frente. De manera rápida, el ejército enemigo se veía en una bolsa completamente rodeado, atacado por todas partes, y sufriendo el bombardeo en picado de la aviación. Si intentaba romper el cerco seguirían siendo hostigados por los blindados alemanes, cuya rapidez utilizaban para seguirlos y volver a envolverlos de nuevo si se daba la ocasión.

Avión Stuka alemán Segunda Guerra Mundial
Avión Stuka alemán de la Segunda Guerra Mundial. Este avión, con su bombardeo en picado, fue fundamental para realizar la guerra relámpago alemana

Como veremos más adelante, la guerra de movimientos tuvo muchos fallos en la Operación Barbarroja. Para que todo hubiese funcionado a la perfección, la Wehrmacht debería haber motorizado más a la infantería. Al ir a pie o a caballo, los soldados siempre se quedaban demasiado rezagados y no podían seguir a los tanques, que normalmente debían detenerse para que les alcanzasen, y no abrir una brecha en sus flancos.

Lo que s√≠ diferenciaba enormemente al ej√©rcito alem√°n del sovi√©tico era en la calidad de sus oficiales. Mientras Stalin se hab√≠a encargado de ejecutar a todos sus mandos competentes, la Wehrmacht ten√≠a a los mejores oficiales del momento. Hab√≠an participado en las campa√Īas de Polonia, Dinamarca, Noruega, Francia y los Balcanes. Muchos eran veteranos de la Primera Guerra Mundial. Sin duda era la oficialidad m√°s preparada del mundo, y esto se notar√° en la invasi√≥n de Rusia.

El ejército alemán no estaba preparado

A pesar de los enormes √©xitos del ej√©rcito alem√°n, que en aquellos momentos parec√≠a invencible, no todo era perfecto. Uno de los mayores defectos era la cantidad de modelos diferentes de blindados y de veh√≠culos de transporte que utilizaba. Esto a√Īad√≠a gran complejidad, sobre todo en las piezas de repuesto. En Rusia este problema adquirir√≠a proporciones may√ļsculas. El fr√≠o y la deficiente red de carreteras rusas impidieron un abastecimiento necesario, y el mantenimiento de los blindados se complic√≥. Todo lo contrario que los rusos, que ten√≠an solo dos modelos de tanques, facilitando la log√≠stica y la fabricaci√≥n de las piezas de repuesto.

El ej√©rcito de Hitler no estaba preparado para una guerra larga. La Blitzkrieg o guerra rel√°mpago se hab√≠a mostrado muy efectiva en la Europa occidental, con victorias r√°pidas y efectivas. Pero la industria alemana no se hab√≠a convertido para una guerra total. Hitler se lo estaba jugando todo a una carta en Rusia. La idea era derrotar al gigante sovi√©tico en una campa√Īa r√°pida de varios meses, antes de que llegase el invierno; pero sobre todo se evitar√≠a tambi√©n reconvertir una industria para una campa√Īa eterna.

Alemania no ten√≠a la capacidad ni los recursos para una guerra de a√Īos. Por eso era esencial conquistar los recursos rusos: el petr√≥leo del Crimea y las tierras agr√≠colas de Ucrania. Una muestra de esto era que Hitler no hab√≠a equipado a sus soldados con ropa para el invierno porque, sencillamente, Rusia se deb√≠a conquistar antes. El ej√©rcito nazi era muy efectivo a corto plazo, pero la Operaci√≥n Barbarroja lo pondr√≠a a prueba en una campa√Īa larga, mostrando todos sus defectos.

Fotografía de dos soldados alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. El de la izquierda lleva un Mauser con la bayoneta montada; mientras que el de la derecha tiene en su mano el famoso subfusil MP40

Combatientes en la Operación Barbarroja




La operación Barbarroja enfrentó :

  • Alemania nazi y sus aliados: Hungr√≠a, Ruman√≠a, Italia, Finlandia y Croacia. Todos estos pa√≠ses aportar√≠an tropas a la Wehrmacht de Hitler.
Bandera de la Alemania nazi
  • La Uni√≥n Sovi√©tica. Stalin se ver√≠a completamente solo ante el ataque. No obstante, Gran Breta√Īa y Estados Unidos ayudar√≠an de manera crucial con material de guerra a trav√©s de convoyes por el B√°ltico.
Bandera de la URSS guerra civil espa√Īola

Stalin vs Hitler: comienza la Operación Barbarroja




La calurosa noche de verano del 22 de junio de 1941 ser√≠a testigo de un acontecimiento que cambiar√° el curso de la Segunda Guerra Mundial: la invasi√≥n alemana de Rusia. Una semana antes, los diplom√°ticos ya se hab√≠an preparado. Todos los empleados de la embajada alemana en la Uni√≥n Sovi√©tica hicieron las maletas y se marcharon. Un soldado desertor alem√°n avis√≥ que la invasi√≥n se producir√≠a a media noche del 22 de junio. A Stalin se le acumulaban las pruebas inequ√≠vocas del ataque. Aunque ya ten√≠a asumido que Alemania invadir√≠a Rusia, p√ļblicamente segu√≠a ignorando los avisos. Paralelamente preparaba a marchas forzadas al ej√©rcito y al pa√≠s para la guerra.

Ante un frente tan inmenso, Zhukov era consciente de que la √ļnica opci√≥n efectiva era una defensa en profundidad. Stalin orden√≥ que se construyeran fortificaciones en la frontera, pero llegaban demasiado tarde. La l√≠nea Stalin (l√≠nea de fortificaciones construida en los a√Īos 30), que era la m√°s preparada, no fue reforzada porque se encontraba m√°s al interior del pa√≠s. Stalin exig√≠a que las fortificaciones se levantaran en la misma frontera.

La palabra clave para la invasi√≥n, ‚ÄúDortmund‚ÄĚ, fue trasladada a las tropas alemanas que se concentraban a lo largo de la frontera rusa. El ataque comenzar√≠a a las 3:30 horas. Los oficiales alemanes y los millones de soldados que hab√≠an sido trasladado a Polonia conten√≠an el aliento, mirando una y otra vez sus relojes.

¬ŅCu√°ndo comenz√≥ la Operaci√≥n Barbarroja, el ataque de las tropas de Hitler a la URSS?

La fecha de inicio de la Operaci√≥n Barbarroja, la invasi√≥n de Alemania nazi por la Uni√≥n Sovi√©tica, fue la madrugada del 22 de junio de 1941 a las 3:00 horas. Cuatro millones de soldados repartidos en 180 divisiones, 600 000 veh√≠culos, 750 000 caballos, casi 4000 tanques y ca√Īones, m√°s de 7000 piezas de artiller√≠a y 1500 aviones, la mayor fuerza de invasi√≥n de la historia hasta ese momento, se pon√≠a en marcha.

Operación Barbarroja: la invasión de Hitler de la Unión Soviética
Operación Barbarroja. Primeros avances alemanes en junio de 1941

Quince minutos despu√©s de las 3 de la madrugada, miles de ca√Īones de artiller√≠a abren fuego sincronizadamente a lo largo de toda la frontera rusa. Las fuerzas acorazadas, que en el ej√©rcito de Hitler son siempre la vanguardia, inician un ataque masivo. Simult√°neamente al ataque por tierra, miles de aparatos de la Luftwaffe sobrevuelan los cielos rusos rumbo a los aer√≥dromos sovi√©ticos. Los alemanes destruyeron todos los aparatos enemigos, parados e indefensos en sus bases. En solo unas horas, la fuerza a√©rea de Hitler acaba con m√°s de 700 aviones rusos. Al finalizar el primer d√≠a de invasi√≥n las p√©rdidas son m√°s de 1200 aparatos, una cuarta parte de toda la fuerza a√©rea sovi√©tica. En la semana siguiente, la cifra alcanza m√°s de 4000 aviones destruidos.

La sorpresa rusa

Antes los inesperados ataques masivos, los oficiales rusos que est√°n defendiendo la frontera llaman desesperadamente a sus superiores gritando que los alemanes les est√°n atacando. ¬°No puede ser! ¬°Debe estar borracho! Contestaban sus superiores. La sorpresa era may√ļscula, y los sovi√©ticos no sab√≠a qu√© hacer.

Esa misma noche Stalin dorm√≠a en Mosc√ļ. Zhukov, uno de las pocas figuras en toda la Uni√≥n Sovi√©tica que pose√≠a el n√ļmero personal del dictador, intenta ponerse en contacto con √©l. cuando lo consigue, le comunica que los alemanes est√°n bombardeando las ciudades rusas y han iniciado un ataque masivo a lo largo de toda la frontera rusa. Seg√ļn algunos historiadores, como Beevor o Volkognov, Stalin sufri√≥ una conmoci√≥n. Su reacci√≥n fue el silencio. Sin duda la situaci√≥n le hab√≠a superado. Cuando consigui√≥ reaccionar, orden√≥ que todo el ej√©rcito de la frontera respondiese a la agresi√≥n y defendiese el suelo patrio. Pero era demasiado tarde, los alemanes avanzaban gracias al elemento m√°s poderoso que ten√≠an: la sorpresa.

A primera hora de la ma√Īana, el ministro de Asuntos Exteriores alem√°n comunicaba al mundo la invasi√≥n a Rusia. Se pon√≠a en marcha uno de los mayores enfrentamientos de la Segunda Guerra Mundial, que tantos quebraderos de cabeza provocar√≠an a los dos dictadores, y que tantos millones de muertes e inmenso sufrimiento traer√≠a a la humanidad.

Un avance imparable

Las defensas sovi√©ticas saltaron por los aires en los primeros momentos. Es curiosa la orden que hab√≠an recibido las tropas rusas: aniquilar al enemigo y llegar a Alemania. Da una idea del desconcierto de aquellos momentos. La realidad era que la mayor√≠a de divisiones rusas que defend√≠an su pa√≠s no hab√≠an recibido ning√ļn aviso de ataque, y ahora estaban siendo aniquiladas al amparo del factor sorpresa.

El ej√©rcito ruso se encontraba repartido en 5 frentes comandados por tres generales de la Uni√≥n Sovi√©tica: Voroshilov, Timoshenko y Budenny. Debido a las purgas estalinistas, de los tres, solo Timoshenko era el √ļnico capacitado para comandar un ej√©rcito. El Ej√©rcito Rojo se encontraba sin protecci√≥n a√©rea: casi todos los aparatos sovi√©ticos hab√≠an sido destruidos o abatidos. La fuerza a√©rea m√°s numerosa del mundo, simplemente hab√≠a dejado de existir. La √ļnica buena noticia, si exist√≠a alguna para los rusos en esos momentos, era que sus f√°bricas aeron√°uticas estaban lejos del alcance de los bombarderos alemanes. Hab√≠a una posibilidad de reponer las p√©rdidas, pero no llegar√≠a r√°pido.

Las primeras acciones alemanas se encaminan a cortar todas las comunicaciones del enemigo, pobremente defendidas. Los soldados rusos est√°n completamente desorganizados y desconcertados, aguantando una avalancha de soldados y blindados enemigos, sin comunicaci√≥n con Mosc√ļ, y con √≥rdenes muy contradictorias de sus mandos. La destrucci√≥n de las comunicaciones por la Wehrmacht hab√≠a provocado ese caos. Las unidades luchan separadas, sin saber d√≥nde est√°n las dem√°s; los comandantes pierden el contacto con sus soldados; los oficiales no reciben √≥rdenes claras; y en Mosc√ļ nadie sabe lo que est√° pasando. Stalin cree que el ataque se ha rechazado. La realidad, sin embargo, es que el Ej√©rcito Rojo se est√° desintegrando.

Tropas alemanas cruzando la frontera de Rusia en la Operación Barbarroja
Tropas alemanas cruzando la frontera de Rusia en la Operación Barbarroja

URSS vs Alemania. La gran guerra patriótica contra el nazismo

Muchos historiadores destacan el comportamiento del dictador ruso en aquellos momentos. No tom√≥ el mando hasta pasados unos d√≠as, escondi√©ndose de la realidad. Est√° desesperado, sin saber c√≥mo reaccionar. Tras el shock que le hab√≠a provocado la invasi√≥n, Stalin comenz√≥ a recuperarse y a tomar conciencia de lo que estaba ocurriendo. Fue Molotov el que se dirigi√≥ a la naci√≥n en un discurso radiado que muchos de los rusos escuchaban mientras las bombas ca√≠an en sus ciudades. Stalin proclam√≥: ‚Äúes una guerra patri√≥tica contra los invasores‚ÄĚ.

Pero los alemanes, a pesar de su √©xito innegable, est√°n observando una resistencia que no se hab√≠an encontrado nunca. En otros frentes, como el polaco o el franc√©s, los soldados se hab√≠an rendido cuando eran cercados; los rusos luchaban hasta el √ļltimo hombre. As√≠ ocurri√≥ en muchos puntos del pa√≠s, y en la fortaleza de Brest-Litovsk, donde los sovi√©ticos se defendieron ante oleadas de bombardeos. Lo vivido all√≠ ser√≠a un adelanto de lo que se esperar√≠an los alemanes en Stalingrado.

‚ÄúA los rusos hay que matarlos dos veces, y luego darles la vuelta para ver si realmente est√°n muertos‚ÄĚ

Federico el Grande

A m√°s de un oficial alem√°n le hubiera venido bien tomarse en serio las palabras de Federico el Grande. Los alemanes estaban sorprendidos con la terquedad rusa. En muchas ocasiones luchaban por luchar, sabi√©ndose muertos, pero nunca se rend√≠an. Cuando se les agotaba la munici√≥n luchaban a bayoneta y cuchillo. Llevaban a cabo cargas con sables y bayonetas para morir bajo una lluvia de fuego de ametralladoras. A√ļn as√≠ no se retiraban. Esta actitud estaba ordenada por Stalin, que no quer√≠a ceder ni un metro de terreno. Pero esa estrategia beneficiaba a Hitler. Una retirada a tiempo, y una defensa m√≥vil y en profundidad, habr√≠an puesto las cosas muchos m√°s dif√≠ciles a los ej√©rcitos alemanes. Pero la tozudez de Stalin le estaba ocasionando al Ej√©rcito Rojo unas p√©rdidas irreparables.

A Stalin, por su parte, no le temblaba la mano a la hora de ordenar fusilar a todo oficial que llevara a cabo una retirada. Así lo hizo con el comandante en jefe del Frente Occidental, el general Pavlov, a pesar de que la lógica de la retirada era correcta para evitar el exterminio completo. El primer día de invasión, los alemanes habían penetrado unos 20 kilómetros en territorio enemigo a lo largo de todo el frente. Miles de soldados rusos fueron hechos prisioneros o estaban muertos, y 12 divisiones soviéticas habían dejado de existir.

La divisi√≥n Azul. La Operaci√≥n Barbarroja y Espa√Īa

Las noticias de la Operaci√≥n Barbarroja llegaron a Espa√Īa donde fueron acogidas con gran entusiasmo por el r√©gimen franquista. Los militares que se alzaron en julio de 1936 culpaban a los rusos de la guerra civil espa√Īola. Los falangistas fueron m√°s all√°: quer√≠an combatir en Rusia. Ram√≥n Serrano Su√Īer, el ‚Äúcu√Īad√≠simo‚ÄĚ de Franco, y ministro de Asuntos Exteriores, era el m√°s partidario de la entrada en guerra de Espa√Īa. Pero Franco siempre hab√≠a sido muy cauto a la hora de tomar todas las decisiones, y una intervenci√≥n a favor de un bando no era muy de su estilo.

¬°Rusia es culpable!

Ram√≥n Serrano Su√Īer

Se lleg√≥ a un t√©rmino medio. El Gobierno franquista organiz√≥ un grupo de voluntarios que, al grito de ‚Äú¬°Rusia es culpable!‚ÄĚ, marchar√≠an al frente para combatir codo con codo con los alemanes. As√≠ ayudar√≠an a Hitler sin comprometerse en la guerra. Al frente de la Divisi√≥n Azul se puso al general Agust√≠n Mu√Īoz Grandes.

Despidiendo a la División Azul en Madrid, 1941
Despidiendo a la División Azul que marcha para Rusia. Madrid, 1941.

Estos voluntarios fueron con mucha ilusión a Rusia, donde esperaban llenarse de gloria. La realidad, sin embargo, fue mucho más prosaica. La División Azul fue destinada a trabajos secundarios de guarnición y apoyo. Cuando el designio de la guerra cambió, las gloriosas victorias que esperaban conseguir se convirtieron en auténticas matanzas que sufrían en una interminable retirada. Miles de ellos dejarían sus vidas en el país que tanto odiaban, sucios, malnutridos, humillados y abandonados por los alemanes y por Franco.

Panzer vs T-34




Cuando los alemanes comenzaron a penetrar en territorio ruso se encontraron con una sorpresa. Los tanques KV y T-34 demostraron ser m√°s pesados y veloces que los Panzer III y IV. El T-34 resultar√≠a ser el mejor tanque de la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes comprobaban desesperadamente como los ca√Īones antitanques que disparaban a bocajarro a una distancia de 80 metros, rebotaban contra los blindados rusos.

El T-34, el mejor tanque de la Segunda Guerra Mundial

Tanque ruso T-34
Tanque soviético T-34

El T-34 apareci√≥ por primera vez en julio en el campo de batalla. Pesaba 28 toneladas, ten√≠an un blindaje de 65 mm (que lo hac√≠a a√ļn m√°s impenetrable gracias a su montaje inclinado en √°ngulo de 60 grados). En los primeros enfrentamientos, Guderian se quej√≥ de las duras p√©rdidas que estaba sufriendo a manos de los T-34, reconociendo que eran superiores a los Panzer IV. Los alemanes se dieron cuenta de inmediato que los blindados rusos eran superiores.

Aunque los tanques rusos eran espectaculares, su manejo por los oficiales los estaban condenando. Se desperdiciaron muchos por la descoordinación en los ataques, así como su dispersión en el campo de batalla, todo lo contrario que hacían los alemanes.

A pesar del pobre manejo de los T-34 y los KV, los alemanes ten√≠an que hacer esfuerzos sobre humanos para destruirlos. Solo los ataques combinados de Panzer, artiller√≠a y aviones (e incluso ca√Īones antia√©reos que eran girados para apuntar a tierra) eran efectivos. Lo √ļnico que estaba salvando a los alemanes era el caos y la desorganizaci√≥n rusa que imped√≠a un uso efectivo de sus bestias m√≥viles.

El tanque KV

Este monstruo blindado era un completo desconocido para la inteligencia alemana. Solo cuando los soldados se lo encontraron en el campo de batalla comenzaron a darse cuenta de los avanzados que estaban los rusos en el desarrollo de tanques. El KV-1 pesaba más de 40 toneladas, 3 veces más pesado que los Panzer III y IV, con un blindaje tres veces superior al de los alemanes; su velocidad, a pesar de ser mucho más pesado, equiparaba a la de los Panzer. Tenía, además, bandas de rodaje más gruesas para desplazarse por el barro y el lodo de Rusia.

Tanque KV-2 soviético en la Operación Barbarroja
Tanque KV-2 soviético en la Operación Barbarroja

Los enfrentamientos entre Panzer y KV eran desesperados. Los alemanes abr√≠an constantemente fuego sin da√Īarlos. Solo las t√°cticas combinadas y un poder de fuego concentrado consegu√≠an derrotarlos. Pero era la poca experiencia rusa lo que, por ahora, estaba salvando a los alemanes.

Los Panzer III y IV

Desde el contacto con los tanques T-34, los alemanes comenzaron a preocuparse por la construcci√≥n de blindados que estuvieran a la altura de los rusos. Como medida de urgencia se dot√≥ a los Panzer III y IV de un ca√Ī√≥n m√°s potente de 75 mm, y se incorpor√≥ una coraza m√°s gruesa. Estas acciones equilibraron la balanza en los enfrentamientos. Aunque la calidad de la t√°ctica alemana terminaba inclinando a su favor los enfrentamientos.

Uno de los problemas más graves que sufría el ejército alemán era la diversificación de sus vehículos blindados y de transporte. Tenían tanques de muchos tipos, requisados a los ejércitos derrotados de Europa. También poseían vehículos de transporte capturados en muchos países. Tener piezas de repuesto disponibles para la amalgama de vehículos era una tarea titánica para la cual la industria alemana no estaba preparada. Los rusos, sin embargo, habían simplificado todo el proceso construyendo solo dos modelos de tanques, y facilitando la producción de repuestos.

Panzer III alemán en la invasión de Rusia
Panzer III alemán en la invasión de Rusia

La escasez de piezas retrasó la construcción de tanques para dar prioridad a la producción de repuestos. A esto se le sumó el caos que se originó en la industria alemana cuando se decidió construir los nuevos modelos de tanques. Hitler quería impulsar el desarrollo de nuevos tanques, al mismo tiempo que se retrasaba la construcción de los modelos ya existentes.

En definitiva, los Panzer III y IV eran buenos blindados. Sin embargo, los tanques rusos T-34 y los modelos KV-1 y KV-2 eran cualitativamente mejores. Solo la destreza alemana en el empleo de blindados, con tácticas de agrupamiento y concentración en los ataques, sumado a la inexperiencia y descoordinación de los soldados rusos que los manejaban, estaba inclinando las victorias del lado de Hitler. Pero esta ventaja no duraría mucho. Los rusos aprendían rápido, y sus industrias estaban comenzando a producir en masa estas bestias de acero.

Minsk y Smolensko: Grupos de Ejércitos Centro




Hitler estaba exultante. Las tropas alemanas avanzaban sin ninguna oposición, el factor sorpresa había funcionado y los soviéticos, desbordados en todos los frentes, estaban siendo aniquilados. Todo iba de acuerdo con el plan establecido, y en todos los frentes el avance era rápido.

El √©xito del plan Barbarroja estaba siendo a√ļn mayor de lo que esperaban los oficiales alemanes. La cantidad de prisioneros y muertos rusos, y casi la destrucci√≥n total de las fuerzas acorazadas y a√©reas enemigas, convencieron a Hitler y a sus generales de que una victoria r√°pida en Rusia era posible.

Soldados rusos rindiéndose a tropas alemanas en la Operación Barbarroja
Soldados rusos rindiéndose a las tropas alemanas

El ejército alemán siguió avanzando por territorio ruso, y maniobró para realizar una pinza sobre la ciudad de Minsk. El general Hermann Hoth, del 3ª Grupo Panzer, dirigió con éxito un movimiento de pinza en el norte del Grupo de Ejércitos Centro. Los rusos estaban demasiado preocupados evitando los continuos desbordamientos del enemigo. Reinaba la confusión. La zona de Minsk quedó indefensa.

Fue el Grupo de Ej√©rcitos Centro a quien finalmente le correspondi√≥ la tarea de reducir la bolsa de Minsk, donde 15 divisiones rusas estaban atrapadas. El 9 de julio sucumbieron debido a los constantes ataques de la infanter√≠a alemana, aunque en la mayor√≠a de casos les costaba seguir el ritmo de los blindados. En solo una semana, los alemanes hab√≠an cubierto la tercera parte de la distancia hasta Leningrado y Mosc√ļ.

Las primeras divergencias alemanas

A pesar de los éxitos, los choques entre los mandos comenzaron a aflorar ante las distintas estrategias que unos y otros tenían. Con respecto al Frente del Centro, Guderian y Von Bock querían cerrar la pinza en la ciudad de Smolensko; Von Kluge, por el contrario, quería que esta se cerrase en Minsk.

Surgieron serios problemas en la estrategia alemana. Las fuerzas acorazadas de Guderian avanzaban a un ritmo que no podía seguir la infantería. Por este motivo, Von Kluge quería que la pinza se cerrase en Minsk, para que la infantería no se quedase atrás. En cualquiera de los casos, la bolsa que estaban a punto de sellar era gigantesca. Nunca antes en ninguna guerra se había visto un cerco de estas dimensiones.

¬ŅDeb√≠an los tanques esperar a los soldados o, por el contrario, seguir su camino sin ellos? Guderian, que consideraba a las fuerzas blindadas como un arma separada, era partidario de proseguir con sus tanques, lo que enfadaba enormemente a Von Kluge. Hitler estuvo de acuerdo con este √ļltimo y finalmente la bolsa se cerr√≥ en Minsk el 28 de junio. Dentro de ella estaban atrapadas 20 divisiones rusas. Stalin, enfurecido por el enorme fracaso, mand√≥ fusilar a Pavlov, un general que poco pod√≠a haber hecho ante el desastre generalizado.

Una veloz guerra de movimientos

Aunque la bolsa se cerró a finales de junio, los soviéticos siguieron resistiendo hasta dos semanas después. Esta era la estrategia relámpago alemana: los tanques, organizados en unidades móviles, avanzaban con rapidez rompiendo el frente y rodeando al enemigo. Se crean bolsas de resistencia que la infantería alemana se encarga de reducir y destruir.

La velocidad del avance estaba superando cualquier previsi√≥n hecha con anterioridad. Las m√°s de 300 divisiones rusas repartidas en todo el frente, de mar a mar, estaban destruidas o seriamente da√Īadas. El Grupo de Ej√©rcitos Norte hab√≠a avanzado m√°s de 800 kil√≥metros tierras rusas adentro en solo dos semanas. Stalin estaba cada vez m√°s nervioso y desequilibrado, tal y como lo confirmaban sus ordenes poco realistas. Exig√≠a constantemente ofensivas con divisiones que ya no exist√≠an. Sus generales, cada vez que le comunicaban las derrotas o las retiradas, sab√≠an que se estaban jugando la vida.

Los ejércitos alemanes habían cercado a los soviéticos en tres bolsas: Brest-Litovsk, Bialystok, Volkovysk y Minsk. Estas batallas se estaban desarrollando con una brutalidad nunca antes vista en la Segunda Guerra Mundial. La causa la provocaban los sentimientos antibolcheviques de muchos de los soldados alemanes. La propaganda nazi había calado hondo, y ya se había tomado la costumbre de no coger prisioneros. Por su parte, los rusos seguían luchando con una ferocidad que desconcertaba a los mandos germanos. Estas dos causas eran un cóctel explosivo para una guerra muy sangrienta.

La batalla de Smolensko

Guderian y Hoth (al mando del 3ª Grupo Panzer) tenían prisa por penetrar más en territorio ruso. Pretendían alcanzar de una vez por todas el río Dnieper y la ciudad rusa de Smolensko, el verdadero objetivo del Grupo de Ejércitos Centro. Sin embargo, Hitler mostraba su perfil más conservador, y quería que los tanques ayudasen a reducir las bolas de resistencia de Bialystok y Minsk en retaguardia.

Las dos almas del ej√©rcito alem√°n se enfrentaron en aquellos primeros d√≠as de julio: la m√°s arriesgada en innovadora representada por Guderian, y la m√°s conservadora encarnada en el general von Kluge. La enemistad entre ambos era notoria y p√ļblica. Kluge reclamaba una y otra vez a Guderian que detuviese el avance de sus blindados y apoyase a la infanter√≠a; Guderian desobedeci√≥ y avanz√≥ con sus tanques a trav√©s del r√≠o Dnieper, hasta Smolensko.

Tropas alemanas entrando en Smolenko durante la invasión nazi de la URSS
Tropas alemanas entrando en la ciudad rusa de Smolensko

Al final, las tesis de Guderian se impusieron, sobre todo porque contaban con el apoyo del Alto Mando del Ejército alemán. La infantería motorizada y los blindados de Guderian se abrieron paso en combates muy sangrientos por la ciudad rusa. Finalmente, el 16 de julio, Smolensko fue conquistada por la 29ª División de Infantería Motorizada. Las unidades Panzer de Hoth pasaron por el flanco de Guderian, convergiendo en el norte a unos 50 kilómetros, completando la doble envoltura a los soviéticos.

Con la toma de Smolensko ya no quedaba ninguna ciudad importante entre el Grupo de Ej√©rcito Centro y Mosc√ļ. Se hicieron 300 000 prisioneros, se capturaron 2500 tanques, 1500 ca√Īones y 240 aviones. Los n√ļmeros demuestran la magnitud del desastre del Ej√©rcito Rojo. Pero a pesar de las cifras, hay otras circunstancias que est√°n alterando el rumbo de la guerra. La feroz resistencia rusa segu√≠a desconcertando a Hitler, y aunque los rusos estaban siendo exterminados, a√ļn manten√≠an su capacidad defensiva y, sobre todo, estaban reduciendo el ritmo de avance alem√°n. No eran victorias, pero s√≠ avisos que los alemanes comenzaban a tomarse en serio. Quiz√°s la Operaci√≥n Barbarroja no iba a ser un paseo como Hitler pensaba. En la vastedad inacabable de la tierra de los zares, los alemanes comenzaban a nadar en un mar de dudas.

Se frena el avance a Mosc√ļ

En su obsesi√≥n por seguir avanzando hacia delante, Guderian orden√≥ tomar la localidad de Yelnia, la cual consideraba un trampol√≠n hacia Mosc√ļ. La feroz batalla que all√≠ se produjo impidi√≥ a Guderian mandar a todas sus fuerzas hacia el norte para encontrarse con el general Hoth y cerrar fuertemente la bolsa de Smolensko que se manten√≠a muy precaria. Los sovi√©ticos aprovecharon esta situaci√≥n y forzaron por ese lugar para escapar. M√°s de 100 000 soldados sovi√©ticos salieron del cerco.

Hitler entr√≥ en c√≥lera cuando le lleg√≥ la noticia, y orden√≥ detener el avance a Mosc√ļ. Precisamente se estaba haciendo todo lo contrario a lo que √©l quer√≠a. Guderian ten√≠an una mentalidad m√°s estrat√©gica, en la que la toma de la capital rusa era fundamental para la victoria; para Hitler esta no llegar√≠a si no se aniquilaba al Ej√©rcito Rojo. Y dejarlo escapar en Smolensko no ha sido de su agrado. El 26 de julio, ante el apremio de Hitler, la bolsa se sell√≥, y la resistencia que a√ļn quedaba en Smolensko era eliminada.

Grupos de Ejércitos Sur: Ucrania




En Ucrania los rusos hab√≠an apostado a la mitad de divisiones y blindados de todas sus fuerzas en Rusia. Von Rundstedt se enfrentaba a un enemigo n√ļmericamente superior. La sorpresa inicial de ataque obr√≥ milagros. El 6¬ļ Y 17¬ļ Ej√©rcitos cruzaron de noche los r√≠os Bug y San, apoder√°ndose de todos los puentes. La sorpresa inicial no bloque√≥ tanto a las tropas rusas en este frente como s√≠ ocurri√≥ en otras partes. Los contraataques furiosos desconcertaban a los oficiales alemanes, muy poco acostumbrados a esa resistencia que rayaba la locura.

Soldados rusos luchando en la Operación Barbarroja
Soldados soviéticos apuntando a las tropas alemanas con su ametralladora pesada Maxim M1910

El objetivo es la ciudad de Kiev, y Rundstedt tenía la intención de avanzar de forma directa. El ataque frontal de las divisiones alemanas provocó combates muy sangrientos. Los soldados soviéticos se sentían mucho más cómodos luchando cara a cara contra el enemigo, sin sufrir esos peligrosos envolvimientos que tanto asustaban. Entre inmensas llanuras de trigo, maíz y girasoles, ambos contendientes se estaban masacrando.

La vastedad de Rusia nos devora

Mariscal de campo Von Rundstedt

El Grupo de Ejércitos Sur iba más retrasado con respecto a los demás grupos de ejércitos. El enemigo que tenían en frente era más numeroso y mejor armado que lo que se habían encontrado los alemanes en los otros frentes. El ala izquierda del Grupo Sur (1ª Grupo Panzer) se encontró con una resistencia feroz. Hitler estaba preocupado por la ralentización que estaba observando en la Operación Barbarroja tras el ímpetu de los primeros días. De esta preocupación nacieron las nuevas órdenes.

El cambio de actitud de Hitler

Hitler no quer√≠a Mosc√ļ, no le interesaba, en contra del criterio de la mayor√≠a de sus oficiales. A finales de julio, public√≥ una serie de directrices para derrotar a la Uni√≥n Sovi√©tica que vendr√≠an a trastocar todos los planes. Estas directrices se concretaron de la siguiente forma:

  • Grupos de Ej√©rcitos Sur: se apoderar√≠a de Crimea y de las cuencas industriales de Jarkov y Donets.
  • Grupos de Ej√©rcitos Centro: era el que m√°s hab√≠a avanzado de los tres, y el que ten√≠a como objetivo Mosc√ļ. Se orden√≥ detener su avance y pasar a la defensiva. Cooperar√≠a cediendo medios a los otros dos grupos de ej√©rcitos.
  • Grupos de Ej√©rcitos Norte: seguir√≠a hasta Leningrado, como se hab√≠a estipulado.

Hitler no abandonaba la idea de tomar la capital rusa, pero estimaba más importante las misiones de los Grupos de Ejércitos Sur y Norte. Pero este nuevo plan ralentizaría el avance en un momento en el que la estación veraniega estaba muy avanzada. El invierno se acerca.

Lo que m√°s preocupaba al dictador alem√°n era el fulgurante avance del Grupo de Ej√©rcitos Centro, que estaba dejando al descubierto sus flancos, y distanci√°ndose cada vez m√°s los blindados de la infanter√≠a. Por eso orden√≥ al 3¬™ Grupo Panzer virar al norte para apoyar el avance a Leningrado; y al 2¬™ Grupo Panzer dirigirse al sur para la conquista de Ucrania. Las fuerzas del Grupo de Ej√©rcitos Centro las dispersaba para apoyar a los otros dos. Tambi√©n se planific√≥ un bombardeo masivo de Mosc√ļ.

Se habr√≠a un gran debate: ¬Ņel objetivo econ√≥mico o el pol√≠tico? ¬ŅUcrania o Mosc√ļ? Contra el criterio de la mayor√≠a de sus generales, entre los que se inclu√≠a Guderian, el F√ľhrer se decantaba por el econ√≥mico. Quer√≠a Ucrania, Leningrado y los pozos petrol√≠ficos de Crimea, y destruir el Ej√©rcito Rojo. Dejaba a un lado Mosc√ļ, una ciudad que le recordaba al fracaso de Napole√≥n, y que intentaba evitar.

La conferencia de Novy Borisov

Se convoc√≥ una conferencia en Novy Borisov donde por primera vez Hitler escuchar√≠a las opiniones de sus comandantes de manera personal y directa. All√≠ le transmitieron la importancia estrat√©gica que tendr√≠a Mosc√ļ para ganar la guerra a los sovi√©ticos. Hitler segu√≠a neg√°ndose.

Lo que no sabía el dictador nazi era la conspiración que se estaba organizando en tierras rusas contra él. En el seno del Grupo de Ejércitos Norte se había elaborado un plan para secuestrarlo y ejecutarlo. Los conspiradores pretendían crear una nueva Alemania sin el dictador, que tuviera otro rumbo político. Estaban hartos de las atrocidades que las fuerzas alemanas estaban llevando a cabo contra la población rusa en retaguardia.

Imagen de Heinz Guderian
Imagen de Heinz Guderian, uno de los teóricos de la guerra de movimientos.

Hitler, aunque no sab√≠a del plan, supo c√≥mo manejarlo todo. Se reuni√≥ uno a uno con los generales, y de esta forma impuso m√°s f√°cilmente sus tesis. Los conspiradores no tuvieron ninguna oportunidad debido a lo fuertemente escoltado que iba. De esta forma se afianzaron sus planes: tomar Leningrado y Ucrania. Despu√©s, si acaso, Mosc√ļ. Quer√≠a los recursos naturales rusos: el mineral de hierro del B√°ltico, las inmensas reservas agr√≠colas de Ucrania y el petr√≥leo de Crimea. El fantasma de Napole√≥n segu√≠a estando muy presente en las decisiones del F√ľhrer, por eso evitaba siempre Mosc√ļ. Esta decisi√≥n estrat√©gica cambiar√° el curso de la Operaci√≥n Barbarroja.

La batalla de Ucrania: el doble envolvimiento




Un d√≠a caluroso de agosto del 216 a.C., los 40 000 soldados cartagineses de An√≠bal Barca se enfrentaron a las todo poderosas legiones romanas que los doblaban en n√ļmero. An√≠bal atrajo a los romanos hacia su formaci√≥n c√≥ncava, mientras que su caballer√≠a realizaba un doble envolvimiento que termin√≥ por rodear a los legionarios romanos. En la batalla de Cannas murieron m√°s de 70 000 legionarios, una masacre que termin√≥ con el poder√≠o de Roma.

Soldado alem√°n con civiles ucranianos
Soldado alem√°n hablando con civiles ucranianos

M√°s de 2100 a√Īos despu√©s de Cannas, los alemanes se dispon√≠an a ejecutar ese mismo plan contra los sovi√©ticos. Pero la labor de envolver al enemigo ya no corresponder√≠a a la caballer√≠a, sino a los Panzer. El plan de Hitler era una copia del que ejecut√≥ An√≠bal: el 2¬ļ Ej√©rcito partir√≠a desde la localidad de Gomel hacia el sudeste; el 17¬ļ Ej√©rcito ir√≠a hacia el norte desde Kremenchug; el 6¬ļ Ej√©rcito atraer√≠a a los rusos en Kiev, como An√≠bal en Cannas.

Las 2 pinzas del envolvimiento exigían recorrer bastas distancias, pero los alemanes confiaban en el éxito de la operación. El 10 de septiembre, las tropas motorizadas de Guderian ocupan el pueblo de Romni, al este de Kiev, y en plena retaguardia soviética. A 150 kilómetros al sur, el 1ª Grupo Panzer de Kleist se dispuso a avanzar hacia el norte para encontrarse con Guderian.

El anillo se cierra

Stalin estaba desesperado. Pensaba que los alemanes iban a tomar Mosc√ļ. Su error de c√°lculo hab√≠a llevado a que sus tropas en Ucrania se viesen seriamente comprometidas. Pero se negaba a ordenar un repliegue. Ante esta situaci√≥n tan desastrosa, el dictador sovi√©tico recurri√≥ a Zhukov. Pero este le recomend√≥ que las tropas retrasaran sus posiciones, un asunto que molestaba mucho a Stalin, y que se negaba a hacerlo.

¬°Ni un paso atr√°s! Resistan y, si es necesario, mueran


Joseph Stalin a sus comandantes en la batalla de Ucrania

A Stalin no le temblaba la mano a la hora de cesar a cualquier oficial que le recomendase un repliegue en Ucrania. Zukhov fue destituido como Jefe del Estado Mayor General del Ejército Rojo; también ocurrió lo mismo con el general Budenny, que desde el frente pedía al líder soviético que le dejase replegar a sus tropas para reorganizar una nueva línea de defensa y poder seguir resistiendo. Pero Stalin seguía determinado a no abandonar Kiev, a pesar de la completa paralización rusa ante el innovador plan alemán.

Lo que Stalin pretend√≠a era, sencillamente, imposible. La realidad se termin√≥ imponiendo. El 14 de septiembre los Grupos Panzer 1¬ļ y 2¬ļ establecen contacto. Al d√≠a siguiente, el cerco se cerraba a 160 kil√≥metros al este de la capital ucraniana. 5 ej√©rcitos sovi√©ticos (5¬ļ, 21¬ļ, 26¬ļ y 27¬ļ) quedaban completamente rodeados. Al igual que 2000 a√Īos antes en Cannas, los soldados sovi√©ticos estaban rodeados y confinados, esperando a ser aniquilados. En Cannas, An√≠bal rode√≥ a 120 000 romanos; en Kiev, los alemanes hab√≠an logrado atrapar a casi 700 000.

Una victoria muy sangrienta en la campa√Īa de Rusia

Cada día que pasaba dentro de la bolsa morían alrededor 9000 soldados rusos. Así fue durante más de dos meses. Aunque las tropas soviéticas eran valientes y resistían hasta rayar la locura, su estrategia era un desastre. Los continuos ataques suicidas solo ocasionaban más y más muertes. No había plan. Solo resistir y no ceder terreno. Así que la estrategia y la innovación siempre partían de los alemanes.

La derrota mostraba en toda su magnitud el desastre: 700 000 soldados muertos o prisioneros, 900 blindados, casi 4000 ca√Īones y 5 ej√©rcitos sovi√©ticos destruidos o capturados. Desde que hab√≠a comenzado la Operaci√≥n Barbarroja, un tercio de todo el Ej√©rcito Rojo ya no exist√≠a.

El 18 de septiembre, Stalin cedió y ordenó un repliegue, pero era ya demasiado tarde. La bolsa de un diámetro de más de 200 kilómetros se había convertido en una orgía de sangre y muerte. Los rusos estaban siendo aniquilados en su interior, y los intentos por escapar y romper el cerco ya eran imposibles. Muchos soldados rusos escaparon para unirse a la resistencia. El 19 de septiembre, Kiev fue conquistada por el Sexto Ejército. A pesar de las arengas de Stalin para que resistieran hasta morir, algunos oficiales rusos comenzaron a capitular.

Unidad anticarro nazi en Rusia
Unidad anticarro nazi de las SS en Rusia

Kiev fue un enorme triunfo para Hitler que vino a reafirmar sus tesis. Pese a los espectaculares √©xitos alemanes, muchos oficiales no les gustaba lo que estaban viendo. Les fascinaba la resistencia rusa. Llevaban meses avanzando y avanzando, destruyendo ciudades y aniquilando a soldados enemigos; pero nunca se acababa. ¬°Era una guerra sin fin! Cada vez que mataban a un ruso, m√°s tarde aparec√≠an tres. Las enormes bajas del Ej√©rcito Rojo no le hab√≠a impedido seguir presentando batalla. Hab√≠a malas sensaciones en el mando alem√°n. Aunque Cannas fue un √©xito, An√≠bal nunca pudo conquistar Roma. Sus tropas se pasearon invictas por toda la pen√≠nsula italiana, pero los romanos nunca estuvieron vencidos. Los oficiales alemanes encontraban peligrosos paralelismos con la invasi√≥n cartaginesa del Imperio romano. ¬ŅLes pasar√≠a a ellos lo mismo?

Georgi Konstantinovich Zhukov

Para los alemanes, el nombre de Zhukov estaba pasando desapercibido. Pero los acontecimientos que se iban a suceder a partir de ahora lo pondr√≠an en la primera plana de la historia militar. Hitler ya hab√≠a autorizado la Operaci√≥n Tif√≥n, la conquista de Mosc√ļ, sin apenas tiempo para que sus tropas descansasen tras Kiev. Zhukov comunic√≥ a Stalin las nuevas intenciones del enemigo y el dictador le orden√≥ que organizara el destrozado Frente Occidental. Stalin volv√≠a de nuevo a encomendar a Zhukov un milagro, pero el mariscal ruso era el m√°s competente, y los milagros siempre se le daban bien. Mosc√ļ y Leningrado son dos ciudades que, inevitablemente, est√°n ligadas a su suerte. De √©l depend√≠an la derrota o la victoria.

Zhukov era de las √ļnicas personas en toda la Uni√≥n Sovi√©tica capaces de contradecir a Stalin. Cuando no estaba de acuerdo con √©l se lo dec√≠a. Esto le hab√≠a costado m√°s de un disgusto. Fue cesado como Jefe del Estado Mayor y enviado a Smolensko. All√≠ les puso las cosas dif√≠ciles a los alemanes, y Stalin lo volvi√≥ a llamar para defender Leningrado. Por mucho que a Stalin le enfureciese que Zhukov le llevase la contraria, siempre lo reclamaba para ordenarle cosas imposibles. Y Zhukov las realizaba. As√≠ par√≥ a los japoneses en Mongolia (donde comenz√≥ a forjase un nombre) y en Smolensko, y ahora era llamado para salvar Leningrado.

Imagen del mariscal Zh√ļkov.
Imagen del mariscal Zh√ļkov.

Grupos de Ejércitos Norte: Leningrado




Los objetivos estrat√©gicos del Grupo de Ej√©rcitos Norte eran m√°s claros: destruir al enemigo a lo largo del B√°ltico y tomar Leningrado. Hab√≠a varios inconvenientes. El Grupo de Ej√©rcitos Norte era el que pose√≠a menos efectivos, pero ten√≠a que recorrer una distancia de m√°s de 800 kil√≥metros. No era una empresa f√°cil. Von Leeb se enfrentar√≠a al general ruso Kuznetsov, este √ļltimo en una posici√≥n dif√≠cil, ya que los pa√≠ses b√°lticos, ahora en poder sovi√©tico, eran contrarios a la ocupaci√≥n rusa. Sin duda, los alemanes encontrar√≠an apoyo en su avance.

Los primeros ataques alemanes fueron un √©xito. La resistencia  en el frente del norte fue m√°s d√©bil que en los frentes centro y sur. La √ļnica oposici√≥n seria se produjo en el r√≠o Daugava por el 26¬ļ Ej√©rcito, pero no tard√≥ en derrumbarse. Seguidamente se conquistaron Letonia y Lituania, y Leningrado quedaba a poco m√°s de 200 kil√≥metros.

Leningrado comenzó a llamarse así tras la muerte de Lenin y el triunfo de la revolución bolchevique. Fue la capital zarista cuando se llamaba San Petersburgo. Ahora era un objetivo importante para los alemanes, no solo por su fuerte carga simbólica, sino por ser un importante centro industrial. Desde el primer momento, Hitler se decantó por rodear y aislar la ciudad para matarla de hambre, dejando de lado un asalto para su conquista.

Los alemanes llegan a Leningrado

El Grupo de Ej√©rcitos Norte atac√≥ por primera vez las defensas alrededor de Leningrado el 8 de agosto. La infanter√≠a se lanz√≥ contra las l√≠neas de defensa sovi√©ticas a lo largo del r√≠o Luga. Von Leeb no hab√≠a tenido m√°s remedio que ordenar un ataque frontal. Envolver la ciudad para rodearla se hac√≠a imposible debido a que en la retaguardia de Leningrado se situaba el lago Ladoga. El ataque se encontraba con la dificultad de los numerosos anillos conc√©ntricos defensivos que Stalin hab√≠a ordenado construir a la poblaci√≥n de la ciudad. Von Leeb se vio tambi√©n limitado por la retirada de algunas de sus fuerzas para apoyar el ataque a Mosc√ļ.

Frente oriental de la Segunda Guerra Mundial en 1941
Estado del Frente Oriental en diciembre de 1941

Zhukov llegó a Leningrado por orden de Stalin para organizar la resistencia e impedir la caída de la ciudad. 40 divisiones soviéticas, junto con una población mal armada con escopetas de caza y cócteles molotov, era todo lo que Zhukov tenía. Los 3 millones de habitantes de Leningrado contenían la respiración ante lo que se les venía encima.

El 4 de septiembre, la artillería alemana ya tenía a tiro las calles. El 8 de septiembre dio comienzo el ataque en la ciudad. Los Stukas alemanes bajaban en picado bombardeando a la población. La infantería alemana, apoyada por los blindados, se habría paso por las trampas y defensas rusas gracias a la gran labor de los zapadores. La ciudad quedó rodeada y el 15 de septiembre la infantería estaba a tan solo 11 kilómetros del centro de la ciudad.

Stalin no mostró piedad a la hora de dictar instrucciones. Estaba prohibida la huida. Los soldados debían defender su posición o morir. Se les ordenó disparar sin piedad si los alemanes utilizaban rehenes rusos como parapetos.

Zhukov reorganiza la defensa

Con las l√≠neas defensivas destrozadas y los soldados enemigos penetrando en la ciudad, la defensa se antojaba complicada. Stalin sab√≠a ya, por medio de sus servicios de inteligencia, que la prioridad alemana era Mosc√ļ, y que la intenci√≥n de Hitler era llevar a cabo un asedio de Leningrado, sin comprometer mucho a sus tropas en un asalto. A finales de septiembre, el F√ľhrer dio la cruel orden: asediar y bombardear la ciudad y arrasarla hasta sus cimientos. Borrarla de la faz de la tierra.

Mapa del asedio a Leningrado
Mapa del asedio a Leningrado en 1941 por las tropas de Hitler

Zhukov se puso manos a la obra. A pesar de la pésima situación en la que se encontraban sus fuerzas, la decisión de Hitler de no realizar un asalto le daba ciertas esperanzas. No tuvo otro remedio que armar como pudo a la población y ordenarles que construyeran barricadas y trampas por todas las calles. Los alrededores de la ciudad se habían convertido en una fortaleza.

La inteligencia sovi√©tica comenz√≥ a informar a sus oficiales que los alemanes estaban comenzando a establecer posiciones defensivas, y que muchos de sus blindados estaban siendo transportados para el frente de Mosc√ļ. Es as√≠ como el ataque frontal se detiene, y comienza el largo y sangriento cerco de Leningrado.

El asedio de Leningrado

Aquí comienza una de las historias más trágicas y horrorosas de toda la Segunda Guerra Mundial. Los más de 3 millones de rusos atrapados en la ciudad no eran conscientes del sufrimiento que les esperaba, mucho mayor del que ya estaban padeciendo. Todos los días los aviones alemanes bombardeaban la ciudad, causando muerte y destrucción. La ciudad se paralizó; la comida escaseaba (y más que escaseará en los siguientes meses); ya no había electricidad; los habitantes morían a centenares diariamente a causa del constante bombardeo; cada día que pasaba quedaban menos edificios en pie. Era la escalofriante rutina durante el asedio a Leningrado.

El hambre era el fantasma más presente en aquellos meses. Durante los primeros días de cerco, los soviéticos organizaron un sistema de cartillas de racionamiento que, en la práctica, no cubría a toda la población. Las raciones diarias estaban en torno a los 400 gramos, que se repartían prioritariamente a soldados y obreros, después a la población. Era una ración insuficiente, que en noviembre se vería mermada a los 200 gramos, por debajo de la línea de subsistencia.

Ante este panorama tan negro, las gentes de Leningrado comenzaron a comerse a cualquier animal que capturaban vivo: caballos, gatos, perros, p√°jaros y ratas, que eran despellejadas y asadas. Los libros eran echados al agua caliente como ingrediente para la sopa. Otros optaron, ante la desesperaci√≥n, por comerse las medicinas. Cualquier cosa era v√°lida. Algunas madres se suicidaban para que su raci√≥n diaria pasara a sus hijos. El canibalismo hizo acto de presencia. Se ha documentado un mercado negro de miembros humanos que eran arrancados cuando mor√≠an sus portadores. Las gentes presentaban un aspecto atroz. No ten√≠an grasa en el cuerpo, eran pr√°cticamente esqueletos andantes. Mientras esto les ocurr√≠a a las gentes de Leningrado, los dirigentes del Partido Comunista sovi√©tico dorm√≠an en habitaciones calientes con men√ļs propios de un restaurante, al mismo tiempo que exig√≠an a la poblaci√≥n una resistencia sobrehumana.

‚ÄúPan de celulosa, sopa de cola, gelatina de entra√Īas de rata, leche de algas: la lista de suced√°neos alimenticios que se fueron inventando parece el men√ļ de un banquete de brujas. No nutr√≠an, por supuesto, pero proporcionaban una breve e ilusoria satisfacci√≥n. M√°s real y m√°s terrible era la que reportaba la carne humana o los restos de los que hab√≠an muerto‚ÄĚ


Extracto del libro ‚ÄúOperaci√≥n Barbarroja. La invasi√≥n alemana de la Uni√≥n Sovi√©tica‚ÄĚ del autor √Ālvaro Lozano.

Los bombardeos y el hambre subieron la mortalidad a la escalofriante cifra de 5000 personas diarias. Hitler no tenía la menor intención de hacerse cargo de la población de Leningrado. Quería hacer desaparecer a todas y cada una de sus gentes. El ejército alemán no podía alimentar a toda la población si la ciudad finalmente era conquistada. Debían desaparecer.

El lago Ladoga

El lago Ladoga se convirti√≥ durante los meses de asedio en el √ļnico pulm√≥n de la ciudad, eso s√≠, un pulm√≥n enfermo. Si no hubiera sido por esta v√≠a de comunicaci√≥n, es muy probable que las intenciones de Hitler de hacer desaparecer a todas las personas de Leningrado se habr√≠an cumplido. Durante los primeros meses de septiembre y octubre, y a trav√©s de peque√Īas embarcaciones, se pasaban los alimentos y las municiones que no daban para subsistir.

Cuando el lago se congeló, se construyó una ruta encima del hielo para seguir ofreciendo exiguos recursos a la moribunda ciudad. Así se levantó la Carretera del Hielo siguiendo el trazado donde el hielo era más grueso. Camiones y caballos lo cruzaban. Muchos de ellos quebraban el suelo y terminaban desapareciendo en sus aguas. Cuando el hielo se hizo más denso, con la llegada de los meses fríos, la carretera se fue consolidando. En diciembre aumentaron las toneladas de provisiones a la ciudad. El éxito de la primera carretera llevó a la construcción de 5 carreteras más. Se alcanzaron las 2000 toneladas diarias, claramente insuficientes, pero visto el panorama, significaban un gran triunfo.

La resistencia de Leningrado signific√≥ mucho m√°s que una enorme tragedia humana. La determinaci√≥n de la poblaci√≥n provoc√≥ que el Grupo de Ej√©rcitos Norte no pudiera trasladarse al frente de Mosc√ļ para apoyar la ofensiva sobre la capital. Hasta el invierno de 1941 murieron un mill√≥n de personas, la mayor√≠a por hambre. Pero esto no era lo peor. Lo m√°s cruel es que a√ļn les quedaba casi 3 a√Īos m√°s de sufrimiento.

La Operaci√≥n Tif√≥n: la conquista de Mosc√ļ




Tras la conquista de Kiev, Hitler comenz√≥ a mostrar inter√©s por Mosc√ļ, a pesar de que nunca lo consider√≥ un objetivo prioritario. Ahora quer√≠a tomar la ciudad. Se hab√≠a perdido un tiempo valioso con la ofensiva en Ucrania, distrayendo muchas fuerzas del frente de Mosc√ļ. Eso hab√≠a permitido a los rusos seguir fortaleciendo las defensas en torno a su capital. A pesar de esto, los alemanes consideraban que a√ļn pod√≠an tener √©xito en este frente.

A finales de septiembre se reforz√≥ el Grupo de Ej√©rcitos Centro con el 4¬ļ Grupo Panzer proveniente del frente de Leningrado. As√≠ se concentraron el grueso de fuerzas acorazadas en Mosc√ļ. El 2¬ļ Grupo Panzer de Guderian atacar√≠a Briansk y Tula, en el noroeste del frente; el 3¬ļ Grupo Panzer de Hoth se lanzar√≠a por el norte; el 4¬ļ Grupo Panzer de Hoepner le tocar√≠a el centro del teatro de operaciones. Estos 3 Grupos Panzer cercar√≠an a las fuerzas rusas para que el 9¬ļ y 4¬ļ Ej√©rcitos de Strauss y Von Kluge, respectivamente, liquidaran a todos los que se encontrar√≠an en el interior de la bolsa. La misma t√°ctica que hab√≠an empleado durante toda la Operaci√≥n Barbarroja.

Los rusos antepusieron a los alemanes 3 ejércitos: el Occidental de Koniev, el de Briansk, dirigido por Yeremenko y el Frente de Reserva al mando del mariscal Budenny. Zhukov se encontraba en Leningrado organizando la resistencia en aquella ciudad.

La batalla de Viazma y Briansk: se culmina el cerco a Mosc√ļ

Hitler dio el visto bueno a la directriz 35 y la Operaci√≥n Tif√≥n dio comienzo el 30 de septiembre. Los informes de los reconocimientos a√©reos eran preocupantes para los oficiales alemanes. En la pausa de agosto y septiembre, los sovi√©ticos hab√≠an reforzado las defensas en torno a Mosc√ļ. Tambi√©n preocupaba, y mucho, el tiempo. Las lluvias de octubre hab√≠an convertido los caminos en un lodazal impracticable para los blindados y los veh√≠culos de transporte. Los retrasos eran continuos. El invierno se aproximaba, y tanto Hitler como Von Bock (Jefe del Grupo de Ej√©rcitos Centro) sab√≠an que deb√≠an conquistar Mosc√ļ antes de las primeras nieves. El fantasma de Napole√≥n volvi√≥ a surgir.

El avance empez√≥ con √©xito, como todas las ofensivas alemanas hasta el momento. Los alemanes crearon dos bolsas de resistencia enemiga, pero los sovi√©ticos lograron escapar, algo que se estaba volviendo costumbre. Guderian y su grupo Panzer avanzaron 150 kil√≥metros por el sur; Hoepner, con su 4¬ļ Grupo Panzer, atacaron al ej√©rcito de Koniev, destrozando la l√≠nea de defensa. Viazma y Briansk caen, cercando a m√°s de 600 000 rusos, y cortando la carretera hacia Mosc√ļ. Otra cat√°strofe m√°s para Stalin.

De los cercos de Viazma y Briansk escapan m√°s de 100 000 soldados, una imprudencia que alentaba m√°s al Ej√©rcito Rojo y dificultaba el avance alem√°n. El mal tiempo era un obst√°culo que cada vez pesaba m√°s en el √°nimo del soldado alem√°n, pero tambi√©n en la log√≠stica y el movimiento. Las lluvias torrenciales y el barro dificultaban extremadamente todas las operaciones. A primeros de octubre se produjo la primera nevada del a√Īo.

La batalla de Mosc√ļ

Los ej√©rcitos alemanes tienen a tiro la capital. Se conquista Tula y Borovsk, a 80 kil√≥metros del objetivo. Koniev se aprest√≥ a la tarea poco gratificante de defender la √ļltima l√≠nea de defensa en torno a la ciudad. El 5 de octubre, tras un bombardeo a√©reo y artillero, el avance de los ej√©rcitos de Hitler llegan a 13 kil√≥metros de Mosc√ļ. Stalin ordena que se movilicen todos los recursos humanos y materiales para parar al enemigo. No importa el sacrificio ni las bajas. El ejemplo a seguir era Leningrado. Bajo ning√ļn concepto la capital debe ser conquistada.

Rusos construyendo trincheras en torno a Moscu en la Segunda Guerra Mundial
Civiles sovi√©ticos construyendo a toda prisa defensas en torno a la ciudad de Mosc√ļ

Los soldados sovi√©ticos se preparaban para otra lucha de aniquilaci√≥n, algo a lo que ya est√°n m√°s que acostumbrados. Alg√ļn d√≠a la historiograf√≠a nos tendr√° que explicar c√≥mo los sovi√©ticos aguantaron tan estoicamente la invasi√≥n alemana, sacrificando sus vidas, con un nivel de exigencia que ning√ļn pa√≠s del mundo habr√≠a realizado. Lo que ordenaba Stalin se realizaba sin pesta√Īear, aunque implicase la muerte y el hambre para millones de sus compatriotas.

Llega el invierno ruso

Todos estos √©xitos militares escond√≠an un profundo pesimismo en el Alto Mando alem√°n. Las condiciones meteorol√≥gicas estaban empeorando y la toma de Mosc√ļ se les antojaba ya demasiado tarde. Algunos oficiales comenzaron a pedir a log√≠stica ropa de abrigo para sus tropas. Se les neg√≥. Hitler no quer√≠a o√≠r hablar del invierno. El ej√©rcito alem√°n no se hab√≠a preparado para el fr√≠o sencillamente porque su objetivo era terminar con la guerra antes del invierno. Pero conforme avanzaba octubre la nieve se apoderaba del paisaje, y era algo que ya los alemanes no pod√≠an seguir ignorando.

Automóvil alemán atascado en el barro de una carretera rusa durante la Segunda Guerra Mundial
Automóvil alemán atascado en el barro de una carretera rusa

Los rusos recibieron de manera esperanzadora la meteorología tan adversa. Lo que necesitaban Stalin y sus generales era tiempo. Tiempo para seguir fortificando sus defensas; tiempo para continuar produciendo el material de guerra y trasladarlo hasta el frente; tiempo para organizarse.

El invierno ruso, tantas veces nombrado por la historiograf√≠a, no es suficiente para explicar el desgaste de la Wehrmacht en la Operaci√≥n Barbarroja. Se hab√≠a perdido un porcentaje importante de los blindados. Los soldados se encontraban cada vez m√°s cansados, en un pa√≠s inmenso cuya invasi√≥n no acababa nunca. Los incontables √©xitos militares no han podido derrotar al Ej√©rcito Rojo, y esto les desesperaba. La nieve y el fr√≠o estaban haciendo a√ļn m√°s mella en el soldado alem√°n. ¬ŅCu√°ntos ej√©rcitos sovi√©ticos hab√≠an rodeado y aniquilado? ¬ŅAcabar√° el avance alg√ļn d√≠a? Estas preguntas circulaban por la tropa.

Llegados a este punto se comienza a abrir un debate en el Alto Mando alem√°n: ¬ŅDeb√≠an hacer un supremo esfuerzo final y conquistar Mosc√ļ, o en cambio ponerse a la defensiva y esperar a que pasara el invierno? Esto √ļltimo implicar√≠a atacar la capital el a√Īo que viene, con el peligro de dejar m√°s tiempo a los rusos para fortificarse mejor.

P√°nico en Mosc√ļ

El avance llegaba a las puertas, y la moral rusa se estaba hundiendo. Las embajadas de los diferentes pa√≠ses, sobre todo de Estados Unidos y Gran Breta√Īa (que estaban ayudando considerablemente a los sovi√©ticos con material de guerra) se preparan para marcharse. El 15 de octubre es el Gobierno sovi√©tico quien se marcha a la localidad de Kuibishev. Todo est√° muy desorganizado. Cada cual busca escapar. El miedo se apoder√≥ de Mosc√ļ y todo el mundo buscaba la manera de marcharse. El caos en las calles era indescriptible.

El Consejo Militar del Frente sovi√©tico intentaba poner orden en el caos masivo. Arengaba a los compatriotas a no tener miedo y resistir al enemigo. Pero los trenes no paraban de transportar a pol√≠ticos, funcionarios, diplom√°ticos y habitantes de la ciudad. Las carreteras de salida estaban colapsadas. Las f√°bricas de Mosc√ļ se desmontaban a toda prisa en medio del caos para evitar que con la conquista de la ciudad cayesen en manos enemigas. Incluso el cuerpo de Lenin fue retirado del mausoleo y trasladado a lugar seguro.

Zhukov, nuevamente enviado por Stalin para salvar la situaci√≥n tras el √©xito en Leningrado, organiza como puede la defensa. Mand√≥ construir zanjas, puso al mando del Ej√©rcito que defend√≠a Mosc√ļ a oficiales capaces y experimentados y concentr√≥ todos los recursos en torno a la capital. Tres decisiones muy inteligentes que tendr√°n sus consecuencias.

La lucha final

El plan para conquistar la capital enemiga consistir√≠a en una pinza que se realizar√≠a por el 3¬ļ Grupo Panzer de Reinhardt y el 9¬ļ Ej√©rcito de Strauss, que avanzar√≠an por el Volga hacia Mosc√ļ; el 2¬ļ Grupo Panzer de Guderian conquistar√≠a Tula y Kachira; el 4¬ļ Grupo Panzer de Hoepner y el 4¬ļ Ej√©rcito de Von Kluge se lanzar√≠an directamente hacia la capital sovi√©tica, apoyando el movimiento de pinza.

Era la hora de la verdad para los sovi√©ticos. Ya no ten√≠an m√°s territorio donde retroceder a no ser, claro est√°, que dejaran v√≠a libre al enemigo en Mosc√ļ. Defendiendo la ciudad estaban 800 000 soldados rusos. Cuando Stalin, desesperado por la situaci√≥n, mand√≥ llamar a Zhukov para que se hiciese cargo de la defensa, solo quedaban 90 000 soldados. El general sovi√©tico mand√≥ fortificar al m√°ximo los alrededores de la capital. Trincheras y zanjas antitanque eran construidas a toda prisa por la poblaci√≥n moscovita. Mujeres y ni√Īos fueron tambi√©n llamados para trabajar, sufriendo los ataques a√©reos de los cazas alemanes.

Zhukov ten√≠a unas fuerzas claramente insuficientes. Pero hab√≠a m√°s problemas. Los soldados que eran mandados al campo de batalla de Mosc√ļ no ten√≠an armas suficientes. Sin embargo, no todo estaba perdido. Cada d√≠a empeoraba el tiempo. El invierno m√°s crudo se hab√≠a adelantado a octubre. Las temperaturas bajo cero, la nieve y las ventiscas estropeaban carreteras, y debilitaban a los soldados alemanes. Tambi√©n empezaban a aparecer en el teatro de operaciones occidental las tropas rusas siberianas que estaban apostadas en Oriente. La inteligencia rusa hab√≠a comunicado a Stalin que los japoneses no ten√≠an la intenci√≥n de atacar a la URSS. Esta informaci√≥n tan crucial, que despu√©s se demostrar√≠a con el ataque a Pearl Harbor, permiti√≥ a Stalin movilizar las fuerzas orientales hacia el frente occidental.

Los alemanes llegan a las afueras de Mosc√ļ

El 27 de noviembre, el 3¬ļ Grupo Panzer y el 9¬ļ Ej√©rcito abren una brecha por el norte del frente, consolidando una cabeza de puente al otro lado del Volga. los alemanes segu√≠an avanzando, pero con menos √≠mpetu. El ataque estaba llegando a su l√≠mite. Los rusos opon√≠an cada vez m√°s resistencia, con m√°s hombres y blindados en el frente. Por primera vez en toda la Operaci√≥n Barbarroja, en el frente de Mosc√ļ se hab√≠an equilibrado las fuerzas de tanques.

‚ÄúEl helador fr√≠o, la falta de alojamiento, la escasez de ropa, las enormes p√©rdidas de hombres y de equipo, el lamentable estado de nuestro abastecimiento, todo esto hace imposible la labor de un comandante, y cuanto m√°s se prolonga en el tiempo, m√°s me encuentro abrumado por la enorme responsabilidad que tengo que soportar‚ÄĚ


Extracto de una carta que Guderian envió a su mujer desde el frente ruso

El 5 de diciembre de 1941 se produce algo insólito. El general Von Kluge, ante la pésima situación de su ejército, ordena parar la ofensiva. El 6 de diciembre le siguió en esta decisión el general Von Bock, que hizo lo mismo y terminó por detener a todo el Ejército Centro. La meteorología adversa, la falta de combustible y un deficiente abastecimiento habían dado la puntilla a una ofensiva que ya había perdido fuelle.

Los alemanes se habían quedado a unos cuantos kilómetros de la capital rusa. Incluso algunas fuerzas alemanas llegaron a los suburbios de la ciudad, desde donde observaron las imponentes torres del Kremlin. El Ejército Rojo ya no era el de los primeros días de la Operación Barbarroja. Cada vez más equipado, reforzado con las tropas siberianas, rechazaba una vez tras otra los ataques alemanes. Los rusos habían logrado por primera vez en la guerra parar a la maquinaria bélica nazi. Por el camino se habían dejado 10 millones de compatriotas.

Hitler pierde la batalla de Mosc√ļ

Las fuerzas alemanas comenzaron a replegarse sin la autorizaci√≥n de Hitler. Von Kluge estaba asumiendo la responsabilidad de parar la ofensiva. El avance era ya imposible. Von Bock secundaba estas acciones. Se hab√≠a esperado durante mucho tiempo el colapso ruso, pero a estas alturas de la Operaci√≥n Barbarroja era ya evidente que no se producir√≠a. Todo lo contrario, el Ej√©rcito Rojo estaba cada d√≠a m√°s fuerte. Mosc√ļ se hab√≠a salvado.

El 8 de diciembre de 1941, Hitler, muy a su pesar, y convencido por su Alto Mando, aprueba detener la Operación Tifón. Los alemanes se ponían a la defensiva esperando que pasasen los meses de frío para reanudar la ofensiva. Los soviéticos tenían ahora la iniciativa.

Precisamente un d√≠a antes de la decisi√≥n de Hitler, los acontecimientos se precipitaron. Jap√≥n atacaba Pearl Harbor, y Estados Unidos entraba en la Segunda Guerra Mundial. Hitler declar√≥ la guerra a los estadounidenses, pero, sorprendentemente, no exigi√≥ de Jap√≥n que hiciese los mismo con la Uni√≥n Sovi√©tica. Alemania ha llegado a su punto culminante, precisamente en las puertas de Mosc√ļ, pero no hab√≠a podido tomar la capital. Esto marcar√° un punto de inflexi√≥n en la Segunda Guerra Mundial. En 1942 los alemanes llevar√°n un avance fulgurante por el sur y el C√°ucaso, pero al igual que en Leningrado y Mosc√ļ, se estrellar√°n con la resistencia en la ciudad de Stalingrado.

La Unión Soviética toma la iniciativa




Aunque Hitler hab√≠a asumido que, por el momento, tomar Mosc√ļ era inviable, no quer√≠a ni o√≠r hablar de una retirada. Los soldados alemanes tendr√≠an que resistir sin ceder ni un cent√≠metro. La nieve y la ventisca tambi√©n imposibilitaban las operaciones rusas. Ambos contendientes ten√≠an serias dificultades para maniobrar. El fr√≠o los hab√≠a paralizado.

Soldados sovi√©ticos en la contraofensiva en Mosc√ļ durante la Operaci√≥n Barbarroja
Soldados sovi√©ticos avanzando durante la contraofensiva en Mosc√ļ

El 19 de diciembre ocurrió algo importante que marcaría el devenir de los acontecimientos: Hitler se nombra comandante en jefe del Ejército. A partir de ahora él tomaría directamente las decisiones, acabando con la tradicional independencia del Ejército alemán.

El Ejército de Siberia

Stalin comenz√≥ a organizar la ofensiva para hacer retroceder a un paralizado ej√©rcito alem√°n y aliviar el cerco a Mosc√ļ. 25 divisiones de infanter√≠a y 9 unidades blindadas esperaban en Siberia ser transportadas al frente occidental. Era un ej√©rcito que los rusos hab√≠an tenido ah√≠ siempre para mantener seguras las fronteras con China y Mongolia. Eran fuerzas muy experimentadas debido a sus continuos enfrentamientos con Jap√≥n en Manchuria, y muy preparadas para el fr√≠o.

Una vez que Stalin se ha asegurado que Jap√≥n no atacar√≠a su pa√≠s, el Ej√©rcito Rojo de Siberia comenz√≥ a ser trasladado al frente de Mosc√ļ. Zhukov form√≥ 3 ej√©rcitos. Mientras los rusos aumentaban la cantidad y la calidad de sus tropas, los alemanes cada vez ten√≠an menos hombres y blindados disponibles. Los designios de la guerra estaban cambiando.

Zhukov planifica la ofensiva

El plan de Zhukov consist√≠a en dos ofensivas en forma de pinza que sorprender√≠an a los alemanes. Los objetivos eran muy limitados. La Uni√≥n Sovi√©tica a√ļn no estaba preparada para lanzar grandes ofensivas, y la concentraci√≥n de tropas para el ataque no dispon√≠an de los aviones y los tanques necesarios. Pero las tropas siberianas daban un toque de superioridad ante unos soldados alemanes cansados y hundidos por el fr√≠o.

Asalto sovi√©tico apoyado por un tanque T-34 a un pueblo durante la contraofensiva en Mosc√ļ
Asalto sovi√©tico apoyado por un tanque T-34 a un pueblo durante la contraofensiva en Mosc√ļ

La ofensiva partir√≠a del norte y del sur del frente de Mosc√ļ. Lo ejecutar√≠an Koniev, Timoshenko y el mismo Zhukov. La intenci√≥n era atacar los flancos de los alemanes y rodearlos mientras que en el centro las fuerzas sovi√©ticas atacar√≠an para intentar mantener las posiciones alemanas y ayudar al cerco. Justo lo que las fuerzas de Hitler hab√≠an llevado a cabo en Ucrania, pero a un nivel m√°s modesto.

Stalin record√≥ el efecto psicol√≥gico tan positivo que tuvo el desfile de las Brigadas Internacionales por Madrid en la guerra civil espa√Īola. Siguiendo ese ejemplo, orden√≥ desfilar a las tropas siberianas por las calles de Mosc√ļ antes de que se incorporasen al frente. La ofensiva organizada por Zhukov iba a comenzar, y en ella los rusos ten√≠an puestas todas sus esperanzas para aliviar el cerco y salvar la capital.

La contraofensiva sovi√©tica para salvar Mosc√ļ

El 5 de diciembre de 1941 se produce el primer asalto soviético a las líneas alemanas que cercan la capital rusa. Los ataques se encontraron con un ejército enemigo desmoralizado y cansado, que tenía que cubrir una extensión de frente con la mitad de hombres. Las armas no funcionaban en las condiciones extremas de frío, y los soldados no estaban vestidos con la ropa adecuada. Los muertos se multiplicaban.

Los alemanes son ahora una sombra de lo que fueron. Con las l√≠neas de aprovisionamiento funcionando a medio gas (el tiempo hac√≠a el transporte de provisiones y material de guerra algo imposible), con muchos blindados fuera de servicio y las posiciones fragmentadas en peque√Īas unidades aisladas, el ataque comienza a dar sus frutos.

Por primera vez en todo la Operación Barbarroja, los alemanes se ven así mismos llevando a cabo un repliegue general. En los primeros momentos la retirada fue un caos. Los soldados habían perdido la disciplina y huían sin esperar las órdenes. Los oficiales no podían contenerlos, en muchos casos lo intentaban a punta de pistola, pero no funcionaba.

Mientras este desastre ocurr√≠a, Hitler daba √≥rdenes desesperadamente a sus oficiales para que resistiesen en sus posiciones. Pero los oficiales eran conscientes de que carec√≠an de apoyo log√≠stico, armas, equipo y voluntad de los soldados para hacer cumplir la orden del F√ľhrer. Los sovi√©ticos, por su parte, se sorprenden del √©xito que est√°n teniendo en el avance. El Alto Mando pensaba que los alemanes segu√≠an fuertes, pero lo que se encontraron fue un derrumbe general. A Hitler le volvieron a pasar por la cabeza los fantasmas de la invasi√≥n napole√≥nica. De hecho, la ca√≥tica retirada alemana no se diferenciaba mucho de la que se produjo en el Ej√©rcito de Napole√≥n.

Los alemanes frenan la ofensiva

Con una determinaci√≥n suicida, Hitler prohibi√≥ una y otra vez los repliegues. No realiz√≥ ni la m√°s m√≠nima concesi√≥n a aquellos oficiales que le ped√≠an m√°s flexibilidad. Orden√≥ a los comandantes que intervinieran a punta de pistola si fuera necesario para parar la desbandada. Deb√≠a organizarse una resistencia fan√°tica que parase a los rusos. Sin discusi√≥n.

El 9 de enero de 1942 se lanza una nueva ofensiva rusa destinada a aniquilar al Grupo de Ej√©rcitos Centro. Koniev y Zhukov planearon una enorme operaci√≥n de tenaza para rodear a todo el ej√©rcito alem√°n. Las fuerzas de los dos generales rusos deb√≠an encontrarse en la regi√≥n de Dorogobuj, a unos kil√≥metros al sur de la l√≠nea f√©rrea Minsk-Mosc√ļ, para cerrar el cerco.

La lucha fue encarnizada. En ella destacó el general alemán Model que, gracias a sus acciones audaces, reestableció la línea defensiva, tomó contacto con las restantes fuerzas alemanas y cercó a 27 000 soldados rusos. La orden de Hitler de no retroceder llegó a todo el frente, despejando cualquier indecisión.

La ofensiva de Stalin perd√≠a energ√≠a. Algunas unidades sovi√©ticas abrieron brecha en el frente alem√°n, pero no fueron seguidas. La desorganizaci√≥n les impidi√≥ prestarles un apoyo fundamental. Los rusos hab√≠an subestimado la capacidad de reacci√≥n enemiga. Los alemanes lucharon desesperadamente por aguantar las posiciones; rendirse a los rusos significaba la muerte. As√≠ que no ten√≠an muchas m√°s opciones. La sangrienta lucha puso en evidencia la inexperiencia de las tropas rusas, que a√ļn no se cre√≠a lo que estaba ocurriendo.

Hitler toma el poder absoluto del ejército

El m√©todo de Hitler era sencillo: resistir hasta las √ļltimas consecuencias, sin importar la vida de sus soldados, tal y como orden√≥ Stalin en los primeros momentos de la Operaci√≥n Barbarroja. Quien no estuviera de acuerdo ser√≠a cesado. As√≠ se llev√≥ a cabo una purga entre los generales. Von Rundstedt, Leeb, Hoepner y Von Bock fueron destituidos fulminantemente por llevar a cabo repliegues. El siguiente fue el brillante estratega Guderian que, tras viajar a la Guarida del Lobo para convencer a Hitler de una retirada a una l√≠nea m√°s c√≥moda para la defensa, fue apartado del frente. Estos generales hab√≠an sido los protagonistas del ofensiva en la Operaci√≥n Barbarroja. Ahora ya no estaban en el campo de batalla. Las decisiones de Hitler cada vez se impon√≠an m√°s.

Imagen de Hitler y sus oficiales
Hitler y sus generales. En la imagen aparecen von Brauchitsch (justo a la izquierda de Hitler) y Wilhelm Keitel (a la derecha del dictador y de espaldas), Al fondo, siendo el más alto de todos, aparece Friedrich Paulus, que más adelante pasará a los libros de historia por rendir el ejército alemán en Stalingrado

Hitler toma el absoluto poder del Alto Mando de las fuerzas armadas alemanas (OKW), y ahora también el Alto Mando del Ejército (OKH). Todas las decisiones van a pasar por él. Este hecho tendrá enormes consecuencia en el destino de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

El frente se estabiliza

Los ataques rusos habían estado a punto de derrumbar el frente. Desesperados contraataques taponaron las brechas. Los oficiales alemanes, debido a la falta de soldados, llamaron a filas todo el que pudiera luchar: cocineros de los regimientos, ingenieros, conductores de transporte e incluso pilotos de la Luftwaffe.

A mediados de febrero, los alemanes hab√≠an conseguido establecer una l√≠nea defensiva estable. Las penetraciones rusas fueron limitadas y adolec√≠an del material de guerra necesario. Los rusos hab√≠an podido producir armamento y tanques en una proporci√≥n mayor que Alemania, pero a√ļn era insuficientes para llevar a cabo una ofensiva general. La inexperiencia de las tropas rusas tambi√©n pas√≥ factura. Estos dos factores fueron clave en el fracaso de aniquilar al Grupo de Ej√©rcitos Centro. Pero marcaba una antes y un despu√©s: si bien los rusos no estaban preparados para derrotar al enemigo, ya s√≠ lo estaban para defenderse, salvando la capital. Y lo mejor era que en los pr√≥ximos meses la superioridad sovi√©tica ir√≠a en aumento.

Aviones soviéticos durante la Operación Barbarroja
Aviones sovi√©ticos atacando posiciones alemanas en el frente de Mosc√ļ

Pero por el momento los sovi√©ticos no pod√≠an continuar la ofensiva. A mediados de febrero de 1942 el √≠mpetu de ataque se va desvaneciendo. El Ej√©rcito Rojo a√ļn no est√° preparado para derrumbar las defensas enemigas. Los d√≠as de febrero traen a√ļn un invierno m√°s duro que hace casi imposible continuar. Los rusos tambi√©n est√°n agotados. En el ataque hab√≠an perdido 500 000 soldados, y Alemania 80 000. Las cifras de bajas son muy distintas, pero a ambos les afect√≥ por igual.

El final de la Operación Barbarroja: conclusiones




Con la llegada de marzo, el hielo fue sustituy√©ndose por el barro. Esto hac√≠a imposible cualquier movimiento ofensivo durante dos meses. Ambos contendientes esperaban la campa√Īa de verano para proseguir en su lucha de aniquilaci√≥n. Los rusos no hab√≠an conseguido derrumbar al Grupo de Ej√©rcitos Centro en la ofensiva de invierno; por su parte los alemanes, tras los meses invernales, mostrar√≠an una capacidad de recuperaci√≥n que asombrar√≠a a los Aliados.

La Operaci√≥n Barbarroja estuvo a punto de lograr sus objetivos. Hitler no pudo tomar la capital, y Stalin salv√≥ el pellejo en el √ļltimo momento. Despu√©s del crudo invierno vendr√≠an m√°s acontecimientos, como el avance por Crimea y la batalla de Stalingrado, pero ya es historia para otro art√≠culo. La Segunda Guerra Mundial se decidi√≥ en los meses cruciales de 1941. Si Alemania hubiese tomado Mosc√ļ, el mundo de hoy en d√≠a ser√≠a muy diferente.

¬ŅPor qu√© fracas√≥ la Operaci√≥n Barbarroja?

Hay muchos factores que provocaron el colapso que sufri√≥ la Wehrmacht de Hitler tras meses de campa√Īa en Rusia. La climatolog√≠a y la geograf√≠a son dos de los factores que m√°s se han puesto en la mesa para explicar el fracaso alem√°n a la hora de lograr sus objetivos en la Operaci√≥n Barbarroja. Pero hay m√°s. Los sovi√©ticos tambi√©n lograron una milagrosa recuperaci√≥n que les sirvi√≥ para una resistencia casi ag√≥nica. El nazismo y el comunismos se aniquilaron durante meses mientras que el mundo conten√≠a la respiraci√≥n.

LA SUBESTIMACI√ďN DEL PODER SOVI√ČTICO

La invasi√≥n alemana se bas√≥ en informes de inteligencia completamente err√≥neos. Hab√≠an subestimado el n√ļmero de divisiones rusas, y su poder de resistencia y recuperaci√≥n. Cuando las primeras bombas estallaron, los alemanes estimaban que el Ej√©rcito Rojo tendr√≠a unas 200 divisiones; conforme avanzaron por territorio ruso, el ej√©rcito alem√°n se top√≥ con m√°s de 350 divisiones. Los mismo ocurri√≥ con los tanques, cuya estimaci√≥n err√≥ en un 50 %.

Tanques T-34 rusos
Fila de blindados T-34. Fue el tanque estrella de los soviéticos durante toda la Segunda Guerra Mundial

Pero no solo hablamos del elemento cuantitativo, sino tambi√©n del cualitativo. Los tanques y aviones rusos eran superiores a los alemanes. Al empezar las hostilidades, los oficiales de Hitler se quedaron enormemente asombrados de los avanzados que estaban los rusos en la tecnolog√≠a militar. Un ejemplo de esto eran los lanzacohetes m√ļltiples o Katiusha (llamados coloquialmente √≥rganos de Stalin). La primera vez que fueron utilizados sembraron el terror en las filas alemanas.

LA INVASI√ďN DE LOS BALCANES

La invasi√≥n de los Balcanes, muchas veces olvidada por la historiograf√≠a para explicar el fracaso alem√°n, hay que tenerla en cuenta. Al atacar Grecia, Mussolini estrope√≥ los planes de Hitler y retras√≥ un mes la invasi√≥n de la Uni√≥n Sovi√©tica. Esto tuvo como consecuencia que el invierno llegase justo en el momento de la batalla de Mosc√ļ. Adem√°s, habr√≠a pillado a los rusos a√ļn menos preparados para la guerra.

La campa√Īa en los Balcanes termin√≥ asegurando el flanco de los ej√©rcitos de Hitler, pero a un elevado precio. En Creta se destruy√≥ mucha aviaci√≥n que habr√≠a sido muy valiosa para el ataque a la URSS. De hecho, los alemanes ya no volver√≠an a intentar una operaci√≥n paracaidista de aquella envergadura. ¬ŅHabr√≠a cambiado la historia si los alemanes hubiesen atacado Rusia un mes antes? No lo sabemos, pero es algo que hay que tener presente para explicar el fracaso del Plan Barbarroja.

LOS CAMBIOS CONSTANTES DE HITLER

Las decisiones del dictador alem√°n fueron un punto de inflexi√≥n en la Segunda Guerra Mundial, y a√ļn siguen a debate. Su empe√Īo por no tener a Mosc√ļ como objetivo prioritario, condicion√≥ el plan Barbarroja. Quer√≠a aniquilar al Ej√©rcito Rojo, sin embargo, una estrategia m√°s decidida por tomar la capital rusa hubiese podio provocar el colapso del pa√≠s. Cuando por fin Hitler prioriz√≥ tomar Mosc√ļ, ya era demasiado tarde. El ej√©rcito alem√°n ya estaba muy cansado, el invierno se hab√≠a echado encima, y los rusos hab√≠a podido recuperarse para, al menos, resistir la ofensiva.

Soldados alemanes asesinando a un civil ruso durante la Operación Barbarroja
En la imagen se aprecia el asesinato de un civil ruso a manos de soldados alemanes de las SS durante la Operación Barbarroja

Despu√©s del fracaso de la Operaci√≥n Barbarroja, Hitler tom√≥ el mando supremo del ej√©rcito. No es casualidad que el declive del imperio nazi comenzase en Rusia. Sus decisiones dejaban cada vez m√°s a un lado las cuestiones t√°cticas y empujaban hacia una resistencia irracional. El √©xito nazi se bas√≥ en un equilibrio entre los deseos del dictador y la autonom√≠a que ten√≠an sus oficiales en el campo de batalla. Este equilibrio se rompi√≥ tras el fracaso en la batalla de Mosc√ļ.

LAS INMENSAS DISTANCIAS DE RUSIA

Las grandes distancias es otro factor que explica la derrota. Sin duda, la vastedad del territorio ruso no ayudó. Las líneas de aprovisionamientos se alargaron de forma excesiva. Cuando llegó el mal tiempo, el barro y la nieve pusieron a prueba la organización de la logística alemana. Pero también tuvo un efecto psicológico en el soldado alemán. El avance por el país nunca terminaba, a pesar de los continuos triunfos.

Panzer IV alem√°n durante la Segunda Guerra Mundial
Panzer IV alemán en unas maniobras de entrenamiento antes de la invasión de la Unión Soviética

Stalin ya tenía planeado proseguir la guerra desde Siberia si el enemigo tomaba la capital. La enorme extensión del país era una enorme ventaja con la que contaba la Unión Soviética. El traslado de las fábricas al este tenía ese objetivo, además de impedir que la Luftwaffe atacara la industria de guerra y colapsara al país. Los alemanes aniquilaron una y otra vez las divisiones rusas, pero las dimensiones del país impidieron la victoria.

EL INVIERNO RUSO

Una parte de la historiograf√≠a considera el tiempo como un factor decisivo en la derrota alemana. ¬ŅQu√© hay de verdad en esto? Aqu√≠ hay mucho debate. Sin duda, el tiempo tuvo una influencia muy importante: agot√≥ a√ļn m√°s al soldado alem√°n, dificult√≥ la log√≠stica y el aprovisionamiento de tropas, estrope√≥ tanques, obstaculiz√≥ la salida de la aviaci√≥n para apoyar las operaciones en tierra e impidi√≥ ofensivas alemanas m√°s r√°pidas y coordinadas. Pero hay que tener en cuenta que el Ej√©rcito Rojo tambi√©n estaba sufriendo el fr√≠o, aunque le beneficiaba en la medida en que los alemanes se paralizaban.

Dio la casualidad, adem√°s, que el invierno ruso se adelant√≥ a octubre. Justo en el momento que los alemanes deb√≠an hacer un supremo esfuerzo por tomar Mosc√ļ, la climatolog√≠a adversa se intensific√≥. Las tropas no estaban equipadas con ropa de invierno sencillamente porque Hitler no hab√≠a planeado una campa√Īa m√°s all√° del verano. El fr√≠o vino a terminar de colapsar a un soldado alem√°n ya extenuado por el constante avance por Rusia. En resumen, el tiempo fue un factor importante, pero no el √ļnico que explica la derrota alemana.

LA FEROZ RESISTENCIA RUSA

Los alemanes sufrieron una resistencia que no se habían encontrado en otros países de Europa. Algunos generales llegaron a afirmar que el soldado ruso había que matarlo dos veces. Esta resistencia compensó las enormes deficiencias en cuanto a organización y estrategia del Ejército Rojo. También sirvió para tapar los incontables errores de Stalin, y ayudó a ganar tiempo para trasladar la industria más allá de los Urales para producir más material de guerra.

La feroz oposición de las divisiones rusas, sobre todo cuando eran cercadas, retrasaba mucho el avance alemán. En incontables ocasiones las divisiones Panzer debían frenar su rapidísimo avance para esperar a la infantería y no dejar zonas del frente descubiertas. Una infantería que se afanaba sin descanso en aniquilar a un enemigo que nunca se rendía. A pesar de la espectacularidad del avance de la Wehrmacht por Rusia, la penetración habría sido incluso más rápida sin la oposición suicida de los soviéticos.

GRAN CAPACIDAD DE RECUPERACI√ďN DEL EJ√ČRCITO ROJO

A pesar de las desastrosas derrotas de los primeros meses de conflicto, los rusos se recuperaron para sorpresa de los alemanes. Durante junio, julio, agosto y septiembre, el Ejército Rojo había estado a punto varias veces de desintegrarse, sin embargo, siempre aparecían nuevas tropas para evitar el colapso, o taponar los huecos. La Unión Soviética consiguió producir más aviones, tanques y artillería que Alemania, aunque después todos estos recursos se desperdiciaran con una pobre estrategia.

Katiusha soviéticos, llamados órganos de Stalin durante la Operación Barbarroja
Los Katiusha, denominados órganos de Stalin, era una artillería de lanzacohetes móviles tremendamente destructiva. Cuando aparecieron por primera vez, sembraron el miedo y la destrucción en las filas alemanas. Una vez más, la innovación tecnológica soviética sorprendía a los alemanes.

Stalin consigui√≥ movilizar a todo el pa√≠s a costa de horrorosos sacrificios y de, claro est√°, la muerte de millones de compatriotas suyos. Inclin√≥ la balanza de la producci√≥n y, ayudado por el tiempo, la resistencia inhumana de sus tropas y unos cuantos generales competentes, obr√≥ el milagro parando al enemigo en Mosc√ļ. El milagro ruso se ver√≠a con m√°s fuerza a partir de 1943, con un avance imparable que les llevar√≠a hasta Berl√≠n.

LA DECISI√ďN DE JAP√ďN DE ATACAR EEUU Y NO LA URSS

Es otro factor a tener muy en cuenta. Si Japón se hubiese decidido por atacar a la Unión Soviética por la costa del pacífico, el país se habría derrumbado. Pero finalmente el imperio japonés se decidió por dar un golpe decisivo a Estados Unidos en el Pearl Harbor. Esto posibilitó que Stalin concentrase todas sus fuerzas en el frente occidental, y movilizase a su competente y preparado ejército de Siberia.

Consecuencias de la Operaci√≥n Barbarroja ¬ŅCu√°ntos muertos hubo?




La Operaci√≥n Barbarroja dej√≥ unas cifras espantosas que a√ļn siguen a debate. La Segunda Guerra Mundial fue el primer conflicto total de la historia donde las v√≠ctimas civiles superaron ampliamente a las militares. Los alemanes consiguieron adentrarse 1200 kil√≥metros por territorio enemigo. El 40 % de la poblaci√≥n rusa y el 35 % de su industria quedaron en sus manos.

Se ocasion√≥ a los rusos casi 5 millones de bajas militares, de las cuales m√°s de 3 millones fallecieron. Aproximadamente otros 5 millones fueron v√≠ctimas civiles. En total, entre 9 y 10 millones de muertos desde el comienzo de la invasi√≥n hasta enero de 1942. Miles de ciudades y pueblos fueron completamente destruidos. Y estas cifras solo son de los primeros 6 meses de guerra de la Uni√≥n Sovi√©tica. A√ļn le quedar√≠an episodios muy traum√°ticos, como el avance por el C√°ucaso de los ej√©rcitos de Hitler y la batalla de Stalingrado. La URSS ser√≠a el pa√≠s que, con una enorme diferencia con respecto al resto de contendientes, m√°s v√≠ctimas tendr√≠a. Los √ļltimos estudios apuntan a que hubo 50 millones entre fallecidos y desaparecidos en Rusia en toda la Segunda Guerra Mundial.

Se estima que los alemanes tuvieron m√°s de 200 000 muertos desde la invasi√≥n (junio de 1941) hasta que consiguieron frenar la ofensiva rusa en Mosc√ļ (febrero de 1942). Sin contar con los desaparecidos, que se estiman en aproximadamente 50 000.

Mapas explicativos de la Operación Barbarroja

El primer mapa que se muestra corresponde al equilibrio de fuerzas de las dos potencias europeas justo antes de la invasi√≥n nazi de la URSS. Alemania controla casi toda Europa occidental, exceptuando Gran Breta√Īa (que sigue resistiendo), Espa√Īa y Suecia (ambos pa√≠ses neutrales). En la zona oriental europea, Hitler controla Polonia occidental y toda la zona de los Balcanes. Los pa√≠ses b√°lticos siguen en manos sovi√©ticas, as√≠ como tambi√©n Bielorrusia y Ucrania. Ser√≠a en Polonia donde los alemanes concentrar√≠an todas sus fuerzas para lanzarse al ataque de Rusia.

Mapa de Europa en 1941, justo antes de la Operación Barbarroja
Mapa de Europa en 1941, justo antes de la Operación Barbarroja

En este otro mapa sobre la Operaci√≥n Barbarroja se puede observar las diferentes direcciones que tomaron los 3 grupos de ej√©rcitos alemanes cuando cruzaron la frontera rusa. Uno por la zona del B√°ltico y hacia Leningrado; otro por la denominada Rusia blanca, en direcci√≥n a la ciudad de Minsk, y cuyo objetivo final es Mosc√ļ; el tercer ej√©rcito se lanz√≥ por Ucrania para conquistar Kiev y Jarkov, para luego seguir hasta el C√°ucaso.

Operación Barbarroja: la invasión de Hitler de la Unión Soviética
Operación Barbarroja.

En este √ļltimo mapa se puede ver con claridad la m√°xima penetraci√≥n alemana en la URSS hacia el mes de diciembre de 1941. En el norte asedian Leningrado, mientras que en el frente central est√°n rodeando Mosc√ļ. Por el sur, los ej√©rcitos de Hitler conquistaron Crimera y, hacia diciembre, ten√≠an a tiro la ciudad de Rostov. Este frente quedar√° como objetivo secundario mientras se intentaba concentrar las fuerzas para conquistar Mosc√ļ. Cuando no se pudo tomar la capital, los alemanes siguieron avanzando imparables en este frente durante 1942, hasta que se toparon con la ciudad de Stalingrado.

Frente oriental de la Segunda Guerra Mundial en 1941
Estado del Frente Oriental en diciembre de 1941

En el siguiente vídeo tenéis el avance de la Wehrmacht en tiempo real durante toda la Segunda Guerra Mundial, así como la posterior contraofensiva del Ejército Rojo.

¬ŅQu√© importancia tuvo la Operaci√≥n Barbarroja?




La invasión alemana de la URSS inauguró un tipo de guerra que hasta el momento no se había visto nunca. Era una guerra total de exterminio con unas dosis de violencia y destrucción que no se han vuelto a igualar en la historia. Los muertos soviéticos durante toda la Segunda Guerra Mundial así lo atestiguan. Los alemanes buscaban someter Rusia, exterminar su población, diezmar sus recursos y crear una colonia.

Supuso tambi√©n una guerra racial con un trasfondo racista. Para Hitler el eslavo era un infrahumano dominado por la ideolog√≠a judeo-bolchevique. Dej√≥ muy claro ante sus generales que en la campa√Īa de Rusia no se har√≠an prisioneros. Mientras los generales conquistaban territorio y miraban para otro lado, las fuerzas nazis exterminaban a la poblaci√≥n en retaguardia.

Desde el punto de vista hist√≥rico, la Operaci√≥n Barbarroja signific√≥ un punto de inflexi√≥n en la guerra. En enero de 1941, las invictas tropas de Hitler eran frenadas por primera vez en Mosc√ļ. La ofensiva rusa sorprendi√≥ a los alemanes, y estos se vieron repleg√°ndose. Aunque el avance alem√°n continu√≥ el 1942 por Stalingrado y el C√°ucaso, la batalla de Mosc√ļ marc√≥ un antes y un despu√©s. Los rusos se recuperaron, comenzaron a producir en masa armamento y frenaron al enemigo. Stalin suplicaba una y otra vez a los Aliados para que abrieran un nuevo frente que aliviase la presi√≥n en su territorio. El desembarco de Normand√≠a no se producir√≠a hasta 1944, y la URSS tendr√≠a que llevar todo el peso de la guerra.

Libros sobre la Operación Barbarroja

Operación Barbarroja (Historia del siglo XX)
Oferta Operación Barbarroja: La invasión alemana de la Unión Soviética (ENSAYO)
Operación Barbarroja 1 (Motofumi Kobayashi)
Operacion Barbarroja Grupo de Ejercitos Centro Junio 1941
Oferta EL EJERCITO DE LA SOMBRA 01
Oferta Mosc√ļ 1941: La batalla por la capital sovi√©tica
Operation Barbarossa and Germany's Defeat in the East (Cambridge Military Histories) (English Edition)
Operación Barbarroja III. El Invierno Ruso. Unión Soviética Junio De 1941
Un Enigma Llamado Operación Barbarroja
OPERACI√ďN BARBARROJA
Oferta Operación Barbarroja I. La Invasión De La URSS. Unión Soviética. Junio De 1941

Los mejores documentales sobre la Operación Barbarroja




Hay incontables documentales sobre la Segunda Guerra Mundial, pero cuando hablamos del frente oriental, nos encontramos que no abundan. La historiografía, la literatura y el cine se han centrado en todos los acontecimientos ocurridos en el frente occidental, sobre todo tras la entrada de Estados Unidos en el conflicto. Pero no podemos ignorar que la Unión Soviética llevó casi todo el peso de la guerra contra Alemania, y que solo pudo verse aliviada cuando los Aliados abrieron un nuevo frente en Normandía.

Os dejamos unos cuantos documentales que se centran en la Operaci√≥n Barbarroja, y alg√ļn que otro documental imprescindible sobre el conflicto mundial que no debes perderte si eres un aficionado al tema.

  • Operaci√≥n Barbarossa
  • 2GM, el precio del imperio: Operaci√≥n Barbarroja
  • Apocalipsis, la Segunda Guerra Mundial. Cap√≠tulo 5: Los aterrizajes
  • Apocalipsis: Stalin

Bibliografía básica

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OPERACI√ďN BARBARROJA: la invasi√≥n de Rusia por Hitler durante la Segunda Guerra Mundial
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OPERACI√ďN BARBARROJA: la invasi√≥n de Rusia por Hitler durante la Segunda Guerra Mundial
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La Operaci√≥n Barbarroja fue el nombre en clave que pusieron los alemanes para la invasi√≥n que llevar√≠an a cabo de la Uni√≥n Sovi√©tica en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. Muchos historiados est√°n de acuerdo en afirmar que fue la operaci√≥n militar terrestre m√°s grande de la historia, pero tambi√©n la m√°s violenta. En solo unos meses de guerra, millones de almas dejaron de existir. La crueldad de los nazis en su ataque, calificando la agresi√≥n como una guerra ideol√≥gica, y la resistencia desesperada de los rusos, ba√Ī√≥ de sangre Rusia. El nazismo contra el comunismo, Hitler contra Stalin. Barbarroja es un claro ejemplo de la locura humana. Los dos ej√©rcitos m√°s grandes del momento estaban preparados para exterminarse
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Deguerra

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